El Cádiz CF empató en Almería.
El Cádiz CF empató en Almería.

CÁDIZ CF

Almería-Cádiz CF (0-0): Pacto andaluz

Almería y Cádiz firman y agradecen el punto en un duelo igualado con penalti errado de los amarillos

Por  18:37 h.
Almería
0
Cádiz
0
UD Almería: René; José Romera (Gaspar, 81'), Saveljich, Juan Ibiza, Iván Martos (Andoni López. 70'); Yan Brice Eteki, César de la Hoz, Corpas, Juan Carlos Real (Chema Núñez, 64'), Luis Rioja; y Álvaro Giménez.
Cádiz CF: Cifuentes; Rober Correa, Kecojevic, Marcos Mauro, Brian; Edu Ramos (Garrido, 58'), José Mari, Álex (Aketxe, 72'), Jairo; Manu Vallejo y Lekic (Salvi, 58').
Árbitro: López Toca, comité cántabro. Tarjeta amarilla a Yan Brice Eteki, juan Carlos Real, Iván Martos, Edu Ramos, Lekic, Expulsado José Mari por doble tarjeta amarilla (74').
Estadio: Juegos Mediterráneos de Almería. Primera jornada de la segunda vuelta.

Un punto y a pensar en otra cosa. Almería y Cádiz CF partían al inicio con el deseo de apoyarse en un hipotético punto de inflexión y terminaron aferrándose a la realidad, esa que marca que cuando no se puede ganar, lo mejor es no perder. Valiente perogrullo que esconde una declaración de intenciones. Ambos equipos vieron demasiado cerca el rostro de la derrota y terminaron apreciando el botín.

El Cádiz CF, porque su adversario, en líneas generales, le superaba en la primera mitad y podía adelantarse a las primeras de cambio ante la mala salida de los visitantes. El Almería, porque pese a su dominio, comprobaba como su rival disponía de las mejores ocasiones ante puerta, incluido un penalti errado por Álex, bien atajado por René.

Así que como buenos andaluces, vecinos y hermanos, terminaban por darse la mano y aceptar que esto sólo era una batalla en medio de una guerra que se antoja eterna y de pronóstico incierto. Los amarillos luchan por no caer en ese síndrome incomprensible del pasado curso, en el que se hundían sin conmiseración en la segunda vuelta, y rebuscan para alcanzar de nuevo su plenitud. Esa ‘flechita parriba’ que el viento ha girado y es la que verdaderamente marca la senda a seguir.

Almería-Cádiz, primera mitad

Vuelta a empezar. Arranca la segunda vuelta después de “la mentirosa” primera. Como el calendario, el Cádiz CF ha sido un equipo asimétrico, pésimo en el inicio, brillante desde el ecuador. Falta el tan ansiado equilibrio al que Cervera rehúsa en su propia alineación para incluir a Álex y contar con la bala de Salvi en el banquillo.

Derbi andaluz en la semana de la investidura, el Mediterráneo puede ser un punto de inflexión pues enfrentaba a dos escuadras parejas. El míster amarillo sorprendía manteniendo a Edu Ramos en la medular como premio a su buen hacer frente al Granada, pero sacrificando a Garrido. Una herejía para la religión cerveriana. Y pese a la carestía del mercado invernal, se guardaba un banquillo de lujo con el de Barakaldo, el sanluqueño, Aketxe, Perea y Romera, espectacular segunda unidad.

El cuadro gaditano entraba con apatía al choque, superado en todos los aspectos por un Almería más ilusionado e ilusionante. Los visitantes siempre quedaban a medio camino, renunciando absolutamente a la posesión (por debajo del 30%) e incapaces de lanzar un contragolpe pues el balón apenas duraba segundos en sus botas. Los rojiblancos asaltaban por las bandas a Correa y Brian, que sufrían como antaño en las citas olvidables, y Cifuentes evitaba el gol de Corpas colocando la punta de la bota en la trayectoria del disparo.

El zarpazo despertaba un tanto al Cádiz CF, hasta el momento inexistente de mediocampo hacia adelante. Aprovechaba el único error de los indálicos, un rechace mal cerrado, para que Álex se arrancara a correr con una zancada poderosa, feroz, esa que esconde hasta el momento preciso. Nadie paraba al rubio, hasta que Eteki lo derribaba en la frontal del área (quizás dentro, quizás fuera) y el colegiado señalaba penalti. El propio futbolista madrileño disfrutaba de una ocasión bendita para la ofrecido, pero el bosqueño René le aguantaba con solvencia para atajarle un chut inocente y blandito.

La ocasión no variaba el panorama, si bien los almerienses tomaban más precauciones en su elaboración, arrancando ya con balones directos. El juego reducía revoluciones, el susto se había incrustado en el cuerpo de los locales, con falta de dinamismo arriba salvo chispazos de Juan Carlos Real. Se repartían las tarjetas en un duelo no brusco, pero con acciones a destiempo que merecían que las amarillas se convirtieran en los únicos sobresaltos. Y el Cádiz CF, sin espacio ni balón para correr, se diluía en el Mediterráneo.

La tregua ofrecía un descanso a dos equipos que lamentaban, cada cual, sus opciones perdidas.

Almería-Cádiz CF: segunda parte

El Cádiz CF daba un paso adelante en la reanudación. Obligado. Los amarillos corrían algún riesgo a cambio de entrar en contacto con el balón y oler el perfume de René. Vallejo caía a banda, con Álex centrado, permutando las posiciones de la primera mitad. El rubio, desequilibrado ante la presión de Eteki, disparaba fuera después de que peinara Lekic un desplazamiento en largo desde atrás.

Era la última aparición del gigantón serbio, relevado por Salvi. Garrido ponía las cosas en su sitio al saltar por Edu Ramos. Cervera empezaba a tomar las decisiones esperadas.

La balanza comenzaba a declinarse del lado visitante. Ligerísimamente. Fran Fernández también reaccionaba para igualar fuerzas, aportando frescura.

Álex abandonaba el campo en un día desafortunado, dejando su plaza a Aketxe. El vasco, noticia estos días por su condena tras agredir a un Ertzainza, agarraba el cuero y lo teledirigía a la cabeza de Kecojevic, que se encontraba con la palomita de un René colosal.

El colegiado López Toca frenaba a los amarillos con la rigurosísima expulsión de José Mari, autor de dos ‘medias faltas’ que le servían para irse a la caseta antes de tiempo. Aún así, una desconexión de la zaga local permitía a Salvi enfrentarse a René en un mano a mano, errado en última instancia.

La inferioridad obligaba al cáiz CF a replegarse, acechado, con el deseo de agarrar un contragolpe decisivo. La velocidad de Vallejo, Salvi y Jairo se convertían en la principal y casi única baza. El Almería, por su parte, no sabía como afrontar la situación, si con valentía o con cautela.

El final simbolizaba el pacto andaluz de no agresión. Sólo el jovencito Vallejo (vaya última ocasión) parecía un verso suelto. El resto, agradecía y valoraba el punto entre bostezos en un duelo igualado y sin dominador claro. Bien saben que en esta segunda vuelta en la que todos aprietan, el punto encierra un mayor valor.