Aitor García, con peto, y Carlos Calvo colocan una barrera durante un entrenamiento.
Aitor García, con peto, y Carlos Calvo colocan una barrera durante un entrenamiento.

Cádiz CF

Aitor, el ambidiestro de bronce que se ganó un sitio de plata

El jugador procedente del Mérida era carne de cesión en la pretemporada pero acabó convenciendo a Cervera

Por  18:20 h.

Aitor García está creciendo en el Cádiz CF mucho más de los que muchos se imaginaban. Llegó del Mérida, de Segunda B. Un fichaje de esos que se le suelen denominar de perfil bajo, pero el chico se vino arriba. De entrada, fue el primer fichaje del Cádiz CF y vio llegando al resto mientras sudaba cada entrenamiento, avisaba que eso de que iba a jugar con el filial o irse cedido lo respetaba si era la decisión del club pero que por él ‘nanai de la China’. Y el tío se siguió viviendo arriba. Destacó en el Trofeo Carranza con un gol ‘made in Aitor’, es decir, coge el balón por la banda izquierda y se adentra para chutar con la derecha, parecido al que le enchufó al Getafe en el 3-0 aquel que hizo volar equivocadamente a más de uno.

Y se hizo un hueco en la plantilla. Se lo ganó y lo está disfrutando. Sus intervenciones en el equipo, sobre todo en Liga, eran esporádicas, pero el onubense siempre dejaba cositas de calidad para su público, al que también se está ganando poco a poco. Y por ganarse, se ha ganado hasta su entrenador, que será por jerarquía o lo que sea, pero el caso es que le ha hecho jugar de titular después de todos sus compañeros que compiten en la misma posición. Pasó Salvi, hasta que se lesionó. Pasaron Nico Hidalgo y Carlos Calvo y la semana pasada ante el Huesca le llegó el turno a él. Y se limitó a cumplir.

Se desconoce si mantendrá el puesto en Valencia este sábado, pero lo que nadie le quitará es el momento que está viviendo. “Estoy muy contento con las oportunidades que me está dando el míster e intento aprovecharlas”, dijo en la rueda de prensa hoy.

Porque cuando uno sabe cuál es su papel y lo acepta de entrada, todo lo que puede llegar son noticias felices. Y el chaval es lo que está haciendo tal y como señalan sus palabras. “Yo sabía que el rol que traía era ganarme el puesto y que podía salir cedido. Sabía también que si me quedaba tenía que correr como el que más y yo intento aprovechar las oportunidades al máximo”.

Procedente de la categoría de bronce, este año está experimentando el cambio de categoría. Y lo nota. “Diferencias hay muchas. En Segunda hay más calidad, más experiencia. La Segunda B es más correosa, más dura, se nota más el físico en Segunda”, sintetizó.

Aitor es un jugador ambidiestro, y como tal, es diestro. Por eso, lo de jugar en una banda u otra le importa poco aunque como gran pegador le tira eso de corretear por la izquierda para driblar hacia el centro y chutarle al arquero con la derecha, su pierna de confianza para los momentos letales. “Siempre he jugado más por la izquierda que por la derecha, estoy más cómodo ahí”, dice para aclarar lo que bien se puede apreciar desde la grada.

Sobre el encuentro de este sábado, cortita y al pie. “El Levante va líder, tiene buen equipo. Esperamos poder traernos los tres puntos, para ello vamos a tener que estar bien colocados, juntos y aprovechar las oportunidades que tengamos”. Al lío.