Los diestros en la mesa de debate en el Salón de Carteles de la Maestranza
Los diestros en la mesa de debate en el Salón de Carteles de la Maestranza - RAÚL DOBLADO
SEMINARIO

Escribano, Aguado y Campos «desnudan» su tauromaquia en Sevilla

Los diestros hablan de su forma de sentir el toreo, invitados al X seminario de la cátedra Ignacio Sánchez Mejías de la Universidad de Sevilla

Actualizado:

«La juventud y la constancia como valores del toreo». El título de la mesa no dejaba lugar a dudas sobre lo que iban a debatir los tres jóvenes toreros «acartelados» por la Cátedra Ignacio Sánchez Mejías de la Universidad de Sevilla en la X edición de su seminario que, una vez más, llenó en su cita de noviembre el Salón de Carteles de la Real Maestranza de jóvenes y aficionados.

Manuel Escribano, Pablo Aguado y Tomás Campos fue la terna protagonista para encarnar estos valores de la tauromaquia. Abrió plaza el más veterano del escalafón para valorar una temporada «que no ha sido fácil ya que ha costado meter la cabeza en plazas donde has triunfado». Para Escribano la clave está en «tener las cosas claras en tu mente y saber que son rachas con la espada o contigo. Cuando hay temporada sabes que esas cosas te van a pasar pero cuando no toreas es más difícil que puedas afrontarlo».

El extremeño Tomás Campos se sinceró sobre su forma de estar en el toreo. «Hay que renunciar a muchas comodidades para conseguirlo pero todos los días cuando me voy a la cama a dormir me voy sabiendo que lo hago con mi integridad completa», subrayó. Por su parte, Pablo Aguado ahondó en esta idea. «Para ti el mayor triunfo es ser fiel a lo que piensas aunque está claro que son necesarias las orejas».

A partir de estas primeras intervenciones, la mesa -moderada por el crítico Emilio Trigo- comenzó a debatir sobre sus vivencias taurinas. «Tuve la suerte de nacer en una familia taurina y llegué al toro gracias a mi padre que era veterinario. Nací para ser torero», aseguró Escribano, «tienes que renunciar a muchas cosas en una edad difícil pero merece la pena», aseguró.

«La llamada llega en el toreo de pequeño, a unos antes y a otros después», apostilló Campos. Aguado llegó a los toros un poco más tarde aunque también «renunció a cosas como salir con los amigos pero el esfuerzo merece la pena». «El toreo es una forma de vida», recalcó Tomás Campos, «pero sentí que era lo que a mi me conmovía».

Cómo mantener la ilusión en los momentos en los que no se torea, «los más duros» para Escribano, la confianza, la responsabilidad, la afición, el miedo, la voluntad y el amor propio fueron algunos de los temas abordados en la mesa en una sincera conversación de la terna.