Levon Aronian, número cinco del mundo y gran favorito del torneo de Candidatos
Levon Aronian, número cinco del mundo y gran favorito del torneo de Candidatos - ABC
Ajedrez

La criba más dura para retar al rey

Ocho grandes maestros se juegan desde mañana en Berlín el derecho a jugar contra Carlsen

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Es año de Mundial, pero la competición más dura del año empieza mañana en Berlín. Ocho de los mejores grandes maestros del planeta participan en el exclusivo torneo de Candidatos, cuyo ganador retará al campeón en noviembre. Magnus Carlsen ya ha demostrado su interés (¿nerviosismo?) con varios comentarios en las redes, donde no suele ser muy activo, e incluso ha protagonizado un pequeño pique con Anish Giri, número 9 del mundo, de quien sugirió que se había pasado al bando de Kramnik, tras sus malos resultados contra el ruso.

Tampoco es algo inédito que los ajedrecistas de primer nivel se ayuden, por lo general en secreto y con un buen contrato de por medio. Trabajar de «negro» suele ser muy duro, como saben bien varios españoles. Según el gallego Iván Salgado, «te roban la energía». Paco Vallejo y Miguel Illescas llegaron a jugar un Mundial como rivales, en los equipos de Topalov y Kramnik.

Sin claro favorito

Los ocho candidatos jugarán una liga a doble vuelta que terminará el día 27. No obstante, si después de las 14 rondas hay empate en la cabeza, el día 28 se decidiría el campeón a un ritmo más rápido. No hay un claro favorito, aunque el armenio Levon Aronian encabeza las apuestas. Estos son los ajedrecistas con más opciones a priori:

Levon Aronian. El favorito sentimental del público tiene la edad perfecta, pero no tanto como para descuidarse en un nuevo Candidatos. Es muy querido, exhibe un comportamiento exquisito y un juego creativo. Su gran sensibilidad puede llegar a jugar en contra, pero ha trabajado el aspecto psicológico y el físico. Después de una década en la boca de gol, le toca marcar. Kasparov duda de sus opciones.

Fabiano Caruana. El italoamericano se decantó por EE.UU. para crecer en una selección de fábula, después de representar a Italia muchos años. Ha sido número dos del mundo y sabe lo que es saltar el listón de los 2800 puntos Elo. Cuando está lanzado es capaz de encadenar hasta siete victorias consecutivas, lo que ya se conoce como «hacer un Caruana». Gran maestro desde los 14, estudió con entrenadores de primera: Susan Polgar, Pandolfini, Slotnik (en Madrid) y Chernin.

Shakhriyar Mamedyarov es el número dos del mundo y el único ajedrecista que ha repetido como campeón mundial juvenil. Pese a todo, y aunque lleva una década en la élite, es un gran desconocido. Por algún motivo, sale desenfocado en los medios, y eso que su estilo es original y ultra agresivo. Lo entrena su padre, exboxeador con indudable talento: las dos hermanas de «Shak» son grandes maestras.

Vladimir Kramnik. El abuelo del grupo y el único que ha sido campeón mundial se cuela en Berlín gracias al billete de libre designación. Como Picasso, es un artista que ha pasado por distintos estilos. En su día derrocó a Kasparov y es capaz de todo, pese a su frágil salud y exceso de optimismo. Es una máquina del estudio, como si le enchufaran en el disco duro las partidas de sus rivales.

Wesley So. El benjamín del torneo nació en Filipinas, pero fue fichado gracias al multimillonario Rex Sinquefield. Su talento natural es inmenso, pero debe superar algún error de juventud. Es el actual campeón estadounidense y cuando dome su agresividad será un serio aspirante. A la velocidad a la que aprende, podría ser ya. Vive con una familia adoptiva. A los 16 años sufrió una grave crisis en Filipinas, pero en el nuevo mundo reencontró la motivación, aderezada por su profunda fe en el cristianismo.

El resto de los aspirantes parecen tener menos opciones, pero ningún triunfo sería una sorpresa mayúscula. Karjakin ganó el último Candidatos cuando nadie confiaba en él, Grischuk sería favorito contra cualquiera si llegara a las partidas rápidas de desempate y Ding Liren es un jovencísimo enigma, la punta de lanza de la escuela china, llamada a gobernar el mundo.