Álvaro Cervera conversa con sus jugadores.
Álvaro Cervera conversa con sus jugadores.

Cádiz CF

Cádiz CF-CD Lugo (Previa) Vuelta a casa para recuperar la armonía

El Cádiz CF de Cervera quiere recuperar en casa y ante el Lugo la chispa perdida en Elche

Por  9:00 h.
Cádiz
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Lugo
0
Cádiz CF: Cifuentes, Correa, Sergio Sánchez, Kecojevic, Matos, Edu Ramos, Álex, Salvi, Machís, Manu Vallejo y Lekic.
CD Lugo: Juan Carlos, Campabadal, Miguel Vieira, José Carlos, Luis Ruiz, Carlos Pita, Sergio Gil, Iriome, Cristian Herrera, Lazo y Toni Martínez.
Árbitro: López Toca, cántabro.
Incidencias: Partido correspondiente a la 30ª jornada de Liga.
Estadio Ramón de Carranza. 18.00 horas (LaLiga123TV)

Nada como un tortazo en un momento inesperado para darse cuenta de que la realidad siempre se impone. Por mucho que uno se crea superior a la situación, por mucho que uno crea tener todo controlado, por mucho que el escenario y el rival se preste a una nueva victoria, por mucho… Por mucho, nada. Y eso es lo que le ocurrió el pasado sábado al Cádiz CF en Elche. Por mucho incluso que jugase con un jugador más toda la segunda parte, los de Cervera no dieron una a derechas y se vinieron para casita con la sonrisa en la espalda después de haber disfrutado el Carnaval de la manera más merecida.

La derrota ante el conjunto ilicitano hizo daño. Por supuesto. Pero ojo que puede que no haya sido mala para desempolvar aquellas facetas que hacen grande a este equipo. Porque aunque nadie lo dice porque nadie lo sabe, lo que dejó en el ambiente el encuentro ante el once franjiverde es que el Cádiz CF no ganó porque se creyó ser vencedor desde justo el momento en el que se bajó del autobús a los pies del Martínez Valero. Ese campito, ese rival, esa rachita de cuatro victorias, ese ‘play off’ a tiro, esas ínfulas… Y al final, mientras tanto se pensaba, menos jugaba. Y claro, ‘ná de ná’.

Lo pasado, pasado está. Y por eso mismo esta semana el Cádiz CF se ha decidido enmendar la plana a base de bien. En El Rosal se ha trabajado duro y con optimismo. Como si lo ocurrido en Elche no hubiera pasado, pero claro que pasó. De hecho, se ha entrenado duro a sabiendas cada jugador que en Elche algo no funcionó como siempre en la cabeza de cada uno. No fue actitud, o tal vez sí. No fue intensidad, o puede que también. No fue aires de superioridad… O tal lo vez fuera. Sí, tal vez lo fuera.

Bien. Puede pasar. Son humanos y siempre alguien se relaja ante algo que tiene controlado y que los hechos dicen que es inferior. Por eso, nada como un bofetón a tiempo y en el lugar (el campo de un equipo que lucha por sobrevivir) y en el momento (anclado en los ‘play off’) preciso para recuperar el ‘adn’ y la sinceridad de un equipo que en el Martínez Valero se creyó más y salió levitando sin ser ese bloque compacto, unido, solidario y agresivo que suele acabar incordiando a todos y cada uno de sus rivales sin importar que sea líder o colista. De ahí que la derrota en Elche haya podido suponer una victoria.

Habrá cambios. Es lo que tiene un mal partido. Toca renovar la flota y modificar el planteamiento. Volverá Lekic. Y tal vez Álex. Y Jairo, Salvi y Machís puede que alternen sus posiciones. En banda, por supuesto y por decreto. Y Manu Vallejo seguirá siendo el guardián del ariete serbio. Todas estas hipótesis serán congeniadas con el regreso de ese frenesí que se perdió el pasado sábado y que sin él no se entiende la filosofía de un equipo que ha de salir a los campos enseñando los dientes sin importar el momento y el tamaño del enemigo a batir. Y más hoy, que se mide a un equipo muy distinto como el Lugo de Monteagudo, un extécnico cadista amante del balón que con el tiempo habrá aprendido que cuando en frente hay un sabueso como este ‘Cervera team’ pocas facilidades puede darle.

Hoy comienza una larga, y se espera feliz, sesión de tres partidos consecutivos en Carranza. Por medio habrá una semana de descanso para compulsar los puntos del Reus. Nadie quiere hacer cuentas en alto pero el que las hace en privado se viene arriba. Pero claro, el equipo debe comportarse como quiere y ha trabajado duro para comportarse. Esta tarde debe dar ese primer pasito de autoconfirmación. Y después, a volar. Eso sí, a volar bajito y sin euforia para que el que manda no se enfade. Y con razón.