Antonio Muñoz y Michael Robinson, en la antigua tribuna de Carranza.
Antonio Muñoz y Michael Robinson, en la antigua tribuna de Carranza.

Cádiz CF

Antonio Muñoz, roto por el dolor: “Él marcó el camino y el Cádiz CF solo tuvo que seguirle”

El presidente que lo trajo a Carranza asegura que pudo sentir que el inglés "era un cadista de corazón"

Por  15:45 h.

Antonio Muñoz vive el confinamiento en Doña Mencía, localidad cordobesa donde ha seguido con pesar los últimos días del que fue su amigo y consejero en el Cádiz CF. El que fuera presidente del club cadista en su última etapa en Primera División, con el inglés como directivo, hace un alto en su dolor para atender la llamada de CANAL AMARILLO. “Hoy es un día jodido. Nos quería mucho y le queríamos”, dice de entrada el que fuera el encargado de abrirle las puertas de la Tacita gracias a su entrada en el club de unos amores no muy bien entendidos más allá de Cortadura.

Muñoz cuenta la historia de cómo el comentarista del Plus pasaba de la noche a la mañana a convertirse en consejero de un club del grupo IV de la Segunda B. “Todo fue consecuencia de sus guiños constantes a nuestro equipo en el programa aquel de ‘El día después’. Nadie lo conocíamos ni tenía relación con el Cádiz CF, por eso mismo nuestro interés en conocerlo. Así que decidimos, a través de Miguel Cuesta, presentarle la oportunidad de ser nuestro consejero y aceptó encantado”, rememora Muñoz, que cree recordar que ya estuvo como directivo en las liguillas anteriores a la gloriosa aquella en la que el Cádiz CF de Jose abandonaba el pozo nueve años después.

“No solo era el cariño con el que trataba el Cádiz CF, obviamente también poseía conocimientos de fútbol y no fueron pocas las veces que nos transmitía su opinión aunque sin meterse demasiado”, narra Antonio Muñoz, que asegura “que de alguna manera él era el que marcó el camino para que nos fijaramos en él”.

Recuerdos tiene a granel de Robinson, pero sin duda alguna a Antonio Muñoz no se le puede olvidar el día en el que corroboró que todo lo que decía el inglés de palabra lo llevaba en el corazón. “Con él tengo recuerdos muy bonitos, pero sin duda el día del ascenso en Las Palmas no se me podrá olvidar como nos abrazamos los dos llorando nada más terminar el partido. Fue en ese momento en el que sentí que era un cadista de corazón”. Y es que en el ambiente del entorno del equipo siempre existían esas dudas que venían a poner en duda el cadismo de Robinson. “Había no poca gente que creía que lo de Michael era más ficticio y mediático que otra cosa, pero la realidad era bien distinta como con el tiempo se demostró”.

El fichaje de Oli llevaba su firma

Entre muchas de las historias que Robinson pudo protagonizar en su etapa como consejero, Antonio Muñoz da detalles de una que a la larga benefició bastante al Cádiz CF. Aunque el popular y añorado presentador siempre se mostró muy respetuoso con la figura del entonces director deportivo Alberto Benito y no se metía en ninguna decisión técnica, sí que echó un cable gordo al equipo gaditano a la hora de hacerse con los servicios de un delantero internacional como Oli. El entonces máximo mandatario cadista lo cuenta así. “Estábamos confeccionando la plantilla del regreso a Segunda A tras ascender en Las Palmas. Recuerdo que yo me encontraba en el hotel Meliá La Caleta y recibo la llamada de Michael para proponerme una cosa para que la valorasemos. Me cuenta que ha hablado con Oli y que a él le haría ilusión jugar en el Cádiz CF. No puedo decir que él fuera el que negoció el fichaje pero sí el que lo aceleró porque al poco tiempo hablamos con Oli y cerramos en unas horas su contratación”.

La vida tiene infortunios que por suerte o desgracia unen a las personas. Y por desgracia en este caso, Antonio Muñoz también ha librado una batalla contra el cáncer de la que no ha podido salir vencedor su amigo Michael. Por eso mismo, ambos habían mantenido varias conversaciones en los últimos tiempos a raíz de que al británico le confirmasen la presencia de un cáncer irreversible en su organismo. “Cuando me enteré no dudé en llamarlo para preocuparme por él y darle fuerzas ya que yo, gracias a Dios, pude superar el mío y podía tener una experiencia que le valiese para la esperanza. En todo momento se encontraba fuerte y con ganas de superarlo porque es verdad que en cuanto escuchas la palabra nos desmoralizamos y nos venimos abajo”, cuenta.

Sin embargo, Muñoz también podía palpar como a su amigo le comenzaba a dar la cara la enfermedad. Lo notaba en su voz y en sus ganas. Y también en momentos en los que Robinson le transmitía lo que llevaba dentro sin expresarlo por su manera de ser. “Él era una persona muy optimista pero se le podía notar también lo que ya no podía ocultar”, dice con un nudo en la garganta un amigo que prefirió dejar de llamarle en sus últimas semanas debido “a que hay momentos donde ya la persona no quiere relacionarse mucho por cuestiona obvias”.

Lo que tiene claro Muñoz es que se va un “cadista de corazón y una persona que ha dejado huella en todos los que hoy lo hemos perdido”.