NBARicky Rubio se quita las cadenas

Tras haber dejado atrás la ansiedad que vivía en Minnesota, ahora disfruta en los Jazz como nunca antes en la NBA

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Poco después de ser traspasado a los Jazz el pasado verano, Ricky Rubio viajó hasta Estados Unidos reclamado por su nuevo equipo. La reunión no era una más dentro de la burocracia para sellar su acuerdo con la franquicia de Utah. Había que convencer a Gordon Hayward –hasta entonces la estrella del equipo– para que se quedara y la figura del español aparecía como reclamo para conseguirlo. Un guiño que reflejaba la importancia que el equipo le daba desde el primer momento a su nuevo fichaje. Aunque los Jazz no consiguieron retener a Hayward, su buen rendimiento esta temporada se ha mantenido y en ese crecimiento Ricky Rubio está siendo pieza fundamental.

Ayer, ante los Pelicans, el español firmó uno de sus mejores partidos en la NBA. Ricky sumó 30 puntos, capturó 10 rebotes y repartió 7 asistencias. Números de estrella que, por primera vez desde que llegó a la NBA, no son flor de un día. Porque hace tiempo que Rubio dejó a un lado sus cadenas para sacar a relucir todo su talento con regularidad. Atacando el aro sin miedo. Lanzando a canasta sin pensar en el error. Desde que comenzó 2018, el base ha sumado al menos seis partidos con más de veinte puntos, siendo el referente de unos Jazz que caminan firmes hacia los playoffs a pesar de las ausencias.

Sin Gordon Hayward, el equipo quedaba huérfano de un líder, pero también perdía muchos puntos. Rol ofensivo que ha asumido el novato Donovan Mitchell, socio favorito de Ricky sobre la cancha. El alero ha surgido casi de la nada. Elegido en el número trece del pasado draft, hasta él se sorprende del rendimiento que está dando en su primera temporada en la NBA, en la que promedia casi veinte puntos por partido. El mejor aliado de Ricky en la búsqueda por un sitio en la lucha por el título.

Cambio radical

La transformación física de Ricky Rubio es evidente. El base ha ganado músculo en los últimos años y ha modelado su rostro para dejar atrás el aspecto aniñado. El pelo largo y la barba prominente proyectan una imagen mucho más madura, acorde con el juego que muestra sobre la cancha. Aun así, su mayor cambio está en la mente. Durante años, Ricky se aferró al trabajo en el lanzamiento, hasta que un día se dio cuenta de que no era un problema de técnica, sino de confianza. Así lo reconocía en una entrevista con ABC el pasado verano, en la que hablaba del trabajo psicológico llevado a cabo en los últimos meses para mejorar su rendimiento en la cancha.

En los Jazz no le ha quedado otro remedio que dar un paso adelante. Sin Hayward, el rol de líder recayó sobre él desde el primer día y no le ha pesado. «Estoy jugando con mucha confianza y me siento muy bien. Lo único que intento es ser agresivo y seguir intentándolo si no entran los lanzamientos», explicaba el catalán tras un nuevo triunfo, el sexto consecutivo para los Jazz que están a un paso de entrar en puestos de playoffs.

Los Spurs, en peligro

«No tenemos que fijarnos mucho en la clasificación. Lo importante es que sabemos que nuestro juego ha alcanzado un buen nivel y si seguimos igual podemos conseguirlo», afirmaba ayer Rubio sobre las opciones de su equipo de alcanzar una de las dos últimas posiciones del Oeste con acceso a playoffs.

Plazas que actualmente ocupan los Clippers y los Spurs, cuya presencia en la postemporada está en serio peligro. Los de San Antonio no se quedan fuera de la lucha por el título desde hace dos décadas, pero las lesiones y su mal momento –3 victorias en los últimos trece partidos– han hecho crecer las dudas en el conjunto de Pau Gasol.