Tom Brady, felicitado entre una nube de cámaras después de su sexto título con los Patriots
Tom Brady, felicitado entre una nube de cámaras después de su sexto título con los Patriots - Reuters
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Boston, capital de equipos de leyenda

Los Patriots de Brady logran su sexto título de la NFL y emulan las gestas de los otros conjuntos de la ciudad

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Cuando arrancaba la Super Bowl la noche del domingo, retumbó en el estadio Mercedes Benz de Atlanta uno de los cantos legendarios del deporte estadounidense: «Beat L.A.! Beat L.A.!» («¡Derrotad a Los Ángeles!»). Era la hinchada de los New Englad Patriots –equipo con sede en Boston– contra sus rivales de Los Ángeles Rams. El grito se originó en el último partido de la final de la conferencia Este de la NBA de 1982. Los Celtics se enfrentaban a los Sixers de Filadelfia en el legendario parqué del Boston Garden. En los últimos minutos, con los Sixers de Julius Erving con el partido ganado, los fans de los Celtics comenzaron a entonar de forma espontánea el cántico: sabían que Los Ángeles Lakers esperaban en la final. Y Boston se llevaba mal con Filadelfia, pero mucho peor con los Lakers de Magic Johnson y Kareem Abdul-Jabbar.

Con el tiempo, «Beat L.A.!» se ha convertido en el grito de guerra contra cualquier equipo de cualquier deporte de Los Ángeles, una ciudad con gran poderío demográfico y económico, en el estado más poderoso del país, que se traduce en la cantidad de equipos profesionales con los que cuenta, dos en cada uno de los grandes deportes: Lakers y Clippers (NBA), Dodgers y Angels (béisbol), Kings y Ducks (hockey sobre hielo) y Chargers y Rams (fútbol americano).

Doce títulos en este siglo

La realidad, sin embargo, muestra que la verdadera ciudad a batir es Boston. Al menos, en lo que va de siglo, la principal ciudad de Massachusetts se ha confirmado como la gran dominadora de los grandes deportes estadounidenses. Gran parte de la culpa la tienen los Patriots, que con su victoria de la noche del domingo contra los Rams (13-3) acumulan seis victorias, con lo que igualan a los Pittsburgh Steelers como el equipo más laureado de la historia.

La diferencia para los Patriots es que han conseguido todas estas victorias en este siglo y todas comandadas por su «quarterback, Tom Brady, y su entrenador, Bill Belichick. Ambos forman una dinastía sin parangón en el fútbol americano. Desde que se presentaron por primera vez en la final en la temporada 2001-2002, Brady y Belichick han metido a los Patriots en 9 finales de 18 temporadas disputadas. Ningún equipo de la NFL en toda su historia ha participado en más Super Bowls que ellos dos.

Las alegrías para Boston no solo llegan del fútbol americano. En lo que va de siglo, ha conseguido doce títulos en los cuatro grandes deportes profesionales. Además de los seis de los Patriots, los Red Sox han ganado más que nadie desde el año 2000 (cuatro campeonatos), mientras que los Celtics y los Bruins (en hockey sobre hielo) han aportado un título cada uno. La racha es sorprendente para una ciudad que no llega a los 700.000 habitantes (no está ni entre las veinte con más población de EE.UU.) y cuya área metropolitano –que se extiende más allá del estado de Massachusetts– solo es la décima más grande del país. De hecho, hubo una época en la que Boston era el patito feo del deporte estadounidense. Solo los Celtics –apoyados en Bill Russell lograron once títulos en trece años desde 1957 a 1969– quedaron fuera del maleficio.

Esos doce títulos en el siglo XXI para Boston son el doble de los conseguidos por la siguiente ciudad que más acumula: Los Ángeles, que ha obtenido seis –cuatro de los Lakers y dos de los Kings–. Otras ciudades poderosas, como Chicago (cinco títulos) o Nueva York (cuatro), están muy lejos.

El dominio de Boston también tiene su cruz. Los Patriots son el equipo más odiado del país. No ayudará una final ramplona como la del pasado domingo, protagonizada por las defensas, con la puntuación más baja de la historia de la Super Bowl y que solo un par de pases magistrales de Brady en la recta final y la gran labor del recibidor Julian Edelman –MVP del partido– inclinó a favor de los Patriots. Tampoco ayudará el triunfalismo que se vive en Boston. Los Red Sox, que ganaron las Series Mundiales de béisbol el pasado otoño, reaccionaron a la victoria de sus vecinos con sorna: «Se acaba la sequía de tres meses sin títulos para Boston», escribió el equipo en su felicitación por Twitter a los Patriots.