Espinosa lucha por el balón con Kike Márquez en el entrenamiento.
Espinosa lucha por el balón con Kike Márquez en el entrenamiento.

CÁDIZ CF

Cádiz CF-Cartagena: A una victoria del primer objetivo

El triunfo del UCAM Murcia obliga al Cádiz a ganar al Cartagena para ser virtualmente campeón de grupo

Por  14:50 h.
Cádiz CF
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FC Cartagena
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Cádiz CF: Ricky Alonso, Mantecón, Servando, Josete, Tomás o Andrés, Garrido, Navarrete o Espinosa, Villar, Kike Márquez, Airam y Jona.
FC Cartagena: Limones, Segura, Ceballos, Tarantino, Robusté, Santiesteban, Arcas, Prosi, Gato, Migue y Chus Hevia.
Árbitro: López Fernández-Montes (madrileño)
Estadio: Ramón de Carranza (18 horas).

Una victoria. Un simple paso y… primer objetivo conseguido. El Cádiz CF se coloca a tres puntos del campeonato, esa meta real por la que lleva luchando desde que arrancara la temporada a finales de agosto; incluso desde mucho antes, en la preparación de julio. El tiempo avanza y el buen hacer cadista le permite alcanzar la recta final sin más adversario que el mismo Cádiz, dependiendo de sí mismo.

En otros tiempos la angustia se acomodoba en la garganta del aficionado, con el cuarto puesto casi como quimera, y hoy se impone la hegemonía amarilla en el Grupo IV. Hasta lo que hace un año se celebraba ahora se silba: cuestión de perspectivas.

El triunfo en última instancia del UCAM Murcia ante el Sevilla Atlético apenas cambia nada. Solo la mentalidad, aumenta la ambición. El conjunto gaditano necesita un nuevo golpe de efecto para ser campeón de forma virtual (prácticamente matemática) con tres jornadas por delante para preparar la eliminatoria de ascenso. Y también para disolver las dudas que han podido generar los tres últimos pinchazos, productos de la relajación que conlleva el no tener competencia.

El ilusionista Claudio, tahúr en sus movimientos, vaticina nuevas sorpresas pues cada semana refuerza su empeño en mantener a todos sus futbolistas enchufados. Y para ello ha puesto en práctica una política de rotaciones que ha debilitado el nivel del equipo (cualquier once baja su potencial cuando prescinde de sus mejores piezas) pero debe aumentarlo en el momento clave. Es una inversión, pensando en el futuro, sin importar las dudas que genere hoy pensando en las que solucionará en el mañana.

Movimientos imprevisibles

Si es complicado ya de por sí acertar y coincidir con el pensamiento del técnico de Manises, mucho más si amenaza con continuar con esas probaturas. Más que experimentos, poco válidos al tratarse de una plantilla reducida y perfectamente conocida por todos, son cambios para que unos puedan descansar, otros competir, y todos se sientan importantes en el grupo.

Por ello Ricky Alonso apunta de nuevo a la portería tras sus fallos en Lucena, pues sería tremendamente negativo que la única actuación del meta esta temporada se remontara a su participación errática en territorio cordobés.

Mantecón regresa al lateral derecho. El madrileño, que no ha encontrado su fútbol en esta campaña en su posición natural de mediocentro, comienza a atraer la atención de los focos sobre su persona.

La lesión de Óscar Rubio, el único carrilero diestro de la plantilla, le fuerza a actuar en esa demarcación y no solo como parche, pues los plazos le colocan casi con total seguridad en el once que disputará la eliminatoria por el ascenso.

En el eje se perfilan Servando y Josete, claves para despejar las dudas por la fragilidad defensiva del equipo en momentos puntuales (una cosa son los números, otras las sensaciones), y en la izquierda Andrés y Tomás mantienen su eterna pugna.

Garrido y Villar

Jon Ander Garrido merece minutos para recuperar su estado de forma después de varias semanas de baja, y con él asoma Nacho Navarrete, en similar situación, mientras que Juanma Espinosa necesita un respiro más mental que físico. Villar regresa a la banda después de tres jornadas sin participar desde el inicio; los dos delanteros siempre juegan en casa y por la izquierda el debate apunta a Kike Márquez o Fran Machado.

Para el duelo Claudio lamenta la baja antes mencionada de Rubio por lesión y también la ausencia de Hugo por sanción. Veía la quinta amarilla de la temporada, contando las de Lorca, y así se ‘limpia’ para el tramo final.

Un rival herido

Por Carranza asoma un rival imprevisible, demasiado parecido a ese Cádiz CF de hace dos temporadas que se quedó a un palmo de la catástrofe. El Cartagena tiene muchísimo más nombre que puntos, tanto como club como por los futbolistas que defienden sus colores. Más entidad y más enjundia que dinero, porque ya son cinco meses sin cobrar que han dejado a un histórico a la deriva. Bien saben en la plaza Madrid que estas sociedades tienen más vida que un gato y ya hay quien piensa tomar las riendas, pero para ello los jugadores han de salvar la categoría, requisito primordial, indispensable.

Saldrán a morder y aún duele el bocado de los lucentinos hace ocho días, en situación similar y con menos talento. Porque un plantel con peloteros de la talla de Ceballos, Tarantino, Arcas, Luque o Chus Hevia invita a pensar que pelea por el ‘play off’ de ascenso, y no por evitar el de permanencia y mucho menos el descenso.

Palomeque pondrá toda la calidad en pista. La baja del zaguero Germán le obliga a retocar la retaguardia, que puede formar una línea de cinco para resguardarse de las acometidas del Cádiz CF. Ceballos, recordado carrilero en la escuadra amarilla, actuará en el centro de la defensa con Tarantino y Robusté.

También se pierden el choque Sergio Jiménez (sanción) y Ribas (lesión), el vástago del antiguo míster y quien perforó la meta de Aulestia en la primera vuelta. El actual técnico del Efesé, que ha tirado de varios canteranos para completar la convocatoria, baraja sentar en el banquillo a Jorge Luque para tener más velocidad en ataque, con Gato y Migue por las bandas y Hevia en punta, mientras que Ramón Arcas y Prosi serían los lanzadores.

Duelo atractivo entre dos de los mejores conjuntos de la liga, por mucho que la clasificación se empeñe en humillar al Cartagena, y con mucho en juego para la escuadra departamental. No obstante, los tres últimos tropiezos aumentan la presión en los locales, que generan dudas en parte del entorno (energía negativa, señala Claudio) y podría mermar su autoconfianza justo en el momento más inoportuno. El Carranza, que superará los 10.000 espectadores, le va a apretar. Y el Cádiz CF tendrá que responder, sin mirar nada más.