Raúl Doblado
MANO A MANO

Diego Urdiales: «El toreo sin naturalidad no es nada»

El torero riojano participa junto al antropólogo François Zumbeihl en el mano a mano de Cajasol dedicado al mundo del toro y la antropología

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El torero Diego Urdiales y el antropólogo francés François Zumbeihl protagonizaron un interesante y filosófico encuentro en la edición número 54 de los Mano a Mano de la Fundación Cajasol. Con «El toro y la antropología» como central en el escenario del teatro salieron a relucir conceptos fundamentales en el toreo como la naturalidad y el temple.

Las figuras de Pepe Luis Vázquez y Curro Romero, presente en la sala, fueron referentes contínuos en esta cita que sirvió para una reflexión profunda de ambos protagonistas y la intervención del periodista José Enrique Moreno, que hizo de moderador.

«La pregunta es cómo se puede hacer un arte como el toreo con naturalidad, ese es el gran logro del toreo sevillano como lo hemos visto y admirado. Esa exigencia que se le ha pegado como sentimiento y expresión artística a Urdiales», señaló François Zumbeihl.

«Creo que soy más capaz de hacerlo que de expresarlo como él», aseguró Urdiales que se remontó a sus orígenes. «Mi maestro Rafael Guerrero, que nació en Sevilla, fue el que me enseñó a coger un capote y una muleta y quien me metió el torero en las venas. Desde niño me decían si era más de por aquí que de por allí».

Ahondaron en el concepto de la naturalidad. «Lo más difícil que hay en el toreo es dominar un toro», subrayó el antropológo. «Sin naturalidad el toreo no es nada», añadió el torero. Zumbeihl ahondó en esta definición. «La adecuación del sentimiento y la expresión del alma en relación con la irracionalidad del toro».

¿Cómo se hace eso?, preguntó el periodista. «Una vez le escuché al maestro Curro decir que ese es un misterio que no se puede explicar. Ese temple y esa magia que va más allá de lo entendible, afortunadamente», señaló Diego Urdiales.

Zumbeihl recordó las palabras de Juan Belmonte. «Para torear bien hay que olvidarse del cuerpo», aunque apuntó que «en un momento determinado fluye ese abandono del cuerpo, como me dijo muchas veces Pepe Luis».

Coincidió con el diestro riojano. «En el toreo va contra la naturaleza, contra lo que el cuerpo de pide. En otros deportes de riesgos uno quema la adrenalina con rapidez, agresividad, tensión, pero en el toreo es justo al contrario, el cuerpo tiene que estar relajado, que en cada músculo de tu cuerpo no ese note».

¿Qué se aprende y qué no en el toreo?, preguntó el antropólogo al torero. «No se aprende el don, hay algo con lo que uno nace que te lo da Dios, y tu padre y tu madre. El conocimiento del toreo es el que hace que ese sentir interior aflore de forma más intensa y seas capaz de conseguirlo con más toros», destacó Urdiales.

Hubo tiempo para hablar de las faenas de Diego Urdiales la pasada temporada y sus triunfos en Bilbao y en Madrid y cómo afrontaba torear tan poco. «Los toreros resisten porque supone la fe en la validez de la verdad que está defendiendo. Cuando el artista sabe qué es lo que quiere expresar, desde el punto de vista antropológico, es una evidencia de decir así se torea y a la vez una sopresa. Eso es el toreo: evidencia y sorpresa », aseguró Zaumbeihl.

«El toreo es tan grande que todo es secundario», subrayó Urdiales que hizo una interesante reflexión. «Ojalá todos lucharan por mantener la esencia y por lo que de verdad importa».

Moreno pidió a François Zumbeihl una definición de la sociedad taurina desde el punto de vista antropológico. «Es muy complicado no es antropología sino Sociología. Hay varios niveles, el de los protagonistas, los toreros que tienen ansia de expresar lo que llevan dentro y siempre tienen ese sentimiento de imperfección. En segundo lugar están el público y el aficionado que también busca su sentimiento y conectar con el torero y con el toro. Después está el mundillo taurino, con muchas cualidades pero algunos defectos porque no apuesta por la novedad y no hay sorpresa, es todo demasiado previsible como las faenas o incluso las combinaciones de los carteles. Combinar lo profesional con lo humano es lo más difícil», argumentó Zumbeihl que arrancó una ovación del público.

Otra se llevó el torero riojano. «Yo antes que nada soy aficionado a los toros y me gusta ver torear. Quiero ir a la plaza a emocionarme, creo que hay muchos que van dispuestos a entretenerse y poco a emocionarse».

Hubo tiempo para hablar de las amenazas a las que enfrenta el toreo en la actualidad, del animalismo y del sistema además del próximo compromiso de Diego Urdiales en Sevilla una plaza que le inspira el toreo y en la que «estoy deseando triunfar».