El torero Javier Jimenez en su domicilio de Espartinas
El torero Javier Jimenez en su domicilio de Espartinas - Juan Jose Ubeda
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Entrevista

Javier Jiménez: «Soy consciente de lo que me juego y de la responsabilidad»

El torero de Espartinas habla de sus sensaciones antes del primer paseillo de 2018

LORENA MUÑOZ
SEVILLAActualizado:

A las seis y cuarto de la tarde, un día antes de hacer el paseíllo en la Maestranza, Javier Jiménez (Sevilla, 1990) habla con ABC de Sevilla. ¿Qué siente un torero en estos momentos? «Estoy con una ilusión tremenda, como cualquier diestro que tiene la oportunidad de torear en Sevilla y más cuando es tu tierra».

Siempre ha sido su plaza.

Sí, ya en mi carrera de novillero, mis temporadas se han ido fraguando aquí. Este año es la primera y además de la ilusión, también siendo consciente de lo que me juego y de la responsabilidad que supone.

El 2017 todos sus festejos fueron en plazas de primera. Es un reto.

En estos cinco años de matador no sé cuántos he toreado pero mucho más de la mitad han sido en plazas de primera categoría. Es una suerte, no todo el mundo tiene esa posibilidad pero cada vez que te pones el traje de luces tienes una responsabilidad añadida a la que ya tiene. Cada torero tiene su carrera y creo que tengo esa suerte que no tienen otros. Que no suene a queja. Estoy orgulloso de lo que he ganado corrida a corrida.

¿Qué le parece el cartel?

Ha levantado mucha expectación con tres toreros sevillanos y jóvenes, aunque soy un poco mayor estamos en la misma situación: con la necesidad de que salga bien y tirar para delante. A mí me hace mucha ilusión torearlo. Y Torrrestrella ha salido muy buena en los dos últimos años. La maté en 2016 le corté una oreja y tengo buenos recuerdos. Es una ganadería que siempre han matado las figuras, está embistiendo y me sirvió para dar un salto.

Y sigue con su apoderado.

El año pasado se unió Simón Casas pero ahora está otra vez solo José Luis Peralta. En lo taurino ha sido una persona clave para mí y también en lo personal porque se ha convertido en algo más que un apoderado. Nos entendemos bien. Cuando las cosas funcionan lo mejor es no cambiarlas.

¿Cómo ha sido el invierno?

No he parado ni una semana. Este año ha sido muy fructífero y provechoso no solo en lo taurino sino en lo psicológico. Después de la temporada he ordenado mucho mis ideas en todo. No me gusta separarlas porque no considero el toreo como un trabajo: el toreo influye en mi estado de ánimo y viceversa. Es parte de mí.

¿Qué hay después de Sevilla?

Toreo en San Isidro el 7 de junio la de Rehuelga y Pallarés. De Sevilla y Madrid irán saliendo cosas. No me planteo más allá de la corrida de mañana (por hoy). Las temporadas hay que hacerlas así. En 2017 tenían muchas expectativas pero la vida y sobre todo el toreo da muchas vueltas.

¿Está nervioso?

Los nervios lógicos de pisar una plaza como Sevilla pero en el fondo uno está tranquilo cuando vienen esos miedos sabes que el trabajo ya está hecho y solo queda rematarlo.

Creo que ha estado en el campo hasta última hora.

Sí, pero no por corregir nada, lo que no está hecho no lo vas a hacer al final. Estuve en el campo del maestro Espartaco, con el padre y con el maestro Pepín Liria por estar con ellos, por escucharlos, más que por torear.

¿Un torero siempre corrige?

Sí, terminas de torear y siempre te quedas con algo. Creo que es bueno.

¿Qué le gustaría que ocurriera?

Llegar al hotel y estar satisfecho por haberlo dado todo. Siempre estamos pendientes del resultado pero que sea también lo que Dios quiera. No hay mayor ambición en la vida que ser feliz.