Diego Urdiales, en Vista Alegre
Diego Urdiales, en Vista Alegre - efe

La Corridas Generales de Bilbao, entre el triunfo y la polémica

Urdiales fue el único matador en abrir la puerta grande que el presidente negó a El Juli tras petición

andrés a morós
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Con las Corridas Generales de Bilbao como «gran puerto de montaña», concluye la Vuelta taurina del norte de España, en agosto. A pesar de los ataques, los toros gozan de buena salud y son un elemento básico de las fiestas, junto al Cantábrico.

Las nuevas Mareas políticas impidieron la Feria de La Coruña, de tan tradición (allí tomó su alternativa española Luis Miguel Dominguín, por ejemplo) pero no han podido con la Feria de la Peregrina de Pontevedra: una cómoda Plaza cubierta, excelentes carteles y la hábil gestión de los Lozano, apoyándose en las peñas taurinas de la ciudad, dan a esta Feria una alegría especial, que luego se celebra con pulpo y albariño.

En Santander, en una Plaza cuidadísima, una razonable política de apoyo por parte del Ayuntamiento ha logrado que la Feria sea un elemento atractivo más, de una ciudad que tiene tantos, para el veraneante. Lo mismo cabe decir de la Feria de Gijón, junto a la playa de San Lorenzo: el empresario Carlos Zúñiga ha logrado consolidarla plenamente.

Gran noticia ha sido la reapertura de Illumbe, la Plaza cubierta de San Sebastián: el sueño que hicieron realidad donostiarras ilustres como Manuel Chopera y Gregorio Ordóñez. Lo truncó Bildu, desde el Ayuntamiento, con su sectarismo antiespañol; además, incongruente, cuando sus concejales presiden las corridas de Azpeitia. Merecen elogio las gestiones, discretas y eficaces, de unos empresarios tan vinculados a la ciudad como los Chopera, apoyándose en tres partidos, PNV, PSOE y PP. El cierre de Illumbe había supuesto un indudable perjuicio, económico y turístico, para la Semana Grande. El jueves 13 de agosto de 2015, en que se ha reabierto, es ya una fecha histórica; sobre todo, por lo que significa de triunfo de la libertad. Quiero resaltar el acierto de unos carteles anunciadores modernos y atractivos, para visualizar un mensaje: los toros han vuelto a San Sebastián. Y la feliz invención de un slogan: «Yo soy torostiarra».

Y, al final de agosto , las Corridas Generales de Bilbao: una Feria con personalidad, importancia, seriedad, equilibrio; una de las grandes, junto a Madrid y Sevilla. A Bilbao acuden aficionados de toda España, de Hispanoamérica, muchísimos franceses. La Plaza, muy cuidada, es comodísima; los coloquios y actividades taurinas se multiplican; todo el rito de la Fiesta se vive con gran seriedad: la forma de realizar el apartado de los toros, por ejemplo, es única.

Este año, han triunfado rotundamente Diego Urdiales, que se ha consagrado, por fin, como primera figura; El Juli, con una faena redonda, muy completa (a la anécdota pertenece el que un presidente le negara la segunda oreja); Enrique Ponce, que toreó con primor, y el novillero peruano Roca Rey, maduro para la alternativa. En los toros, una gran corrida de Jandilla, indiscutible triunfadora, buenos encierros de Victorino y un gran toro de El Puerto. Levantaron las alarmas las reses de Juan Pedro y Bañuelos: si falla «el toro de Bilbao», todo el edificio se tambalea.

También preocupa que no se llene la Plaza. En realidad, no es algo nuevo, ni exclusivo de Bilbao, ni sorprendente. Un espectáculo caro, sin ingresos fuera de taquilla, no puede tener precios baratos pero los profesionales taurinos deben tomar medidas para abaratar los costes; sobre todo, en una situación social en que tanto se ataca a la Fiesta.

De todos modos, Bilbao sigue siendo Bilbao; también, en los toros. Muchos aficionados esperamos volver allí, el año próximo.