Automovilismo

Alonso, ajeno a la Fórmula 1

Compite en Estados Unidos mientras comienza en Australia el Mundial que le dio la fama

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Por una de esas casualidades de la vida, se cruzan el pasado y el presente de Fernando Alonso en un nudo perverso. Empieza la Fórmula 1 en Australia, la deslumbrante ciudad de Melbourne acoge el estreno, y el piloto se encuentra compitiendo a 23 horas de avión en la otra punta del mundo, Sebring, interior del estado de Florida, 10.000 personas censadas en una localidad famosa en Estados Unidos porque su circuito de velocidad es un antiguo aeródromo militar base de ensayos durante la II Guerra Mundial que actualmente ejerce como aeropuerto de la ciudad. Alonso es un pasajero ajeno a la Fórmula 1, primera realidad constatable desde que el pasado 25 de noviembre se despidió del deporte que le dio la fama durante 17 años.

El asturiano se encuentra en Sebring en el plan que ha trazado para convertirse en el piloto total. Es su desafío deportivo y el legado que quiere dejar una vez se comprobó que no tenía espacio para pelear por los títulos en la Fórmula 1. «Hacer algo nunca visto en el automovilismo», según su propia expresión.

A Sebring lo ha llevado la pretensión de la denominada «triple corona» (ganar en F1 el GP Mónaco, las 500 Millas en el oval de Indianápolis –la pieza que le falta– y las 24 Horas de Le Mans en el WEC). Como integrante de la escudería Toyota que venció en las 24 Horas de Le Mans, Alonso concursa en el Mundial de Resistencia.

Sebring es la sexta prueba de este campeonato de la Federación Internacional (FIA) que concluye en junio de 2019 con la segunda edición de Le Mans. Como extra a su programa «triple corona», Alonso puede añadir el título del Mundial de Resistencia. Junto al japonés Nakajima y el suizo residente en Bahréin Sebastian Buemi, es el líder del certamen con el Toyota número 8 con cinco puntos de ventaja respecto al coche 7 de la misma marca que conducen Kobayashi, Conway y «Pechito» López.

Las carreras y las declaraciones se entrelazan en la vida de Alonso. «No sé lo que pasará en la F1, ni me interesa mucho ahora», ha dicho estos días. «Me importa sobre todo lo que puedan hacer Carlos Sainz y McLaren». Y en una hipérbole que tiene que ver con su potente autoestima, manifestó: «El centro del mundo del motor este fin de semanas está en Sebring».

Cruce de caminos

En Melbourne debaten, como todos los años, sobre las novedades de la F1. Este curso es el punto extra que conseguirá el piloto que realice la vuelta rápida en carrera, siempre que ingrese entre los diez primeros.  Alonso sigue con atención a «Pechito» López, que hizo los mejores tiempos y podría desbancarlo de la primera posición en el Mundial WEC.

Los aficionados no tendrán que elegir entre una cita u otra. Las 1.000 Millas de Sebring arrancan hoy por la noche (21h) y concluirán cuando se haya recorrido la distancia o se hayan cumplido ocho horas de carrera. En esa madrugada del viernes al sábado, se celebra la clasificación de la F1 (7h). Y el domingo es la carrera de F1 (6.10h). El avión de Alonso aterriza en Milán (vive en Lugano –Suiza) a eso de las cinco de la mañana, una hora antes de que empiece el Mundial de F1 sin su presencia.