Atlético de Madrid

Lucas busca un sueldo de campeón mundial

Crecido por el Mundial con Francia, el defensa quiere fichar por el Bayern o que el Atlético iguale su oferta

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Sucede con Lucas Hernández como con aquellos rastreadores que viajaban al Oeste, a la lejana California, atraídos por el oro. Un metal escaso, deslumbrante y de mucho valor. El defensa del Atlético echa un vistazo al panorama del fútbol y no descubre a ningún otro jugador con sus propiedades: joven (22 años), indiscutible en un equipo de primera línea y, sobre todo, la virtud que lo distingue, campeón del mundo. Oro. El Bayern Múnich, en plena renovación de la plantilla (también quiere a Pablo Fornals –Villarreal– y De Ligt –Ajax–), se ha lanzado de cabeza a la contratación de Lucas en el mercado de invierno y ha puesto al Atlético contra las cuerdas: se arriesga a perder a uno de sus futbolistas más valiosos, incontestable para Simeone, sin apenas margen de tiempo para sustituirlo. El central, criado en el Atlético desde que tenía 11 años, se deja querer. Pretende un sueldo acorde a su nueva condición de campeón del mundo. En Múnich o en Madrid.

«Nunca nada será como antes. Ahora debo agregar la mención de campeón del mundo», explicó el jugador en una entrevista el sábado en Le Figaro. «Tu vida cambia. Te sientes más observado... Tiene sentido que ya no seas tú mismo al cien por cien». Lucas ha contratado a la agencia Vip Consulting, una empresa especializada en comunicación para gestionar las peticiones, entrevistas, anuncios y demás. «No quiero que el sistema me devore», argumenta.

El caso Lucas es el primer efecto de la inflación generada en la plantilla por la renovación millonaria de Griezmann (salario que ronda los 20-23 millones). El desfile de jugadores y agentes por el despacho de Miguel Ángel Gil Marín, el consejero delegado del club, es incesante en reclamación de aumentos de sueldo. Godín (que no ha renovado), Saúl, Lucas, Filipe, Diego Costa y Oblak piden más dinero, pero el Atlético ajusta su límite salarial (293 millones de euros, la cifra que la Liga permite a los clubes en función de su presupuesto).

El Atlético maneja un presupuesto de 407 millones, según expuso ayer Gil Marín en la web oficial del club. Y de esa cantidad, el 78 por ciento se destina al salario de los futbolistas (317 millones). «El club está haciendo esfuerzos muy por encima de sus posibilidades reales para retener el talento e incorporar nuevos jugadores», confiesa el consejero delegado.

Como el oro

Conocedor de esta tesitura, Lucas Hernández ha planteado sucesivas peticiones de aumento de ficha a los dirigentes en vista de que su cotización futbolística es la del oro. Según fuentes cercanas al jugador, éste recibió en verano, al poco de proclamarse campeón del mundo con Francia, dos ofertas del Real Madrid y del Barcelona que superaban su caché económico en el Atlético. Según la versión del jugador, no se marchó a ninguno de estos equipos, rivales directos de su club, por no perjudicar al Atlético, pese a que la insistencia de Julen Lopetegui fue muy notable. Pero entiende que nada le impide emigrar al extranjero, a Alemania, en busca de un contrato galáctico para un defensa: más de ocho millones anuales durante cuatro temporadas

«Todos los jugadores son importantes, ninguno imprescindible. Los únicos imprescindibles son el grupo y el club –razonó Gil Marín en la entrevista a la web de la entidad–. Para lograr esa eficiencia que nos permite competir con clubes que doblan nuestro presupuesto necesitamos un compromiso total, es imposible conseguirlo con menos».

El Madrid o el Barça doblan el presupuesto del Atlético, y el Bayern Múnich alcanza los 600 millones hasta situarse entre los seis equipos de Europa con mayor empuje económico.

Según el entorno de Lucas, la operación se ha paralizado y no se reactivará hasta que regrese la Liga, el fin de semana de Reyes. Pero el desenlace es imprevisible en estos momentos, ya que ni el Bayern, el Atlético o el jugador han movido ficha para desbrozar el caso. «En la vida no sabes cuál será tu futuro, aún más en el fútbol, donde todo va muy rápido –dice Lucas–. Estoy bien en Madrid, pero si tengo que irme mañana porque me interesa un proyecto, lo pensaré».