Alejo fue clave en la victoria gaditana.
Alejo fue clave en la victoria gaditana.

Cádiz CF

Alejo pide más desde el banquillo

El extremo pucelano, a la sombra de Salvi, cambió el decorado de la segunda parte y allanó el camino hacia la victoria haciendo de revulsivo por su banda

Por  19:01 h.

Se desconoce si está haciendo acto de enmienda o no, pero el caso es que Iván Alejo, que desde la vuelta de Salvi al once ha pasado al banquillo, fue determinante para que el Cádiz CF sumase los tres puntos el pasado sábado en el Gran Canaria y cuando las cosas se estaban poniendo realmente feas.

Y es que el pasito atrás que ordenó dar Cervera con la entrada en el campo de Edu Ramos por el Choco Lozano afectó negativamente a los siguientes minutos pese a que lo más lógico es que el once amarillo se hubiera acomodado más y mejor a un sistema con el que ya ha destrozado a cantidad de rivales. Para colmo, en el momento en el que Cervera dio la orden de replegarse en campo propio con la intención de robar y matar a la UD Las Palmas a la contra, el resultado era de 0-1.

Pero las cosas no salieron como Cervera pensaba hasta que salió del banquillo Iván Alejo. Con la entrada de Alejo, que relevó en el campo a Perea, la cuestión se aclaraba mucho más ya que el técnico cadista dotaba a sus dos bandas de toda la velocidad que pueden tener alojando en la izquierda a Salvi e introduciendo en la derecha a Iván Alejo.

Aunque no todo salió bien de una tacada. Las Palmas seguía dominando y como bien dijo Cervera el Cádiz CF apena robaba balones y por consiguiente su capacidad de armar contragolpes era prácticamente nula. Para colmo, el cuadro canario que entrena Pepe Mel desplegaba su mejor fútbol y movía el balón por donde quería llegando incluso a introducirse en el área de un Cifuentes, genial por cierto en un disparo a Srnic, varias veces.

Así pasaron cerca de veinte minutos hasta que el cambio de Álvaro Giménez por Malbasic en el 65’ de partido cambió el rumbo. Y no precisamente por el delantero ilicitano sino por la irrupción de Iván Alejo, que en apenas dos minutos se convirtió en el auténtico hombre clave porque con dos jugadas casi consecutivas y con las que terminó asistiendo al recién entrado Giménez desbarató todos los planes de empate del cuadro ‘pío pío’.

Dos internadas cruciales

Fueron dos galopadas calcadas. En una se fue con tranquilidad llegando a la línea de fondo para ofrecer un pase de la muerte a Álvaro Giménez que el delantero ilicitano, casi que en el primer balón que tocaba, lo mandaba, completamente solo, al cuerpo del meta local.

Parecía que no podría llegar una oportunidad igual, pero nada más lejos de la realidad porque al poco tiempo otra vez Alejo se fue de su par, se acercó a la línea de fondo, levantó la cabeza con tronío y mando un nuevo balón de oro a Giménez, que volvía a fallar ante el portero en su remate pero caía dentro de la portería tras recibir la entrada tardía del arquero canario. El árbitro pitó penalti, Álex Fernández lo marcó y Alejo, con razón, lo celebró con alegría con su compañero a sabiedas de que ese gol llevaba mucho de su nombre.

El caso es que la gran labor de Alejo llega tiempos después de no haber sido muy decisivo en la cantidad de partidos que ha jugado, muchos como titular. Es cierto que el pucelano siempre es de los más activos de su equipo cuando le toca jugar, pero sus jugadas apenas son influyentes más allá del pase que le dio a Lozano en la victoria en Carranza ante el Huesca, su gol en Vallecas (a placer) y hace poco, ante el Zaragoza, con un gran centro que el Choco Lozano lo remató al palo de espuela. Apenas esas tres acciones han sido lo más evaluable de manera positiva de un jugador por el que el club ha hecho un gran esfuerzo y más que hará en el caso de que ascienda puesto que tiene una opción de compra cercana a los 3 millones de euros.

Al margen de que siempre suela estar implicado en algún lío que se monte en un partido –en Las Palmas volvió a tener sus más y sus menos al final del encuentro con contrarios–, lo cierto es que Iván Alejo estuvo cumbre en sus minutos ante el cuadro ‘pio pío’. Dice que enfrentarse a los rivales y picarse con ellos le hace meterse más y mejor en los partidos. Puede que tenga razón aunque no sea ejemplo, pero desde luego ante el cuadro canario la jugada le salió perfecta porque al poco de recibir un par de tarascadas construyó dos jugadas de la nada y que cambió por completo el escenario de un partido que se le estaba complicando a su equipo.

Salvi parece estar otra vez en buena forma y su suplencia está condenada también por el momento de Perea, pero sin duda que la mejor forma para volver a recuperar ese protagonismo perdido es haciendo lo que hizo en Las Palmas.