José Mari fue expulsado en el 21' de partido.
José Mari fue expulsado en el 21' de partido.

Cádiz CF

Cádiz CF- CD Tenerife (0-2) Sin suerte y sin tensión

El líder cae en Carranza tras jugar un mal partido con uno menos desde el minuto 21

Por  22:26 h.
Cádiz
0
Tenerife
2
Cádiz CF: Cifuentes, Iza, Fali, Marcos Mauro, Espino (Sergio González, 52'), José Mari, Bodiger (Pombo, 71'), Álex (Perez, 71'), Salvi, Jurado (Álvaro Giménez, 46') y Lozano (Nano Mesa, 46').
CD Tenerife: Ortolá, Pérez Lluís, Sipcic, Álex Muñoz, Lasure (Nahuel Leiva, 80'), Sanz, (Mierez, 80'), Moore, Milla (Iker Undabarrena, 90') y Bermejo (Joselu, 63').
0-1: Dani Gómez (44'); 0-2: Dani Gómez (47')
Árbtro: Moreno Aragón (madrileño). Expulsó en el minuto 21 a José Mari por una entrada a un rival al que clavó los tacos. Amonestó a los cadistas Fali, Alvaro Giménez, Iza y Edu Ramos y a los visitantes Carlos Ruiz, Álex Muñoz, Mierez y Undabarrena. Expulsó al entrenador de porteros del Cádiz CF, Lolo Bocardo.
Incidencias: Partido correspondiente a la 36 jornada.
Nuevo Estadio Ramón de Carranza, sin público.

Mal momento para jugarse las castañas con uno menos y, además, contra el equipo en mejor forma de la segunda vuelta, un CD Tenerife que ya en igualdad numérica demostró más fe y tensión que un Cádiz CF que no entró con muy bien en el campo. Puede que por ello José Mari entrase tarde en una jugada que resultó fatal y que solo es achacable a la rigurosa interpretación de un árbitro que no casaba con nadie.

El Cádiz CF ha encajado su primera derrota tras el confinamiento y lo ha hecho en su estadio, donde no ha conseguido ganar en ninguno de los tres encuentros disputados desde que se reinició la Liga. Un dato muy preocupante para un equipo que solo sumó la victoria en Soria y gracias a un despiste grosero de la defensa del Numancia, el peor de la segunda vuelta. Ahí va otro dato que no deja muy bien al Cádiz CF.

Más allá de la expulsión de José Mari, lo cierto es que al Cádiz CF le faltó cantidades industriales de tensión. Los goles encajados, al final de la primera parte y al comienzo de la segunda, vinieron cargados de una falta de concentración en las marcas de un Dani Gómez letal para los intereses cadistas, que se ven de nuevo en la encrucijada de tener que echar un vistazo a la reacción o no del Almería, que estrena esta jornada técnico tras la destitución de Guti.

Cervera volvía a Carranza y lo hacía con un once mixto, o sea, ni tan tocón y jugón como el que sacó hace una semana ante el Alcorcón, ni tan destructor y defensor como el que se llevó a  Huesca. Y la verdad  es que al entrenador del Cádiz CF le salió un equipo compacto, equilibrado y, lo más importante, teóricamente fiable. El triple pivote en El Alcoraz pasaba a mejor vida y Cervera confiaba de nuevo en la banda derecha a Salvi mientras que Jurado permanecía en la izquierda para articular un ataque gestionado por Álex y rematado por el Choco Lozano.

Pero lo cierto es que estos cambios no le dieron al Cádiz CF ese ímpetu con el que suele salir de inicio, porque exceptuando una falta a Iza en el 2′ de partido que fue lanzada a la barrera por Bodiger, lo cierto es que fue el CD Tenerife el que salió con mayor decisión. Tanta que en el minuto 7 estuvo cerca de adelantarse en el marcador de no ser por José Mari, que bajo palos salvo un balón cabeceado a la salida de un córner por Dani Gómez.

Pasó el cuarto de hora y el choque se niveló para beneficio de un Cádiz CF que comenzaba a tontear con el balón. Esto hizo que le llegase a Jurado, que a la primera que tuvo intentó una rosca que hizo esforzarse al meta chicharrero, que envió a córner. Poco a poco, el Cádiz CF pidió mando en plaza y empezó a controlar el ritmo del partido ante un CD Tenerife que retrocedió ligeramente metros para confiar su ataque en los contragolpes.

Cuando comenzaba el partido a pintarse de amarillo llegó una jugada clave en la que José Mari fue expulsado por una interpretación rigurosa del árbitro madrileño Moreno Aragón, que vio violencia donde no la hubo en una entrada en la que el madrileño llegó tarde clavándole los tacos en el tobillo del rival.

Cervera salía por primera vez del banquillo para pedirle al cuarto árbitro que revisara una jugada que no fue corregida, como tampoco corrigió su once el técnico del Cádiz CF, que dejó descansar a los suyos en la contención y dirección de Bodiger.

Como no podía ser de otra forma, el CD Tenerife volvió a adelantar líneas para tratar de arrinconar al Cádiz CF, al que se le haría el partido muy largo a pesar de que el hecho de jugar en inferioridad numérica no es un hándicap demasiado costoso para los de Cervera.

Pasaban los minutos y aunque era el CD Tenerife el que movía y movía el balón dominando, tampoco era que el Cádiz CF lo estuviera pasando muy mal en defensa aunque, eso sí, tampoco había noticias de sus ataques. Poco o nada le duraba el balón en sus pies a los hombres de Cervera, que en cuanto recuperaban uno eran ahogados rápidamente por la presión tinerfeña.

Los peor para las huestes de Cervera llegó cuando el primer tiempo ya agonizaba. Y es que el CD Tenerife había ganado tantos metros que sin apenas buscarlo se acabó encontrando con un gol mal defendido por lo Iza y Fali, que dejaron rematar llegando al segundo palo a Dani Gómez tras un centro de Moore que fue ligeramente desviado por el Pacha Espino.

El gol dejó grogui al Cádiz CF, que se iba a los vestuarios con el Choco Lozano renqueante y con la esperanza de que Cervera diera con la tecla para volver a meter en el partido a un equipo sin ideas y desquiciado con el árbitro desde la expulsión de José Mari a los veinte minutos de partido.

Lo primero que hizo Cervera para tratar de mejorar su papeleta fue meter a Álvaro Giménez y Nano Mesa por Jurado y el lesionado Lozano, pero lo primero que tuvo que ver fue el segundo del CD Tenerife recién comenzado el segundo tiempo. De nuevo Dani Gómez cazaba un centro, esta vez de cabeza y salido de las botas de Luis Pérez, para batir a un Cifuentes que cerca estuvo de tocar la pelota.

No pudo ponerse peor la cosa para el Cádiz CF, que había recibido dos mazazos psicológicos en un partido que ya de por sí se puso negro tras la severa expulsión de José Mari.

De perdidos al río, Cervera renovó su equipo sacando del campo a Espino para meter más madera en el centro del campo con Sergio González mientras que Salvi hacía las veces de lateral. Pronto tuvo ocasión el canterano de enchufarse en el partido después de un cabezazo que se le fue alto tras marcar el salto y el gesto de manera extraordinaria aunque sin acierto alguno en el remate.

La ventaja en el marcador hizo que los canarios rebajasen su querencia a irse al ataque para ser más conservador con la idea de matar al Cádiz CF en la contra. Esto hizo que los cadistas se vieran obligados a llevar el mando del encuentro y aproximarse como fuera, sobre todo con balones colgados, al área de Ortolá, que apenas había estrenado sus guantes en Carranza.

A pesar de ello, el control era absoluto para los hombres de Baraja, que perdonaron el tercero después de un error de Bodiger, que en su intento de robar un balón prolongó un balón a la banda del norteamericano Moore para que este centrase al primer palo y perdonase Bermejo para consuelo de Cifuentes, que minutos después vio como un centro chut se estrellaba en su travesaño y el rechace no fue aprovechado por el recién entrado Joselu Moreno.

Moría agónicamente un Cádiz CF que se empeñaba en complicarse la vida en esta miniliga. La sala de máquinas seguía inoperante con un Bodiger que pide a gritos un descansito para dejar que se vea cuanto antes al fichaje Augusto Fernández. Cervera se dejaba la voz en el banquillo con el mismo resultado que su equipo, que se dejaba los tres puntos guardando al menos la dignidad del marcador.

Sesteaba bien el CD Tenerife, que tocaba sin peligro la pelota en zonas cercana a su área aunque eso no le impedía acercarse a la portería de Cifuentes, que contemplaba como los suyos apenas mantenían esas esperanzas que desde el banquillo Cervera quería transmitirles sacando a Perea y Pombo por Álex y Bodiger.

Los últimos minutos, los de la basura en este caso, fueron un vivo relato de la poca fe que tuvo este sábado el Cádiz CF en buscar la machada. El balón iba de un campo a otro sin apenas criterio aunque con mayor peligro en el área cadista.

Al Cádiz CF le siguen quedando cartuchos, muchos. Restan seis jornadas y es crucial que esta triste imagen ante el CD Tenerife sea borrada cuanto antes este martes ante el Elche en el Martínez Valero. Las sensaciones siguen sin ser buenas, apenas lo han sido en toda la segunda vuelta salvo con algunos oasis de fe en Carranza o en Soria, pero lo cierto es que Cervera no puede estar tranquilo. Carranza se atraganta y la afición no va a volver. A día de hoy, se sigue casi que confiando más en los errores ajenos que en lo aciertos propios y eso, claro está, constituye un riesgo demasiado grande como para jugarse un ascenso que no merece tanta incertidumbre.