Liga Endesa

Alessandro Gentile, un ídolo de carácter indomable que ha conquistado al Estudiantes

El italiano, que apuntaba a estrella, vio truncada su carrera por las lesiones y los problemas con varios entrenadores

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Con 19 años, a Alessandro Gentile se lo rifaban en la NBA. La figura estilizada del alero brillaba en la Lega italiana, donde era una estrella codiciada por todos los grandes clubes de Europa. Hijo del gran Ferdinando Gentile –uno de los mejores jugadores de la historia del baloncesto italiano–, todo parecía dispuesto para que la carrera de Alessandro fuera un camino de rosas, pero los problemas en el vestuario del Olimpia Milano a final de 2016 truncó su ascenso.

Tras jugar en cuatro equipos en los últimos dos años, Gentile aterrizó el pasado noviembre en el Movistar Estudiantes con la temporada ya comenzada y con su fama de díscolo a cuestas. «Me gusta mi carácter, digo lo que pienso a la cara», reconocía en una reciente entrevista en el periódico «El Mundo». En Madrid le han dado cariño para tratar de disfrutar de su mejor versión. La que exhibió finalmente ayer en el derbi ante el Real Madrid.

Gentile tenía marcado este día de Reyes en su cabeza desde que llegó al Ramiro de Maeztu. El italiano necesitaba un gran escenario en el que brillar para volver a reivindicarse ante la canasta europea y por eso salió ayer dispuesto a derribar él solito al gigante blanco. Por momentos pareció que fuera así. Las primeras tres canastas del Estudiantes llevaron su sello. Una declaración de intenciones que permitió a los colegiales tratar de tú a tú al Madrid, sin importar la distancia sideral que hay en la clasificación.

Ala calidad del italiano se sumó el liderazgo de Brizuela y el acierto exterior de Whittington. Armas que permitieron al Estudiantes llegar al último cuarto con el choque equilibrado (66-66, min. 30). Fue ahí cuando Gentile acaparó los focos, sumando diez puntos casi consecutivos (25 en total) que acabaron con la resistencia del Real Madrid, cuyo intento de remontada desesperado no tuvo esta vez premio.

Mientras volaba el último triple, Gentile se abrazaba ya con Clavell en mitad de la pista. Un abrazo que encerraba alegría y sufrimiento. Felicidad desbordada en el italiano, feliz por volver a brillar como antaño. Le queda ahora la asignatura pendiente de hacer de esta exhibición algo contidiano. Si lo consigue, el Estudiantes dejará de mirar hacia abajo en la clasificación.