El diestro peruano, a hombros en la plaza de toros de Bilbao
El diestro peruano, a hombros en la plaza de toros de Bilbao - EFE-Miguel Toña
LA FIESTA NACIONAL

El sueño de las tardes de verano

Roca Rey ha reinado de las grandes ferias a las que llaman toreros como De Justo, Fortes, Chacón o Urdiales

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Han pasado casi dos meses desde que «La Fiesta Nacional» se tomó un descanso estival. Dejamos estas líneas en pleno mes de efervescencia taurina con carteles y ferias de primer nivel. El verano nos ha dejado muchas claves para reflexionar sobre el presente y el futuro de la Fiesta. Como el título de la famosa obra de William Shakespeare «El sueño de una noche de verano», los meses de julio y agosto, han dado para que los toreros sueñen con sus tardes de gloria.

Algo parecido a una pesadilla le ha debido parecer a Alejandro Talavente estos últimos meses en los que ha tenido pocos contratos. La ruptura con la casa Matilla del triufador de San Isidro lo ha alejado de los carteles, casi tanto como muchos toreros que han sufrido y sufren las injusticias del sistema. Pablo Aguado ha estado parado cuatro meses después de cortar oreja en Sevilla y sus oportunidades son escasas. Como lo han sido las de otro sevillano, Juan Ortega, que fue a Madrid el 15 de agosto y demostró que merece más.

Una oportunidad que, sin duda, han aprovechado Octavio Chacón -después de triunfar en su primer San Isidro- o Emilio de Justo, uno de los diestros que mejor está toreando en este momento. Sus buenas actuaciones se han visto recompensadas en forma de contratos, en algunos casos, por la vía de la sustitución. Lo han demostrado en cosos importantes como Pamplona o Bilbao y con miuras y victorinos. Son dos ejemplos de toreros que han dado un golpe en la mesa, un toque de atención, como el de Fortes, otro diestro que reclama una mejor posición atendiendo a lo que realiza en el ruedo.

¿Y qué ocurre con Diego Urdiales? Alejado de las ferias y de los carteles, Bilbao volvió a ser su plaza talismán para recordar que en el toreo puro, en el de siempre, es donde se conserva la esperanza. En Vista Alegre brilló de nuevo Roca Rey, el único de las figuras que de verdad está triunfando, cortando orejas y llenando plazas. El ciclón peruano quiere reinar en el escalafón y para ello se la juega cada tarde mientras el resto suma paseíllos sin que ocurran cosas importantes.

Este verano ha dado para más. Hasta volvió Jesulín en Cuenca, aunque fuera por un día. Padilla completa su despedida, con percance de gravedad incluido. Los de David Mora y Manuel Escribano han reabierto el caso de las enfermerías que merece más atención del que se le presta. Ha sido un verano caliente que invita a reflexionar.