Cifuentes se lamenta tras recibir un gol.
Cifuentes se lamenta tras recibir un gol.

CADIZ CF

Barcelona B-Cádiz CF (3-1): Saben aquell que diu…?

Ni es un chiste ni tiene una 'miqueta' de gracia, y es que el Cádiz CF se va de turismo a Barcelona y pierde los papeles

Por  14:24 h.
Barcelona B
3
Cádiz
1
FC Barcelona B: Ortolá; Palencia, Tarín, Costas, Cucurella; Rivera, Sarsanedas, Vitinho; Carles Pérez (Morer, 74'), Cardona (Marqués, 79') y Nahuel (Hongla, 84').
Cádiz CF: Cifuentes, Carpio (Nico Hidalgo, 46'), Servando, Mauro, Lucas, Garrido (Abdullah, 14'), Alex, Perea, Álvaro García, Barral y Dani Romera (Eugeni, 68').
Goles: 1-0: Marc Cardona remata a placer un córner sacado por Carles Pérez (15'); 2-0: Penalti clarísimo y absurdo de Lucas Bijker sobre Cardona que transforma el propio Marc (25'); 3-0: Ridícula jugada en la que Cifuentes sale tarde para despejar el balón y deja la bola en los pies de Nahuel, que marca a puerta vacía (45'); 3-1: Disparo seco de Barral, rechace de Ortolá y Alvarito marca a placer (88').
Árbitro: Pérez Pallás (colegio gallego). Mostró cartulina amarilla a Garrido, Carpio, David Costas
Incidencias: Partido jugado en el Mini Estadi, con mayoría cadista en las gradas.

¿Saben aquell que diu… que el Cádiz CF apareció en Barcelona para amarrar el ‘play off’ de ascenso a Primera? Ni es un chiste ni tiene una ‘miqueta’ de gracia. De Gracia, el paseo amarillo por el Mini Estadi, admirando la escena como si discurriera por las Ramblas y aledaños deleitándose con la obra de Gaudí. De turismo por el ‘extranjero’. Salía el sol tras tantos meses de temporales y los pibes amarillos pensarían que habían llegado las vacaciones. Es que si no fuera así, uno no sabría explicar el porqué del esperpento protagonizado por el Cádiz CF en Can Barça.

A los amarillos se la ponían como a Fernando VII después del triunfo ante el Zaragoza. De cara para repetir promoción, con un calendario a favor. Enfrente, el ahora revitalizado Barça B, que hasta el regalo cadista era el peor local de la categoría y lloraba las ausencias de Aleñá y Ruiz de Galarreta, amén de José Arnáiz y Abel Ruiz. El estadio, amarillo y no por los presos políticos. ‘Solecito’ típico andaluz. Una mañana ilusionante, y qué menos que arañar un empate si no sentenciar su presencia entre los elegidos.

Pero el Cádiz CF decidía complicarse a lo vida, y lo hacía a lo grande. Con una actuación impropia de este Cádiz de Cervera que pocas veces dista tanto de su propia esencia. En una primera mitad deleznable, ni siquiera competía. Pecado mortal. Desconcierto colectivo absoluto, con grandes dosis de ridículo a nivel individual, con jugadores que pueden quedar marcados (especialmente los laterales). Un desastre que no se volteaba en la reanudación, donde Alvarito recortaba al final para dejar algo más decente el resultado.

La victoria ante los maños suponía un enorme paso adelante. Esta derrota es un salto atrás que le puede sacar el ‘play off’ tantos meses después. Regresa la presión por ganar si se mantiene la ambición. Está en su mano y es consciente de cuál no es el camino. Sin duda que el éxito no pasa por Barcelona.

Cambio de sistema y lesión de Garrido

Cervera se guardaba alguna sorpresita para Cataluña. Jugando con la motivación propia, amparado por las circunstancias del encuentro y las flaquezas del rival, insertaba a Dani Romera en punta en lugar de Carrillo, con cambio de sistema inclusive: dos puntas (el almeriense y Barral), Alvarito a pierna cambiada por la derecha para aprovechar las subidas de Cucurella y Perea escorado a banda.

¿Bien o mal? ¿Acierto o error? En los minutos iniciales, con las líneas adelantadas del filial, los amarillos se sentían cómodos y superiores, con clara opción de Barral pésimamente resuelta, pero fue Garrido a echarse la mano a la rodilla y… se apagó la luz. Increíble e inadmisible. El Cádiz CF de la competitividad, de la intensidad enarbolada como bandera, se evaporaba en el Mini Estadi y en su ausencia el Barça B ruborizaba a los cadistas que habían encarado este domingo con tanta ilusión.

El vasco se marchaba y el equipo se descosía como si perdiera a su mejor sastre. Y desastre. Una concatenación de errores, de pifias absurdas y ridículas propias de vídeos humorísticos, desembocaba en goles y ocasiones para un conjunto azulgrana que goleaba sin el brillo de la filosofía culé. Ya se encargaban los visitantes de poner la alfombra. Permitían el remate franco de Cardona en un córner, un náufrago en el área cadista; brindaban un penalti tan claro como infantil (hasta luego, Lucas) y hasta Cifuentes asistía a Carles Pérez para que la aniquilación resultara letal justo antes del descanso.

Un despropósito impropio de un equipo que gane o pierda, mantiene una coherencia absolutamente perdida en Barcelona. Porque más allá del fútbol tedioso que en ocasiones este Cádiz CF ha practicado durante la campaña, la sobriedad no se negociaba. Hasta este domingo en el que decidía irse de turismo a la ciudad condal. Las bandas, una banda (temible los problemas en ambos laterales); Abdullah ‘missing’ y arriba el desconcierto ya conocido. Entre las tinieblas, la falta botada por Perea que rozaba la escuadra. Y hasta aquí.

Barcelona B-Cádiz CF: Segunda parte

El cuadro gaditano contaba con 45 minutos para maquillar el desconcierto. Cervera reaccionaba enviando a la nevera a un Carpio que explica con su rendimiento el porqué juega siempre Correa. De revulsivo, Nico Hidalgo… Nuevo experimento, con tres centrales (Servando, Mauro y Lucas) y Nico por derecha como carrilero largo, ya con Alvarito en su zurda natural.

Al Cádiz CF le faltan recursos para mandar, para crear con el esférico. Es una labor que ha desechado por costumbre. Así que el segundo asalto se convertía en un infierno, sin fe en la remontada y con pavor a encajar una goleada escandalosa. Un mal necesario por la reglamentación, después de su incomparecencia al mediodía.

Eugeni relevaba a Romera con el fin de buscar más opciones en el último pase. Los visitantes sacaban el orgullo pero con eso únicamente no se ganan partidos y menos se consuman proezas como remontadas imposibles. Los cachorros azulgranas disfrutaban con los espacios a la espalda de los centrales, obligando a Servando y Mauro a duplicarse (curiosamente, la goleada no condena ni mucho menos a esta pareja). García Pimienta daba oportunidad a los jóvenes cual si se disputara un choque de pretemporada y Alvarito maquillaba el luminoso para dejarlo algo más lucido.

 

Un chiste malo. Pero malo. Con posibilidad de redención y los de Cervera han de agarrarse a ella. Aceptar la lección, aprender de ésta y rasgar los apuntes para no repetir jamás. El míster sabe interpretar perfectamente los naufragios. Hace un par de años lo demostró. Y hasta ascendió. El fútbol… eso sí que tiene gracia.