El keniano Kiprop se impone en la final de 1.500 del Mundial de Pekín
El keniano Kiprop se impone en la final de 1.500 del Mundial de Pekín - AFP
ATLETISMO / MUNDIAL DE PEKÍN

Kenia gobierna en el jardín de Bolt

Por primera vez en 24 años, Estados Unidos y Rusia fueron relegados de las primeras plazas del medallero en un Mundial

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El poder del atletismo africano, con Kenia al frente, relegó a las dos súperpotencias, Estados Unidos y Rusia, que por primera vez en 24 años quedaron fuera de las dos primeras posiciones del medallero en la historia de estos campeonatos. Con siete oros, seis platas y tres bronces (dieciséis metales en total), Kenia lideró por primera vez una clasificación por países, con Jamaica -aupada por el imperial Usain Bolt- en segunda posición y Estados Unidos en tercera. Rusia, que fue segunda hace dos años en Moscú, acabó en una discreta novena plaza, castigada durante los últimos tiempos por la sombra del dopaje. Kenia hizo de las pruebas de fondo su principal tierra de conquista, como es habitual, aunque en el Nido del Pájaro sumó los oros de Julius Yego en jabalina o Nicholas Bett en 400 vallas. La amenaza se diversifica. Con los Juegos de Río en el horizonte, estos son los principales titulares que deja el Mundial de Pekín.

El relámpago que no cesa

El mejor velocista de todos los tiempos sumó tres oros más a su impresionante palmarés: lleva once en los Mundiales, además de dos tripletes en las citas olímpicas. Llegó a Pekín amenazado por un Justin Gatlin que había realizado una temporada ejemplar, con grandes marcas a sus 33 años, pero que tuvo que inclinarse de nuevo ante el jamaicano, que le ganó en 100, 200 y relevos 4x100. Usain Bolt es el rostro más amable, la estrella con mayúsculas, de un deporte necesitado de héroes limpios. Los aficionados aún podrán disfrutar de él en Río de Janeiro dentro de un año, donde ya no se enfrentará a sus rivales, sino a su propia leyenda.

Velocidad blanca

En unas disciplinas dominadas por los atletas de raza negra, la holandesa Dafne Schippers y el ruso Sergey Shubenkov se inmiscuyeron de forma sorprendente. Antigua atleta de heptatlón (bronce en Moscú 2013) evolucionada a velocista, Schippers fue plata en 100 metros (detrás de la gran Shelly-Ann Fraser-Pryce) y oro en 200. Shubenkov se impuso en 110 vallas y se convirtió en el primer campeón mundial de raza blanca en esa especialidad.

El rey del fondo

Kenia había puesto precio a su cabeza, pero ni el trabajo en equipo de la «armada africana» en los 10.000 y 5.000 metros impidieron que Mohammed «Mo» Farah volviera a colgarse el oro en ambas pruebas. El británico de origen somalí sumó su tercer doblete consecutivo en un gran torneo (Juegos de Londres 2012 y Mundiales de Moscú 2013 y Pekín 2015).

Los trabajos de Hércules

El estadounidense Ashton Eaton adornó su segundo título mundial consecutivo en decatlón con un nuevo récord mundial: 9.045 puntos, seis más que su plusmarca anterior. Además, corrió los 400 metros en 45.00, la mejor marca jamás lograda en esta disciplina.

La gacela del medio fondo

La etíope Genzebe Dibaba, la pequeña de una saga de enormes atletas (su hermana Tirunesh ganó los 10.000 en los Juegos de Pekín 2008 y Londres 2012, así como los 5.000 en la cita china), fue fiel al prestigio de su familia y ganó el oro en 1.500 y el bronce en 5.000, donde fue sorprendida por su compatriota Almaz Ayana.

Discreta España

El atletismo español se despide de Pekín con una única medalla, el oro en 20 kilómetros marcha de Miguel Ángel López. Un palmarés en consonancia al de las últimas citas, en un año preolímpico que invita a la reflexión.