CÁDIZ CF

Ambiente Cádiz CF-Oviedo: Una fiesta sin nada que celebrar

Euforia en el recibimiento al equipo amarillo, sobrepasado por el ambiente

Por  22:04 h.

Una fiesta cuando aún no hay que celebrar. Mal fario. Especialmente si lo analizas después, con la ventaja que ofrece el presente. El cadismo se engalanaba para celebrar su gran día, el del regreso al fútbol profesional, y de ahí el enorme batacazo. Lleva Carranza sin festejar un éxito con sus futbolistas sobre el césped 38 años, desde aquel ascenso del 77. Y pospone su cita un mes si ellos quieren.

Durante toda la mañana la ciudad (y las distintas localidades de la provincia afines al equipo) se teñía de amarillo. La camiseta con el escudo de Hércules se dejaba sentir en las calles gaditanas, sobre todo en los alrededores del paseo marítimo y en las cercanías del estadio. Al color se le iba uniendo el sonido.

Cualquiera que atravesara el puente Carranza sentiría el latir de los corazones amarillos, que retumbaban como uno solo. Y al compas de la música que resuena cada dos domingos en el coliseo amarillo: la marsellesa con el oé, Cádiz oé, el Me han dicho que el Amarillo, el himno del Centenario de Andy y Lucas… La concentración de cadistas era tal que obligaba a actuar a las Fuerzas de Seguridad. En una reunión de urgencia decidían que el recibimiento al autobús del equipo amarillo no podía ser en los bajos de Tribuna por motivos de seguridad, y lo trasladaban a la Avenida principal.

Fervor amarillo

Los cadistas llevaron el autobús de su equipo en volandas hacia Carranza.

Los cadistas llevaron el autobús de su equipo en volandas hacia Carranza.

Pese a la presencia policial, muchos aficionados embravecidos superaron la barrera marcada por los agentes y se lanzaron hacia el autobús que transportaba a la plantilla que dirige Claudio Barragán. Lo recogían a la entrada de la ciudad y lo llevaban en volandas hacia la esquina de la Jefatura de Policía Local, donde se estableció el cordón policial. Allí el autocar giró hacia el fondo sur y pudo entrar sin problemas por tribuna.

Los ánimos entonces se calmaban. A las 17 horas sonaba en el estadio Ramón de Carranza el himno oficial del club gaditano interpretado por la coral de Nandi Migueles. Preciosa música aunque con pocos seguidores en las gradas.

A medida que se acercaban las seis de la tarde se empezaban a llenar las gradas de seguidores de ambas aficiones. La esquina de preferencia alojaba algo más de un millar de oviedistas, los que adquirieron las entradas facilitadas por el Cádiz CF. Pero es que tribuna estaba poblada de hinchas azules, superando los mil por mucho. Ubicados entre camisetas amarillas, su fuerza se dejaba ver al final del encuentro cuando todos se apiñaron para aplaudir a los suyos.

Justo antes de iniciar la contienda se desplegaba el espectacular tifo en fondo sur. En la grada baja, una imagen con las fotografías de Raúl López y Mágico Gonzálezy el lema ‘La ilusión ni tocarla’. Arriba, el escudo gigante del club: ‘Esto es Cádiz’. Sobre el césped, Andy y Lucas entonando el himno del Centenario para terminar de calentar a un público enfervorecido. Y ahí la fiesta comenzó a cambiar de bando.

Porque sobre el césped del coliseo de la Plaza Madrid el Oviedo se apoderó de la pelota y de los sueños amarillos. La tensión se palpaba en el ambiente. Cada vez se sentían más los hinchas carbayones. Y el gol de David Fernández enmudecía la zona más bulliciosa.

A las 20 horas ya Carranza solo vestía de azul. El conjunto de Sergio Egea festejaba sobre el verde el ansiado ascenso, y los futbolistas pasaban de grada a grada para compartir el premio con los suyos. Buenos gestos con la afición del Cádiz, a la que aplaudían y deseaban suerte en el ‘play off’: «El año que viene venimos otra vez». También los jugadores tenían un detalle con los cadistas apostados en Fondo Sur.

Buen ambiente, con pocos incidentes que lamentar más que alguna herida por bengala producto de algún inconsciente y el malestar por los oviedistas que viajaron con entrada y no pudieron entrar al recinto gaditano. Ya a la salida, algunas carreras y la Policía evitando que ocurrieran altercados de importancia.