Bolt celebra su triunfo al llegar a meta en la final de 200 metros lisos
Bolt celebra su triunfo al llegar a meta en la final de 200 metros lisos - reuters
Mundial de atletismo

Bolt aplasta a Gatlin en el 200

El jamaicano confirma su excelente estado de forma con la mejor marca del año: 19,55

s.d.
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Buena salida, gran curva y excepcional llegada. Impecable la carrera de Usain Bolt en los 200 metros de Pekín. Esta vez no ha habido final de infarto. La diferencia entre el jamaicano y el resto en el doble hectómetro es sideral. Casi dos décimas sobre su principal rival, Justin Gatlin, que paró el cronómetro en unos buenos 19,74. Pero es que Bolt bajó hasta los 19,55, mejor marca mundial del año y confirmación de que ha llegado en plena forma a Pekín.

En el atletismo, como en el resto de deportes, el público pide competitividad, igualdad. Lo que hubo en los 100 metros: el campeón contra las cuerdas y un duelo con un rival de entidad. Bolt contra Gatlin. Solo un suspiro les separó en el hectómetro. Así que había ganas de revancha, de otro nuevo duelo en Pekín. Pero ese duelo jamás existió más allá de los sueños de los espectadores. Ese duelo no existió porque Bolt fue infinitamente mejor que Gatlin, y por supuesto que el resto de competidores, en el doble hectómetro.

Todos querían rememorar la revancha de aquella final de Helsinki de hace diez años, la única vez que ambos se enfrentaron en una final de 200 y venció Gatlin. Pero entonces Bolt aún no era Bolt. Ese atleta de otra galaxia que destroza a sus competidores, sí o sí, con una zancada elegante y eficaz que esta vez le llevó hasta el mejor tiempo de la temporada y su segunda medalla de oro que podrá redondear con el relevo.

Gatlin estuvo digno pero lejos de Bolt. Solo al principio de la recta pareció que habría un final igualado. Era solo un efecto óptico. Para entonces, el jamaicano ya superaba con comodidad al estadounidense. Y esa superioridad aumentó en los metros finales. Ya no había duelo: era Bolt contra Bolt. Y ganó Bolt, claro.