Don Juan Carlos, en una tarde de toros este año en Las Ventas
Don Juan Carlos, en una tarde de toros este año en Las Ventas - Paloma Aguilar
El «VAR» del tendido

Don Juan Carlos, «el Rey de los toros», preside el 2 de junio en Aranjuez la corrida homenaje a su madre

Este miércoles asistirá a la victorinada de San Isidro y el jueves al cartel de Adolfo y Roca Rey

MadridActualizado:

«¡Se retira Don Juan Carlos!», se oyó en terrenos del «3». La noticia se extendió entre la afición como la de aquella despedida de Curro Romero en La Algaba o la de 2002 de José Tomás, de quien se habla que podría torear este verano en el Norte. «¿Pero no le vamos a ver más por la plaza, con lo importante que es su respaldo?», preguntó un joven. Curiosamente, su despedida de la vida institucional será el próximo domingo, el mismo día en que presidirá en Aranjuez la corrida homenaje a su madre, Doña María de las Mercedes, con Morante, El Juli y Manzanares en un cartel de campanillas.

Conocido entre la afición como el «Rey de los toros», Don Juan Carlos tiene previsto volver mañana a San Isidro para ver la victorinada y el jueves al festejo de mayor expectación, con Adolfo Martín y Roca Rey. Lo hará al lado de su fiel amigo Manolo Piñera: «Don Juan Carlos sabe que la situación de la Fiesta, con tanto ataque, no es buena, y la seguirá apoyando siempre». Piñera no faltó este lunes a la novillada santacolomeña: «Ha estado por encima de los novilleros», resumió desde su lugar preferente. Y ese era el sentir en gran parte del tendido. Tuvo defectos, sí, pero también virtudes. La Quinta metió la marcha (no siempre buena) que les faltó, en general, a los aspirantes a matadores. Variada, hubo de todo: con más y menos casta y poder, nobleza, movilidad enclasada, movimiento engañoso, humillando, con la cara por el palillo, sositos, con picante, apretando tela hacia tablas... Y los novilleros, en lugar de salir como tal, a veces parecían figuras «de pitiminí» y otras sin rodaje para tal prueba, que es la pescadilla que se muerde la cola del toreo. «No se puede venir a Madrid así», se oyó cuando Ángel Jiménez buscaba imprimir gusto en una faena «más sosa» que aquella embestida con calidad. «¿Cómo ponen al Galo aquí?», cuestionó un señor ante «la falta de entendimiento» con su lote, «por decirlo suavemente». Solo la belleza a la verónica de Francisco de Manuel despertó la esperanza, diluida pronto.

Mientras aquello transcurría, irrumpió un «¡Viva España!» y se sucedieron las conversaciones en torno a la política. Muchos felicitaban a Miguel Abellán, el torero del PP, en un burladero de la Comunidad de Madrid. Y él hacía lo propio con Almeida y Díaz Ayuso: «Con su esfuerzo, trabajo y dedicación, son la mejor opción».