AtléticoLas cuentas pendientes del Metropolitano

El súper contrato firmado por Griezmann en verano deja poco margen de maniobra para las renovaciones de varios pesos pesados del equipo

MadridActualizado:

2018 ha sido el año en el que el Atlético ha vuelto a levantar un título, ha conseguido mantener a sus estrellas y ha incorporado nuevas a su plantilla. Pese a ello, la realidad es que ha sido un año de contrastes. La Europa League, por ejemplo, llegó tras la estrepitosa eliminación de la Champions y, por otro lado, la permanencia de Griezmann se ha producido a costa de limitar el margen de maniobra salarial. El francés decidió continuar de rojiblanco tras convertir su futuro en un culebrón y fue compensado con más de veinte millones de salario, una cantidad inaudita en la historia del club.

En el seno del equipo no hay duda de la importancia de Griezmann. De hecho, fue la presión de sus compañeros la que ayudó a que el jugador no se marchara al Barcelona. No en vano, su salario, unido a la revalorización continua de la plantilla, ha traído consigo una serie de desajustes en la masa salarial. Jonny Otto, fichado en verano del Celta, tuvo que poner rumbo a la Premier por esta cuestión. El transcurso de la temporada, lejos de apagar los fuegos, ha avivado las tensiones entre algunos jugadores y la directiva.

Uno de los primeros en llamar a la puerta fue Diego Costa, después de su magnífica actuación en la Supercopa ante el Real Madrid. Actualmente, cobra un tercio que su compañero Griezmann, una diferencia que considera excesiva. Además, los cantos de sirena procedentes de China no hacen más que aumentar las dudas sobre su futuro. Quiere más.

Otro caso es el de Oblak. El Atlético lleva tiempo en conversaciones para renovar su contrato, pero ocurre lo de siempre. Los millones de Griezmann pesan demasiado a la hora de negociar y todos quieren ver reflejado su estatus respecto al del francés. Y si hay alguien que puede compararse con él es Oblak, quien ya ha dejado caer las dudas sobre su continuidad.

La vieja guardia no se queda fuera de esta problemática. El pasado verano fue Godín quien estuvo a punto de hacer las maletas rumbo al Manchester United. Meses después, Filipe Luis recibió una suculenta oferta del PSG para los próximos tres años. El club evitó la salida de ambos, pero sus contratos acaban en seis meses. La intención es que sigan, pero son conscientes de que su continuidad no está asegurada, sobre todo en el caso del lateral.

El de Lucas Hernández es probablemente el fuego más inesperado. Es una de las joyas que tiene el Atlético y podría marcharse al Bayern este mismo invierno. Su contrato es otro de los que está siendo revisado, pero la limitación salarial está retrasando el acuerdo. Simeone, como hizo con Godín hace un mes y con Griezmann antes de verano, ha salido a manifestar su importancia en el equipo y el club trata ahora de disuadirle de la propuesta bávara.

Prácticamente sobre la bocina de 2018 ha llegado un último problema. Thomas, que cada vez cuenta más en los planes de Simeone, declaró tras el partido con el Espanyol que «a veces es infeliz». Un nuevo contratiempo que amaga con perturbar las vacaciones rojiblancas.