Diego Urdiales sale a hombros del coso de La Ribera
Diego Urdiales sale a hombros del coso de La Ribera - efe

Aldabonazo de Urdiales y réplica de valor y ambición de Garrido en Logroño

Apoteósica salida a hombros del riojano y oreja con fuerte petición de otra para el extremeño

ángel gonzález abad
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Ahora resulta que los toreros que vienen apretando y quieren abrirse a codazos un sitio de privilegio lo hacen casi a mordiscos, pero también con la bandera del toreo de siempre, el de ofrecer todas las ventajas, el de meterse con el toro, el de ir p’alante en vez de p’atrás, y resulta que este toreo moderno de la colocación perfilera y de la pierna siempre retrasada queda en evidencia. Ayer en Logroño se lo recriminaron a José María Manzanares, porque precisamente tanto Diego Urdiales como José Garrido pidieron paso a gritos de la clase, el valor y la ambición. Tarde espléndida de principio a fin para el riojano, que atraviesa un otoño dorado, y réplica de un Garrido que no perdona.

A Urdiales se lo llevaron a hombros tras cortar una oreja al primero y las dos al cuarto. Acariciando con el capote al que abrió plaza de Las Ramblas y a la altura del brindis al maestro Curro Romero, que se ha hecho partidario suyo. Un ritmo, una cadencia y una armonía en el toreo de muleta, que ante el encastado Jandilla que hizo cuarto se convirtió en un faenón pleno de poder, temple y buen arte.

Garrido repetía tras el triunfo del domingo y, lejos de defraudar, confirmó ante el complicado tercero que posee valor y buenos mimbres. Aguantó pitonazos al cuello, gañafones y parones y le pidieron con fuerza la segunda oreja. El sexto Jandilla no le dio opciones más que para pegarse un arrimón.

Y ante estos dos perros de presa, Manzanares se tapó con un lote deslucido con el que su poco ajuste y su reconocido empaque apenas le sirvieron de nada. Aviso a navegantes.