Álvaro Cervera, antes del partido ante el Tenerife
Álvaro Cervera, antes del partido ante el Tenerife

Cádiz CF

El absurdo dilema de sobre qué hablar

Los 50 puntos que ya atesora el Cádiz CF en su casillero motiva que de aquí a final de Liga el entorno solo pueda pensar en la idea de ascender pese al temor de su entrenador

Por  19:01 h.

El Cádiz CF tiene ya asegurada la cifra de puntos que garantiza la permanencia. Puede que por eso el pasado sábado fuese Cervera el que más celebrase la victoria ante el Albacete en el Ramón de Carranza. El entrenador cadista, una vez que el colegiado gallego Iglesias Villanueva pitó el final del partido, abandonó su área técnica de camino a los vestuarios levantando airadamente los brazos en señal de victoria mientras se dirigía con manifiesta efusividad al público de tribuna que aplaudía enloquecido con la reacción de alegría del técnico que ha vuelto a cumplir con creces con el objetivo del club al comienzo de la temporada. Es lógico que solo fuera el entrenador cadista el que representase tamaña felicidad porque, más que le pese, puede que sea él el único que sea consciente de lo que se acaba de conseguir mucho antes de que acabe la temporada. Un año más. Y ya van tres.

Y es que es Cervera el que debe tratar de recordar una y otra vez que la empresa de este año era una vez más la permanencia por mucho que su equipo se empeñe curso tras curso en luchar por objetivos muchos más ambiciosos que mantenerse en la categoría de plata. Así que debe considerarse normal que el entrenador quiera y deba sacar brillo a su impoluto trabajo. De ahí su comportamiento del pasado sábado, a diferencia de otras victorias, al celebrar algo que ya muchos tenían asumido.

Quizás por todo ello, la pasada semana, en la víspera del encuentro ante el Albacete, Álvaro Cervera se marcó una frase en rueda de prensa que, con los 50 puntos ya en el bolsillo una vez que lleguen los tres asegurados ante el eliminado Reus, hoy por hoy, comienza a carecer de valor. En concreto, el técnico del Cádiz CF dijo que hablar en la actualidad de ascenso es «una tontería». La pregunta es bien sencilla. ¿Qué será entonces hablar de la permanencia desde marzo hasta junio cuando ya se ha conseguido holgadamente?

Mucho tiempo por delante

Sea lo que sea, lo lógico es que el personal acuda a Carranza y vea los partidos de su equipo de aquí hasta el final del calendario liguero con el ascenso entre ceja y ceja. En estos momentos, son tres puntos los que el Cádiz CF saca al séptimo clasificado y tiene por delante un mes de marzo de lo más idóneo para seguir escalando posiciones y consolidar su posición en la zona de ‘play off’ de ascenso a Primera.

Aún queda por delante un mundo y el Cádiz CF ya ha conseguido esos 50 puntos que hace que la permanencia sea la primera meta ya traspasada. De aquí a junio, el once amarillo seguirá remando para conseguir un puesto para el ‘play off’ o, de seguir en la actual dinámica de victorias, quien sabe incluso dar guerra por uno de los dos puestos que dan acceso directo a Primera División.

Por todo ello, y por mucho que a Cervera le parezca –está en su papel– una «tontería» hablar de ascenso a estas alturas, sería muy aburrido, por no decir absurdo, hablar de una permanencia que ya está conseguida.

Es comprensible, por lo que ya pudo vivir el curso pasado al caer fulminados en la última jornada ante el Granada, que la intención de Álvaro Cervera estos días que el Cádiz CF saborea los 50 puntos que dan la permanencia no sea otra que destacar que en marzo ya se ha conseguido lo que ya desearían otros históricos que se encuentran en la zona baja de la clasificación.

No es la primera vez que el entrenador cadista lamenta que, por culpa de no clasificarse el año pasado para unos ‘play off’ que se acariciaban poco antes de acabarse la Liga, no se elogió lo suficiente el trabajo de la plantilla al quedar oscurecido por completo por las últimas jornadas en las que se fue el sueño del ascenso a última hora.

El objetivo de Cervera es loable. Su idea es controlar que la euforia, siempre la alude cada vez que el equipo se encuentra en racha de victorias, no entre en el vestuario. Y hace bien. Pero controlar al entorno ya parece misión imposible. A Cervera no le queda otra que intentar rebajar los ánimos de una afición que lo idolatra pero que ahora solo puede pensar ‘tonterías’.