Deporte y aventura

Titan Desert, el Tour del desierto

La prueba españolat, que fue comprada por la empresa matriz del Tour de Francia, amplía su impacto internacional

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Está el Tour de Francia, su Tourmalet, su pancarta del último kilómetro, sus Campos Elíseos, monumento al deporte que cada julio evoca el verano por las carreteras galas, y está el «Tour del desierto», denominación que puede recibir ya la Titan Desert, prueba que mezcla aventura y deporte por las dunas de Marruecos y que ha ampliado su impacto internacional después de ser adquirida por Amaury Sport Organisation. ASO es uno de los principales organizadores de eventos deportivos del mundo, tal vez el primero. Al Tour de Francia, la París-Roubaix, la Lieja-Bastogne-Lieja, la París-Niza, el Dakar, el Maratón de París o el Abierto de Francia de golf ha unido desde su última edición una prueba española de carácter familiar que se ha expandido por todo el mundo, la Titan Desert.

«La idea surgió hace doce años con un espíritu puramente de aventura –comenta Manu Tejada, director técnico de la prueba–. Pretendíamos, y todavía pretendemos, llevar a los inscritos a un lugar dónde por sí solos no irían».

En 2006 una empresa española plasmó esta idea romántica en la Titan Desert. RPMes la propietaria del evento. Una compañía fundada por Jaime Alguersuari, padre del expiloto español de Fórmula 1, que a su vez es una persona polifacética. Expiloto de motos, periodista gráfico, editor de publicaciones y promotor de eventos deportivos, Alguersuari desarrolló el plan junto a su socio Juan Porcar, basándose en el espíritu del rally Dakar: una competición de bicicleta de montaña por el desierto de Marruecos, con recorridos parcialmente señalizados, en los que la navegación por las dunas y la orientación desempeñaban un papel crucial.

Pedro Vernis ganó la primera edición y luego llegó el turno de los exciclistas. Melchor Mauri y Roberto Heras dominaron el entorno de interminables llanuras de arena, intenso calor, pistas pedregosas y fortísimas rachas de viento.

La popularidad y la extrema dureza de la prueba, dividida en varias etapas por el Sáhara al estilo del Tour, captó la atención de célebres deportistas ávidos de sensaciones fuertes. El exfutbolista Roberto Solozábal, el exjugador de baloncesto Iñaki de Miguel, el actor Dani Rovira o el expiloto Jaime Alguersuari han pedaleado contra la fatiga y la visión de la arena.

Pero el gran salto de la Titan, que se presenta el próximo martes, fue la compra por parte de ASO. Según los datos que maneja la organización, la prueba del desierto tendrá una difusión internacional superior, ya que alcanzará a 200 países después de llegar a 165 en 2018.

El perfil del participante es, según Tejada, bastante elevado. Un ciclista aficionado de 42 años, de rango ejecutivo y con un nivel económico medio/alto. Hace una década, los organizadores acudían a exfiguras del ciclismo para proyectar la carrera en países vecinos de España. «Fuimos a buscar a Laurent Jalabert y a Claudio Chiappucci para promocionarnos en Francia e Italia –explica Tejada–. La realidad es que en España ya no teníamos mucho margen de crecimiento en lo que se refiere a inscripción».

La Titan 2019 saldrá en abril de Merzouga, una localidad turística a las puertas del Sáhara junto a la Gran Duna. «Con el amparo de ASO, tenemos herramientas, logística, respaldo comercial y proyección internacional», dice Tejada. «Entramos en una nueva dimensión –explica Juan Porcar, CEOde RPM–. La difusión televisiva llegará a 200 países y tendremos participantes de 30 países».