Locura por despedirse de Griezmann tras el entrenamiento - ATLAS
ATLÉTICO

La intrahistoria del portazo de Griezmann al Atlético

En el club no tienen claros los motivos de su despedida y se apela al carácter voluble del francés

Un fichaje cuestionado en el Camp Nou

Griezmann planta al Atlético y pagará su cláusula de libertad

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La radiografía de la despedida de Antoine Griezmann del Atlético tiene que ver con el periodo ególatra y pijo que vive el fútbol, convertido en una industria multimillonaria en la que los jugadores y sus agentes gozan de un poder superlativo. Como le gusta decir al presidente rojiblanco Enrique Cerezo, «los futbolistas juegan donde quieren». Algo de esto explica el plantón de Griezmann al club que lo lanzó a la fama. La dirigencia no tiene claros los motivos exactos y precisos expresados por el propio delantero francés respecto a su marcha. No habría dicho el club al que emigra (el PSG estaría atento a la jugada, así como el Bayern Múnich, además del favorito, el Barcelona) y tampoco las razones de la espantada después de que en 2018 la entidad levantase un proyecto en torno a él. Una ficha galáctica (en el club se asegura que los 23 millones son una «exageración»), el fichaje más voluminoso en la historia (Lemar, 70 millones) y una estructura de plantilla con varios íntimos de Griezmann al mando (Godín, Lucas, Koke). El Atlético atiende más a la personalidad voluble del galo, a sus cambios de humor y opinión, para entender la espantada.

Los futbolistas modernos, seguramente como los antiguos, actúan como lo ha hecho Griezmann. Se garantizan un contrato con una cifra durante unos años, un caché oficial, y de ahí no se mueven aunque caigan chuzos de punta. Por eso en el Atlético consideran improbable que el francés se haya comprometido con el Barcelona por una cifra inferior a la millonada que le firmó Gil Marín la pasada primavera, sean 23, 20 o menos. No creen en el club madrileño que el Barça le pueda ofrecer 16 millones como se ha rumoreado en el vox pópuli y lo acepte Griezmann, ni siquiera con un trato de larga duración para compensar la pérdida.

Ahora que inicia la escapada, se comienza a airear la antojadiza personalidad de Griezmann, su actitud veleidosa que tanto ha irritado a la afición colchonera. Se recuerda que en 2017 intervino en un programa de máxima audiencia en Francia y predijo con un seis sobre diez las posibilidades de fichar por el Manchester United, cuando ya era una estrella en Madrid. O el episodio de 2018, ese documental producido por la empresa de Gerard Piqué en el que Griezmann se decantó por el Atlético en una locución televisada porque, según su mujer, en el Atlético sería eterno y «podría hacer historia» y en el Barcelona sería simplemente «uno más». La hinchada quería que se quedara, la parroquia del Barcelona estaba expectante y Griezmann o Piqué, ajenos a la realidad social de los abonados, se dedicaban a grabar un reportaje con la famosa decisión.

Cónclave en La Finca

El campeón del mundo se despidió en una reunión de vecinos. Casi todos los intervinientes, excepto el director deportivo Andrea Berta, son propietarios de una mansión en la Finca, la exclusiva urbanización cerrada a curiosos y paseantes. Gil Marín, Simeone y Griezmann se juntaron con Berta durante una hora y media en la casa del consejero delegado. Según la versión procedente del club, el delantero no ofreció grandes argumentos para explicar los motivos de su marcha, se cerró en banda en una actitud hermética en la que ni siquiera habría aportado su próximo destino (en la entidad empiezan a pensar que tal vez el PSG tenga opciones de pagar su cláusula de 120 millones) y quiso agradecer su trato a la institución dando a conocer su marcha para que se pueda planificar la próxima temporada y buscar a su sustituto. Gil Marín le instó a Griezmann a marcharse «por la puerta grande», cuestión que ha sido interpretada desde diversos ángulos sin que tampoco haya consenso.

Vídeo de despedida

Para evitar especulaciones, el club decidió de inmediato realizar un vídeo de despedida en la casa de Griezmann y emitirlo por las redes sociales. El galo jugará su último partido con el Atlético el sábado a las 13.00 horas en el campo del Levante. Un adiós triste que no ha provocado un gran sentimiento de pena en la afición colchonera. Se valora su aportación deportiva, su media de 25 goles por temporada, pero no será un futbolista que deje huella entre los aficionados. Más bien, lo contrario.

Según fuentes consultadas por ABC, Griezmann, que ayer acudió al entrenamiento en la parte trasera del coche de Godín, habría querido influir en Gil Marín para que el uruguayo permaneciese en la entidad. El club solo renueva a los jugadores mayores de 30 años de temporada en temporada y no hizo una excepción con Godín, el íntimo amigo del galo y padrino de su hija.

El fútbol moderno de los futbolistas actuales genera casos como el de Griezmann, que ha pasado al olvido de sus antiguos devotos.