Gatlin, cabizbajo tras ser derrotado por Bolt en la final de 100 metros del Mundial de Pekín
Gatlin, cabizbajo tras ser derrotado por Bolt en la final de 100 metros del Mundial de Pekín - EFE
ATLETISMO / Mundial de pekín

Gatlin se quedó a un parpadeo de la redención

Perdió la final de los 100 metros ante Usain Bolt por trece milésimas, las que van de 9.784 a 9.797

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Trece milésimas de segundo, por ejemplo las que van de un registro de 9.784 a otro de 9.797, pueden cambiar el rumbo de una vida, y Justin Gatlin lo sabe bien desde este domingo, cuando por tan estrecho margen dejó escapar el oro y la redención en la final de 100 metros de los campeonatos del mundo. Los resultados oficiales de la final reflejan una centésima de diferencia, tras el redondeo al alza reglamentaria (9.79 frente a 9.80), entre el campeón, Usain Bolt, y el segundo, Gatlin, pero la letra menuda, publicada hoy por la IAAF, precisa que en realidad la brecha fue de sólo trece milésimas, apenas un parpadeo.

A lo largo de los dos últimos años el norteamericano ha podido soñar con batir a Usain Bolt y recuperar el cetro mundial diez años después. Por su mente pudo pasar una suerte de episodio improbable del África salvaje: el viejo león expulsado del territorio por machos más jóvenes que regresa robustecido para, de tres zarpazos, recuperar el control sobre la manada. Las marcas que venía haciendo desde su derrota frente a Bolt en la final de los Mundiales de Moscú 2013, y los achaques físicos del jamaicano le autorizaban sobradamente a soñar con la victoria en Pekín, pero todo se truncó en el momento decisivo. Salió fatal (165 milésimas, frente a las 159 de su eterno rival) y se descompuso en las últimas zancadas, ya en los cuadros, donde se fraguó su derrota.

Su edad atlética, en realidad, es cuatro años menor de lo que dice su pasaporte porque durante ese periodo, el que estuvo «a la sombra» por dopaje, entre 2006 y 2010, su cuerpo descansó, interrumpió la cuenta de desgaste neuromuscular que ha continuado su proceso en el caso de Usain Bolt, especialmente en su espalda. Desde que fue campeón olímpico de 100 metros en Atenas 2004 con una marca de 9.85 (también ganó bronce en 200 y plata en 4x100), Gatlin ha corrido toda suerte de vicisitudes, buenas y malas.

Al año siguiente logró el doblete de la velocidad (100 y 200) en los Mundiales de Helsinki 2005. En el hectómetro se impuso con 9.88 y todavía el margen más amplio en la historia de los Mundiales: 17 centésimas sobre el jamaicano Michael Frater. Luego se convirtió en el segundo atleta que ganaba las dos pruebas de velocidad en unos mismos campeonatos, al ganar también el 200 con 20.04, algo que sólo había hecho su compatriota Maurice Greene en Sevilla'99.

Reincidente con el dopaje

Sus problemas con el dopaje se remontan a quince años atrás. En 2001 dio positivo por anfetaminas y fue suspendido por dos años, pero alegó que había sido por culpa de un medicamento que tomaba desde niño para corregir el síndrome de déficit de atención (DAT) y fue rehabilitado por a IAAF. El 29 de julio del 2006, sin embargo, el propio Gatlin anunció que la Agencia Estadounidense Antidopaje (USADA) le había comunicado el resultado adverso (testosterona) de un control a que había sido sometido en abril anterior.

El neoyorquino se entrenaba con Trevor Graham, un técnico de pésima reputación en materia de dopaje ya que ocho de sus discípulos habían dado positivo. Echó la culpa a su masajista, Christopher Whetstine, de haberle aplicado en los glúteos una crema que contenía testosterona sin su conocimiento. Pero esta vez la excusa no prosperó. El 22 de agosto del 2006 Gatlin tuvo que aceptar una sanción de ocho años (la alternativa era la suspensión a perpetuidad), a cambio de colaborar con la USADA.

Cuando llevaba dos años cumplidos, Gatlin presentó una apelación contra su castigo y una comisión de arbitraje le redujo en 2007 la sanción a cuatro años, que terminó de cumplir en 2010. Su récord personal (9.77, también récord mundial en su momento), conseguido en mayo del 2006, fue anulado. Al año siguiente de su regreso fue eliminado en semifinales de los Mundiales de Daegu, pero en 2012 ya fue campeón mundial de 60 metros en pista cubierta y se dejó ver en la final olímpica de Londres (bronce).

En los Mundiales de Moscú 2013 sólo se inclinó ante Bolt, que recuperó la corona con un registro de 9.77 frente a los 9.82 del atleta de Brooklyn. Con esas marcas dominaron el ránking mundial. Gatlin es el más rápido del mundo desde hace dos temporadas y estaba invicto en la presente, en la que había situado su récord personal en 9.74. La racha victoriosa se ha quebrado en el peor momento y ante el adversario menos oportuno, al que él también llama «el gran Usain».

Hay quien no le perdona su pasado y teme que sus marcas actuales sean fruto de alguna pócima secreta todavía no detectable en los controles, pero el propio Bolt dijo en vísperas de los campeonatos que el norteamericano compite en Pekín con todo el derecho del mundo y que había que batirlo sobre la pista.

Gatlin no está bien visto en China. En mayo pasado los responsables del mitin que anualmente se disputa en El Nido le pusieron dificultades bastantes para que el propio atleta renunciara a competir. Ahora no han podido evitarlo, pero tampoco él ha podido sustraerse a su fatídico destino: la derrota frente al más grande.