Abraham Paz habla con Iban Espadas en el desaparecido descansillo del túnel de vestuario de Carranza.
Abraham Paz habla con Iban Espadas en el desaparecido descansillo del túnel de vestuario de Carranza.

Cádiz CF

Abraham Paz se queda con Espárrago

El portuense quiere ser entrenador y desea transmitir todo lo que ha aprendido de técnicos como el «caballero» que tuvo en el Cádiz CF

Por  10:13 h.

Abraham Paz, tras más de veinte años dándole patadas al balón, ha decidido colgar las botas. Lo ha hecho tras una «decisión bastante meditada y dura porque dejar el fútbol pudiendo jugar año mas y difrutando como un niño chico no es nada fácil», comentaba estos días el portuense en Deportes Cope Cádiz. Paz llevaba cinco años en Israel y se hubiera pegado uno más, pero «la familia se merecía volver», decía.

Y es que los hijos se adentran ya en edad escolar y «aunque la decisión ha sido muy dura» espera que sea la más acertada por el bien de todos.

No es la primera vez que el excadista quita hierro a lo que se ve desde Occidente. «Es cierto que vuelvo por mi familia y amigos, pero allí en Israel hemos estado bastante bien.No tiene nada que ver con lo que se habla aquí de allí», manifiesta un Abraham Paz que piensa seguir ligado al mundo del fútbol.

A lo largo de su vida deportiva, el autor de tantas historias cadistas dice que ha vivido de todo, «de lo mejor y de lo peor, pero ante todo he disfrutado. He tenido a compañeros increíbles y otros no tantos, pero en estos 20 años, con más de 600 partidos jugados, te da tiempo para ver muchas cosas y aprender de ellas. El balance es positivo. El 90% de las cosas que me han pasado han sido positivas. Yo, que además soy positivo por naturaleza y veo las cosas buenas de todo y de las malas, aprendo», dice.

Hace un alto en el camino a la hora de hablar de su equipo, el Cádiz CF. «Haber jugado en el Cádiz CF, tanto en Primera como en Segunda ha sido lo máximo para mí». Y claro, de las cosas que más le amargaron en su carrera fue ese fatídico descenso en Alicante. «Ha sido lo más duro que me ha tocado vivir», recuerda de su error desde los once metros ante el Hércules, equipo con el que para más inri ya tenía firmado. «La decisión ya estaba tomada con el presidente mucho antes del partido. No se lo deseo a nadie. Tomé esa responsabilidad de tirarlo como siempre hacía cada vez que estaba en el campo y esa vez tuve la mala suerte de fallar. Fue bastante cruel el fútbol en ese momento». Pero al igual que falló ese penalti también metió otros muy importantes como el de la liguilla del ascenso ante el Universidad de Las Palmas con el que ascendió el equipo o ante el Logroñés en esa misma liguilla que abría el camino al objetivo soñado tras nueve años de penurias en Segunda B. También materializó otros como el de panenka ante el Barcelona B en esa misma fase de ascenso o uno menos recordado ante el Albacete en el mismo año que acabó con el descenso en el Rico Pérez. Y otro como el que confirmaba el ascenso en Chapín.

«Habré tirado quince penaltis y he fallado tres», dice lamentándose sobre todo del que no metió en Alicante para poner la puntilla «a una temporada en la que no fuimos capaces de ganar en dos meses. Ese año todo fue un desastre para analizar».
Sus tres mejores entrenadores

Abraham quiere ser entrenador y seguirá estudiando para llegar al máximo nivel. «Me gustaría llevar al campo mi experiencia como jugador y probar suerte», comenta sin cerrar las puertas al Cádiz CF. «Sería ideal empezar en la cantera del Cádiz CF», desea.

Ha tenido muchos entrenadores a lo largo de su carrera pero se queda con tres, uno de ellos, lo tuvo en el Cádiz CF. «Me han marcado. tres. El primero de ellos es Víctor Espárrago, un señor, un caballero que llegó sin conocer nada de la plantilla y nos llevó a Primera. También me quedo con Lluis Carreras en el Sabadell, su conocimiento era brutal.Y por último, me quedo con Marcos Babut, que fue de segundo en el Chelsea con Avran Grant. Es una persona con la que da gusto hablar de fútbol y que me llevó a la liga israelí».

Como canterano del Cádiz CF que es se alegra mucho de la irrupción de Manu Vallejo en el primer equipo. «Es un jugador con mucha potencia y fuerza y que seguro que con los partidos va a saber controlar esa fuerza porque eso te lo da la confianza y expiriencia. Se le ve con muchas ganas y con partidos se va a ver a un Manu mucho mejor si el entrenador sigue confiando en él», dice. Dice que después de tantos años fuera de Cádiz será un asiduo en Carranza. «Seguiré al Cádiz CF y, además, tengo que ponerme al día de lo que es la Segunda», comenta un futuro entrenador.