Atletismo

La mujer blanca más rápida de la historia corre en Madrid

La holandesa Dafne Schippers tiene la tercera mejor marca en 200 metros: «Da igual la piel blanca o negra, es más el talento»

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Un oasis en el desierto de competiciones internacionales de atletismo en España se abre en el distrito de Latina, al suroeste de Madrid. Una coqueta pista en el Polideportivo Gallur acampa frente al antiguo Canódromo y el barrio de Caño Roto. Allí comparece al mediodía un destacamento de élite en este deporte. Está Ruth Beitia, campeona olímpica que no quiere ni mencionar su breve paso por la política, Raúl Chapado, presidente de la Federación Española, Adel Mechaal, campeón europeo en sala, la venezolana Yulimar Rojas, reina mundial del triple salto, Álvaro de Arriba, ochocentista de postín, y, por encima de todas, la holandesa Dafne Schippers, campeona mundial de 200 metros, oro europeo de 100 y 200, la mujer blanca que más rápido ha corrido jamás el doble hectómetro. Una estrella en la reunión internacional de hoy, el Meeting Villa de Madrid, tercera prueba del tour mundial en pista cubierta que permite disfrutar de un portento único en su especie.

Adel Mechaal se felicita por la concentración de portentos (a partir de las 18:45 h., Teledeporte), Yulimar Rojas espera un duelo cumbre con Ana Peleteiro, De Arriba habla de récord de España y Ruth Beitia se declara feliz con su nueva medalla olímpica por el dopaje ruso hasta que se alude a la política y su renuncia a la candidatura autonómica con el PP: su gesto se avinagra y zanja sin dudar.

De tapas

Las 16 medallas internacionales de Dafne Schippers, su aura de estrella mundial, polarizan el foco de la prueba. La holandesa se disculpa por un castellano inviable y se presta a una ronda de entrevistas y sesión de fotos. Es la primera vez que visita Madrid, se ha instalado en un hotel del centro y su atención oscila hacia otros puntos de interés más allá del atletismo. «Me han preparado un recorrido turístico, aunque habrá que ir a tomar unas tapas», sugiere divertida en charla con ABC mientras anuncia una inmersión por el Madrid de los Austrias. Ya conocía España, destinos de costa en las playas del Mediterráneo, pero no la capital.

En el cara a cara, la holandesa ratifica la impresión generalizada: su cuerpo no se corresponde con el perfil de las grandes velocistas. Es muy alta (1,79), su masa muscular se adivina imponente, su osamenta parece grande y su cintura y rodillas son anchas. Poco que ver con las gacelas americanas o jamaicanas, más bajas y menos corpulentas. Generalmente, atletas de raza negra que han dominado históricamente las pruebas de velocidad. Lo mismo sucede con los chicos.

Pero a Schippers, que tiene la mejor marca de siempre en los 200 metros por detrás de la fallecida Florence Griffith y la denostada por el dopaje Marion Jones, esta distancia racial le suena a chino. No comparte esa idea. «No veo la diferencia entre atletas negras o blancas. La diferencia no está en la piel, sino en el talento». Aporta argumentos a su tesis: «Creo que es una cuestión de talento, de genética. Nunca miro el país de procedencia de mis rivales. Yo soy holandesa y puedo tener el mismo talento que las jamaicanas o las americanas».

Marcas de bandera

Schippers es una especialista en 200 que sale con problemas, pasa la curva en el medio del pelotón y suele abrumar por aplastamiento en la recta, como una locomotora. Sus marcas la sitúan en los libros de historia del atletismo: 10.81 en 100 metros, 21.63 en 200 y 7 segundos en los 60 metros, prueba en la que concursará hoy. «Claro que pienso que algún día una mujer blanca puede dominar la velocidad, por supuesto», afirma.

Tampoco duda al recordar la mejor carrera de su vida, esos 200 metros en Pekín 2015 que la coronaron como campeona del mundo a los 23 años. «No solo por el título y la marca, también por las sensaciones que viví», rememora.

Su palmarés brilla con solo 26 años. Tiene tiempo para cambiar el orden de las cosas, ahora que Jamaica declina en su hegemonía velocista. El curso 2019 viene marcado por los Mundiales de Doha (Qatar), que se retrasarán (del 27 de septiembre al 6 de octubre) como sucederá con el Mundial de fútbol de 2022, para esquivar el calor del desierto.

Doha es el objetivo de la supersónica neerlandesa. «Cambiaré algunas cosas, algunos aspectos del entrenamiento, porque la temporada es inusualmente larga, con los Mundiales en otoño. Descansaré en la mitad de la temporada, tomaré un par de semanas de vacaciones y ¿por qué no?, a lo mejor me vengo de vacaciones a España».