Dopaje

La pócima que llegó del frío

Los positivos por meldonium, un fármaco creado en los países del Este, se extienden como una mancha de aceite

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Una de las máximas del deporte profesional y sus mundos subterráneos de la trampa consiste en la validación de cualquier frontera. «Todo lo que no da positivo es legal». Una frase de uso corriente en un pelotón, un maratón o una ría. Reglamentarias por su origen desconocido fueron en su día la Epo, la hormona del crecimiento o alguno de sus derivados, como el aranesp o la darbepoetina. Fármacos que pasaron de la fase experimental a la prohibida cuando las autoridades cotejaron sus propiedades para la recuperación y la oxigenación de la sangre. Algo de esto viene sucediendo con la nueva pócima mágica que ha poblado los deportes de resistencia de positivos. El meldonium. Un ciclista de elite, el ruso Vorganov, y seis luchadores georgianos han dado positivo en menos de dos meses.

Hace apenas cincuenta días que la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) lo incluyó en la lista de sustancias prohibidas. Nadie conocía de su existencia hasta el año pasado, ya que su comercialización (como Mildronate) se circunscribía a los países del Este. Descubierto en Letonia en los 70 y desarrollado en laboratorios casi cuarenta años después, el producto reveló «efectos muy elocuentes en la capacidad de resistencia de los atletas, una mejora en la rehabilitación después de ejercicio, protección contra el estrés y cualidades para activar las funciones del sistema nervioso central». Un chollo indetectable.

Fue ideada por los científicos para combatir enfermedades –propiedades cardioprotectoras, trastornos neurodegenerativos y dolencias broncopulmonares–, pero como ha sucedido con otras tantas moléculas, fue confiscada para el deporte por los druidas que esparcen su sabiduría en busca de su majestad el dólar.

El meldonium se detecta por la orina y fue descubierto en el laboratorio de Colonia. Hasta entonces era objeto de múltiples discusiones en las plataformas especializadas de internet y estaba comercialmente disponible en Rusia y sus países satélites, pero no prohibido en el deporte. Algo parecido al proceso de inclusión del xenón en el Código Mundial de la AMA. Un gas noble que se mostró como un gran activador de la hipoxia y que se decretó prohibido por la AMA en septiembre de 2014.

Mario Thevis, uno de los científicos que consumó el hallazgo del meldonium y que trabaja en la Universidad del deporte alemán, alertó en febrero del año pasado de la incidencia de este producto en el deporte. «El estudio indica la amplia prevalencia de Mildronate en el deporte de élite internacional y demuestra el grado alarmante de dosis administradas, más de 180 casos de uso dentro de numerosas diferentes disciplinas y niveles de concentración urinaria de más de 1 mg/ml».

En España el meldonium no se comercializa. Solo se puede adquirir por internet. Y en opinión de los especialistas del antidopaje español, no se puede hablar de epidemia de casos, sino de una consecuencia. «Están saliendo los positivos porque son los primeros meses de su inclusión en las listas de la AMA».

El mildronate parece una pócima cocinada en la olla de Astérix. También ejerce una mejoría en los estados de ánimo, así como un refuerzo para el aprendizaje y un mayor rendimiento de la memoria, propiedades de las que también pueden beneficiarse en determinados deportes, como el ajedrez, hasta ahora ajeno a cualquier mancha.

Los expertos consideran que no estamos ante una sustancia revolucionaria, como la Epo capaz de cambiar el estado de las cosas, sino ante un fármaco multiusos que ha salido de su reclusión en los países del Este y que ha afectado a los deportistas rusos y adláteres.