«La rodilla catastrófica» de Enrique Ponce deja San Isidro sin el torero de Chiva

Su gravísima lesión imposilita su presencia en la Feria, cuyos carteles se presentan hoy; la empresa ofreció ayer una cuarta tarde a Roca Rey (figura esencial del ciclo), propuesta que declinó

La ilusión del maestro valenciano era llegar, al menos, a la más lejana Beneficencia (fuera de abono), pero la recuperación del ligamento cruzado necesita de cinco o seis meses

Madrid Actualizado: Guardar
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«La lesión de Enrique Ponce es gorda, de alto impacto, lo que calificamos en traumatología como “rodilla catastrófica”, propia de motociclistas». Eran las primeras palabras del doctor Ángel Villamor, tras operar el miércoles, durante cuatro horas y media en una clínica madrileña, al torero valenciano. «Pese a lo fuerte que ha sido, y teniendo en cuenta que a sus 47 años conserva una forma física fantástica, quedará perfecto», tranquilizó el galeno.

Pero la gravedad es mucha y los tiempos de convalecencia son largos, lo que deja su temporada en el aire. La recuperación podría oscilar de dos meses a medio año (para estar recuperado del todo), según cada una de las fracturas: «Eso sí, para que el cruzado esté maduro y resistente se necesitan cinco o seis meses». Las preguntas apuntaban hacia San Isidro, cuyos carteles se presentan hoy y donde Ponce se anunciaba dos tardes como pieza clave junto con Roca Rey, con todo el peso de la llamada «feria del bombo». Contrarreloj tras conocerse en rueda de prensa el verdadero alcance de la la fortísima lesión de Ponce, según pudo saber ABC, la empresa de Las Ventas (Simón Casas y Rafael García Garrido) ofreció ayer una cuarta tarde a la figura peruana, propuesta que declinó una vez que ya de por sí se ha echado la feria a la espalda entrandon el sorteo y con un trébol de tardes isidriles, por lo que a última hora se buscaba otro posible sustituto para el maestro de Chiva.

Aunque, según comentaron a ABC fuentes cercanas, su sueño era llegar al menos a la más lejana cita de Beneficencia y el doctor no ve «nada imposible» con Enrique Ponce –«ya ha hecho heroicidades en los ruedos con el cruzado lesionado desde diciembre»–, insistió en que para que la recuperación sea total se necesita un mínimo de cinco o seis meses. Y, después de lo sucedido en Fallas -«algo a lo que yo tenía miedo desde que decidió torear sin operarse del ligamento»-, «es que se cure bien, porque torear no es lo mismo que jugar al fútbol».

Después de realizarle estudios de imagen exhaustivos, comprobó que, además de la rotura previa del ligamento cruzado anterior, la rotura completa del ligamento lateral interno y una fractura de la meseta tibial, también tenía fracturados el menisco externo y el interno. «Una catástrofe», resumió. Una de las más delicadas es la de la meseta tibial, «hundida en casi dos centímetros y de diez centímetros de longitud».

La larga y compleja intervención se practicó así: «Se reconstruyeron los fragmentos de la fractural tibial y se restituyó con tornillos, agujas y una placa de estabilización». El siguiente paso, según explicó el prestigioso traumatólogo, fue «extirpar un fragmento del menisco externo» para poder suturar. «Y, con ayuda de un injerto de banco de tejidos, enriquecido con células madre, hicimos un nuevo ligamento cruzado anterior». En último lugar, se reconstruyó el ligamento lateral, «reanclándolo de su arrancamiento tibial mediante arpones intraóseos de material reabsorbible». Una lesión de «alto impacto» que deja (salvo milagro) San Isidro sin Ponce (la primera máxima figura que dijo «sí» al bombo) y obliga a recomponer en parte la feria crucial de la temporada. Como dicen los antiguos, «Madrid siempre está ahí»: San Isidro, en menos de dos meses; Beneficencia (fuera de abono), en algo más de dos meses y medio y la Feria de Otoño, en medio año...

(Los carteles isidriles se presentan esta noche, con El Juli sonando con fuerza en el puesto de Ponce, y los abonos salen a la venta el martes).