Barral acabó lesionado a la media hora de partido que jugó en Granada, su último con el Cádiz CF.
Barral acabó lesionado a la media hora de partido que jugó en Granada, su último con el Cádiz CF.

Cádiz CF

Barral, primer problema superado

Juan Carlos Cordero impone su criterio y deja al delantero isleño sin la opción de renovar que podría haberle dado Vizcaíno

Por  19:19 h.

El pasado martes, con ocasión de la convocatoria de la rueda de prensa a cargo del director deportivo del Cádiz CF, Juan Carlos Cordero, las preguntas comenzaron a sobrevolar por el entorno cadista, siempre tan mal pensado cuando acaba una temporada. ‘¿Qué dirá?’, ‘¿dirá que se marca’?, ‘¿se enfrentará a Manuel Vizcaíno y tomará partido en la batalla que mantiene desde hace tiempo con Pina, su gran valedor desde siempre?’… Estas y otras muchas más preguntas se hacían muchos aficionados un día antes que JuanCarlos Cordero analizara la temporada como siempre hace en todos y cada uno de los equipos por los que ha pasado como máxima autoridad en los fichajes y en la confección de la distintas plantillas. Y este año, por mucho que los dos dirigentes estén como el perro y el gato, no iba a ser una excepción.

Además, desde el club, tampoco se daba lugar a la duda. José Grima, director de comunicación del Cádiz CF, era de lo más tajante en conversaciones con los periodistas que le preguntaban por la convocatoria del director deportivo. «Hará un balance de la temporada. Solo hace falta que os leaís la convocatoria de prensa», decía ironizando y apagando los siempre malintencionadas (o no) ideas.

Por su parte, el presidente Vizcaíno no era tan rotundo como su ‘dircom’ un día antes de la comparecencia de su director deportivo. «No sé qué dira. Yo, desde luego, cuento con él y él lo sabe», respondía el sevillano un día antes que el murciano hiciera, como así fue, lectura de los pros y contra de una temporada decepcionante en su final.

Dudas y desenlace

Aunque en todo momento Juan Carlos Cordero aseguró en su rueda de prensa que su relación con el presidente es «fluida, con discusiones y las cosas claras dentro del diálogo», había un tema sobre la mesa que podría haber enquistado una relación que, estando como está la de Vizcaíno con Pina, pende de un hilo. Y ese asunto no era otro que el de David Barral, renovarlo o no.

Para colmo, la circunstancias del jugador isleño ofrecían todos los visos para que pudieran aparecer fricciones desde todas las partes. Como es sabido, Barral se había quedado a un partido de renovar de forma automática con el Cádiz CF. En el caso que los amarillos hubieran jugado el ‘play off’ no habría polémica alguna. Pero el caso es que tampoco la ha habido a juzgar por los acontecimientos recién pasados y la manera tan rápida de gestionarla por parte del responsable de hacer la plantilla.

De entrada, un día antes de que Cordero hablase a la prensa, el presidente Manuel Vizcaíno dejaba abierta la puerta de la renovación a Barral, jugador que había jugado 24 partidos, solo uno menos de los 25 que le garantizaban su segundo año de contrato. El sevillano dejaba entrever en la Cadena Cope que por su forma de ser y de gestionar un club, tal y como había ya hecho con jugadores como Óscar Rubio o Mantecón, no tendría inconvenientes en renovar a Barral dado que no había llegado a esa cantidad de partidos por aspectos puntuales (lesiones). Para Vizcaíno, venía a decir, era más importante la calidad humana y el acuerdo de palabra que un simple contrato.

Dichas palabras, como no puede ser de otro modo, llegaron a oídos de un Cordero que ya sabía, tras haberse reunido en la misma mañana del pasado martes con el entrenador Álvaro Cervera, que Barral no tendría sitio en la plantilla de la temporada 2018/19.

No obstante, que Barral no tuviera sitio en la plantilla de Cervera no tendría por qué ser una condición ‘sine qua non’ para que el ariete cañaílla se quedase sin contrato, según la tesis de Vizcaíno.

Sin embargo, Cordero ha actuado rápido y ha dejado a su presidente una única salida. El director deportivo confirmaba que el jugador no seguirá y, al no tener contrato en este momento, ha dejado al máximo mandatario abocado a no renovar algo prescindible.