Alejo intenta centrar en el partido ante el Logroñés.
Alejo intenta centrar en el partido ante el Logroñés.

Cádiz CF

Alejo no se deja aconsejar

El extremo del Cádiz CF vuelve a perderse en disputas al margen del fútbol y sigue sin aprovechar la ausencia de Salvi

Por  8:00 h.

«Tengo 23 años y obviamente tengo que cambiar y mejorar en muchas cosas. En el campo soy de sangre caliente. Me pegan muchas patadas y me revuelvo. Me insisten en que no me encare, pero eso me hace meterme en los partidos. Me pone. No tengo que ser tan impulsivo, pero hay cosas de mi juego que no voy a cambiar porque así es como he llegado a Primera División”. Estas palabras son de Iván Alejo cuando militaba en el Eibar y atendía una entrevista al Diario Vasco. Han pasado cerca de dos años y por lo que se ve sigue pensando lo mismo. A pesar de los pesares. Y de las recomendaciones…

Al Eibar de Mendilibar llegó procedente del Alcorcón tras hacer un pequeño desembolso el conjunto armero, donde llegó el pucelano para tres años de los que solo cumplió uno al no contar en los planes de un entrenador que nunca se guardó nada de lo que pensaba del extremo. Tan satisfecho estaba el entrenador del conjunto de Ipurúa con su marcha al Getafe por cuatro millones de euros que no dudó en catalogar la operación éxito. “Vender a Alejo ha sido un buen negocio para el club. Vino por poco dinero y hemos sacado mucho por él”. No se quedó ahí Mendilibar, que acto seguido y tras comprobar que Alejo comenzó suplente en el Getafe la Liga siguiente no dudó en recordar los motivos por los que el jugador quiso salir de Eibar. “A mí me dijo que se quería marchar del Eibar porque quería jugarlo todo y en el primer partido no lo jugó todo”, aseguró el técnico del Eibar.

Y es que Alejo no lo pasó bien en Eibar, donde llegó a llorar en el banquillo tras ser sustituido en un partido al que previamente había entrado de refresco. Puestos a ser justos, el ahora jugador del Cádiz CF fue respetuoso con un entrenador que hizo leña de árbol caído y cada vez que se le pregunta por Mendilibar pasa página no sin antes incluso decir sentirse orgulloso por haber sido entrenado por el vasco. “Esas preguntas, mejor para él”, suele decir Alejo cada vez que le hablan del hoy técnico armero.

Eibar quedó atrás y le tocaba Getafe, donde tampoco llegó a triunfar con otro entrenador que no le bailó el agua como Pepe Bordalás, de métodos no muy diferentes a los que emplea Cervera en el Cádiz CF. En el club madrileño, que apostó muy fuerte por él, tampoco gozó de protagonismo y la irregularidad le condujo a salir cedido al Málaga, donde con Víctor Sánchez del Amo tampoco fue importante. Regresó de la cesión a Getafe y no encontró sitio hasta que el Cádiz CF se interesó por su cesión.

Llegó el vallisoletano a Carranza con el visto bueno de Cervera, que estaba bien informado de él tal y como comentó en cuanto llegó el futbolista al vestuario. “Debe tener un carácter especial y hay que meterlo en un grupo que es bueno”, manifestaba un entrenador que día tras días comprueba como Alejo cae y cae y vuelve a caer al tropezar sobre la misma piedra.

Un no parar…

Porque raro es el partido en el que Alejo no esté metida en una. Si no es con un contrario es con la afición contraria. Por meterse en líos, se mete hasta en los que no le llaman. Ahí quedó su partido de sanción tras invadir el campo al término de un partido en Fuenlabrada en el que ¡ni tan siquiera estaba convocado!

Atrás quedan los abucheos que ha recibido en Albacete, Alcorcón, donde incluso tuvo sus más y sus menos con parte de la afición. En Villaviciosa frente al Lealtad o en el último encuentro en Logroño, donde otra vez fue despedido por la hinchada local con una sonora pitada.

Iván Alejo es un jugador con temperamento, algo que gusta en muchos entrenadores y por supuesto en muchos aficionados. Sin embargo, la manera de gestionarlo no parece que sea del agrado del entrenador cadista, que en la rueda de prensa posterior a la eliminación ante el Logroñés no tuvo ningún problema en admitir lo evidente cuando fue preguntado por las continuas disputas que su jugador tiene cuando está sobre el campo. Y a veces, hasta fuera, que ya son ganas…

“Me gustaría que Alejo no tuviera esas trifulcas y se lo he dicho. Me gustaría que jugara de otra manera para que no tuviera todos los días esas contingencias”, recalcó Cervera, que confía cuanto antes en la recuperación de Salvi para que Alejo medite un poco un comportamiento que solo ayuda a incendiar los partidos a domicilio.

Muchos habrán sido los consejos que a lo largo de su corta y hasta el momento ilusionante carrera habrá recibido Iván Alejo, un jugador tan impulsivo en la cancha como fuera de ella. Entrenadores ha tenido de primera talla y no supo aprovechar la oportunidad ni con José Luis Mendilibar ni con Pepe Bordalás. Ahora se encuentra en las manos expertas de Cervera, que nada más llegar el pasado verano ya le contó los aspectos que debería limar por el bien del equipo, pero lo más importante, por el bien suyo. Tiene cerca de 23 años y se encuentra con todo para triunfar pero lleva un año -tras tocar Primera- en el que se ha vuelto a estancar en Segunda, donde no termina de ser ese jugador explosivo y desequilibrante. Es joven y le queda mucho por aprender y mejorar en el campo, donde se sigue mostrando muy activo aunque sin demasiada incidencia dada su exagerada aceleración.

Sin duda, Alejo tiene un potencial que aún está por explorar, pero bien haría el vallisoletano en centrarse únicamente en el balón, en las cuestiones tácticas y en la solidaridad defensiva y echar a un lado su cara más antipática si no quiere perderse en la mediocridad a la que le lleva su excesivo don del protagonismo. Los consejos de sus mayores debería entenderlos como lo que son: una ayuda en su progresión.