Cádiz CF

Cádiz CF-Albacete (1-0) El Carnaval empieza en Carranza

Un solitario gol de Álex, tras un penalti sobre Manu Vallejo, consolida al once gaditano en los puestos de 'play off'

Por  18:51 h.
Cádiz
1
Albacete
0
Cádiz CF: Cifuentes, Correa, Sergio Sánchez, Kecojevic, Matos, José Mari (Álex, 63'), Edu Ramos, Salvi, Jairo, Salvi (Querol, 54'), Manu Vallejo (Machís, 80') y Lekic.
Albacete: Tomeu, Tejero, Ángel Moreno, Caro, Borja Herrera, Dani Torres, Febas (Malsa, 69'), Susaeta (Miguel Ángel, 85'), Bela, Álvaro Peña (Ballou, 78') y Rei Manaj.
Gol: 1-0: Álex (68') (p).
Árbitro: Javier Iglesias Villanueva, gallego. Amonestó a los locales Salvi, Lekic y a los visitantes Ángel Moreno, Rei Manaj, Malsa
Incidencias: Partido correspondiente a la 28 jornada.
Estadio Carranza.

Imparables. Así están los chicos de Álvaro Cervera, que este sábado ligaban su cuarta victoria consecutiva para asentarse en los puestos de ‘play off’ ante un Albacete al que empatan en puntos y al que ya le sacan el ‘goal average’ de cara a un supuesto enfrentamiento directo a final de Liga. Este Cádiz CF gana por decreto. Jugando a su estilo y por simple inercia. Desde que ganó sin querer en Alcorcón ha emprendido un camino de renacimiento que confirma semana tras semana imponiéndose a sus rivales por mero convencimiento más que con juego. Lo que viene siendo un equipo mayor, grande, que impone su ley ante los contrarios por el mero hecho de creérselo. Y así, en ese plan, ha conseguido ya los 50 puntos (los tres del Reus esperan en el casillero) que atan la permanencia y por mucho que le disguste a Cervera desde marzo el personal no va a tener que hablar de otra cosa que de un posible ascenso. Es lo que tiene hacer las cosas muy bien, entrenador, pese a que le resulte una tontería. Esto está montado así. Se siente. O no.

Antes de sumar los tres puntos, Álvaro Cervera tiró de prudencia y de equilibrio a la hora de hacer su once dejando en el banquillo a una cantidad de dinero nada despreciable (Aketxe, Álex, Machís…) aunque dándole prioridad a la mejoría de Machís y a la

Salió el Cádiz CF con la decisión necesaria para decirle a su rival cuál iba a ser el camino que iba a tomar durante los 90 minutos. O esa, al menos, era su intención porque dicha presión se acabó al cuarto de hora. Y es que el once amarillo, sabedor de que al Albacete le gusta tener el balón y abusar de la posesión, presionó desde el inicio cerca del área manchega para que su defensa se tuviese que quitar el balón de encima a base de pelotazos que solían ser recogidos por los centrocampistas o defensas cadistas.

Con el mando del encuentro en este inicio, fue Jairo el jugador del Cádiz CF que más lo intentó por su banda. Pero no fue por la suya sino por la otra, la de Salvi, de donde vino el primer disparo a puerta. Fue el sanluqueño, con un centro chut tras recibir un balón al hueco de José Mari el que casi sorprende a Tomeu, que sacó la mano para enviar el balón a córner. El saque de esquina fue cabeceado por Kecojevic, que estuvo cerca de adelantar a los gaditanos.

Doce minutos tuvieron que pasar para que el Albacete avisara de que había llegado a Carranza. Fue mediante un cabezazo de Rei Manaj que detuvo sin problemas Cifuentes. Esa ocasión le dio oxígeno al Albacete, que se hizo con el balón y comenzó a llegar con mas frecuencia al Cifuentes. Lo cierto es que este dominio temporal manchego tampoco le venia muy mal al Cádiz CF, que consciente de que robando y saliendo gana muchos enteros, retrasó su presión hasta esperar al rival en el centro del campo.

Se alternaban el poder gaditanos y albaceteños. Fueron estos últimos los siguientes en avisar tras un buen remate de Rei Manaj que se fue pasado. Poco a poco, cada equipo fue jugando a lo suyo. Mientras el Cádiz CF se acercaba mediante envíos largos al área rival, el Albacete tocaba y tocaba hasta conseguir hacer llegar un centro desde banda a Manaj.

Entre medias, Lekic y Manu Vallejo se asociaban a la perfección para que el balcánico asistiera de vaselina al chiclanero para que el disparo forzado de este fuese bien tapado por Tomeu. Dicha ocasión dio paso a otro saque de esquina botado por Salvi que remató de nuevo Kecojevic para asustar al contrario. Fueron instantes en los que el Cádiz CF acosó a ‘Alba’ con varios centros seguidos al área para que la zaga visitante se defendiera como gato panza arriba.

Sin embargo, el Albacete tiene en sus filas a un jugador que se llama Bela que se marcó un jugadón, con caño y recorte dentro del área incluido a dos rivales, con el que el Albacete casi se adelanta en el marcador tras un disparo de Moreno que Cifuentes, bien colocado, atajó sin problemas.

Pero si el ‘Alba’ tiene a Bela, el Cádiz CF tiene a Salvi, que en un breve periodo de tiempo por el que se dejó ver por la banda izquierda se coló hasta la línea de fondo para poner un balón de gol con el exterior al que no llegó ni Lekic ni Manu Vallejo.

Poco después, y ya al filo del descanso, Jairo maniobró fantásticamente bien para romperle la cintura a Tejero y poner en la boca de gol un balón que ahora sí remató Lekic aunque con la intervención de Tomeu, que con su cuerpo evitó el gol. El rechace casi lo convierte en gol Manu Vallejo.

Con ese dominio final se llegó al descanso, que dio paso a un segundo tiempo en el que el Cádiz CF volvió a salir como al principio, es decir, con la idea de encerrar en su campo al rival. De esta manera, los de Cervera comenzaron llevaron la voz cantante. Por banda derecha, desde donde partió con mayor peligrosidad el chiclanero, llegó un centro muy bueno que Ángel Moreno tuvo que despejar para evitar el cabezazo de Lekic.

El encuentro entró en una fase de nervios en el que las faltas del Cádiz CF, que barrió en este apartado al Albacete, calentaron el ambiente. Ese estado de agitación favorecía a los de Cervera, más curtidos en la batalla y felices en el combate. Cervera movió el banquillo quitando a Salvi para meter a Querol, ojito derecho de Cervera, que lo puso en la punta del ataque. Precisamente, fue el catalán el que se hizo con el balón en el centro del campo para conducirlo hasta el área contraria y que fuese Manu Vallejo el que firzase un córner que volvería a rematar por enésima vez Kecojevic sin puntería pero con la fortuna de que le llegase a Vallejo, que sin tiempo para prepararse remató alto.

Toda esta lluvia de ocasiones fueron la antesala de una jugada aislada que Manu Vallejo convirtió en oro tras dejar atrás a un rival y ser trastabillado a ojos del árbitro por un contrario dentro del área para indignación de los albaceteños, que no se creían lo que estaban viendo. Desde los once metros, Álex ejecutaba a la perfección el que sería el gol de la victoria.

En plena inercia, el Cádiz CF buscaba la sentencia a través de Jairo, que con inteligencia y tras llegar a la línea de fondo dejó el esférico en la frontal del área para que Lekic forzara un libre directo magnífico que Manu Vallejo, con galones ya, se encargara de desperdiciar.

Poco a poco, el Albacete fue ganando terreno mientras el Cádiz CF daba un paso atrás confiando la delantera a la rapidez de Machís, que salió a falta de diez minutos. El encuentro estaba controlado a pesar de esa lógica búsqueda del empate del once manchego, que cerca estuvo de empatar por mediación de Bela al aprovechar un error en la entrega de Cifuentes, que suspiró al ver como el disparo del franco-congoleño se iba fuera por poco. Ya en el descuento, intervino felizmente el arquero del Cádiz CF al despejar a córner un cabezazo de Dani Torres con el que el Albacete se despedía de su última bala.

Como está mandado el público de Carranza despedía los últimos minutos del partido al son de ‘qué bonito, qué bonito, qué bonito está mi Cádiz, qué bonita es mi ciudad, que rebosa la alegría cuando llega el Carnaval’. Y así , en pleno éxtasis, se iba llegando al final entre el júbilo de una afición que un año más vuelve a soñar a lomos de su equipo.

El pitido final de Iglesias Villanueva, el árbitro del ascenso en Alicante, echaba al cadismo a la calle con la satisfacción de poder pasárselo en grande mientras sueña con su equipo, con permiso de Cervera, en Primera. Razones hay para creer, entrenador.