Último paseíllo de San Fermín 2015, con matadores y cuadrillas desmonterados
Último paseíllo de San Fermín 2015, con matadores y cuadrillas desmonterados - reuters

Los nombres esenciales de San Fermín

López Simón ha sido el triunfador de una feria en la que cuatro matadores abrieron la puerta grande

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Con el «¡Pobre de mí!» concluyó el gran torrente festivo que es San Fermín. En la Feria taurina, conviene recordar los nombres más destacados.

LO MEJOR Y LO PEOR. Lo mejor: 1/ La Plaza llena, todas las tardes. 2/ No perjudica a los toros el nuevo alcalde, de Bildu (que sí izó la ikurriña, en el balcón consistorial). 3/ En general, la presentación de los toros. Lo peor: 1/ El juego de muchos toros: han quedado desiertos todos los premios a la mejor ganadería. 2/ La bajada en la presentación, cuando llegan las figuras. 3/ Un público fácil, que premia con exceso, si el toro cae pronto. [Imágenes espectaculares]

LAS GANADERÍAS. En la Feria del Toro, la presentación suele ser irreprochable, con pitones espectaculares; la bravura no siempre coincide. Han dado un juego aceptable los toros de Jandilla, Fuente Ymbro y los nobles Miuras. Han defraudado los de Joselito, Victoriano del Río, el Conde de la Maza y Escolar (salvo el último, «Costurero» de nombre, el mejor de toda la Feria). Bajaron mucho en la presentación los de Domingo Hernández: la gota que desbordó el vaso fueron los pitones del quinto, abiertos como una brocha, dando motivo a todas las sospechas.

LOS TOREROS. El triunfador indudable, a buena distancia, ha sido Alberto López Simón, que confirmó los éxitos de Madrid, cortó tres orejas y es la revelación de la temporada. Posee un valor sereno que impresiona a todos los públicos. Merece que le incluyan en las Ferias, junto a las primeras figuras, a los que puede apretar. También salieron en hombros, con dos orejas (una en cada toro) Miguel Abellán, que conectó con las peñas; El Juli, por encima de unos toros «medios», y Paco Ureña, que aprovechó la oportunidad de un buen lote. Un solo trofeo cortaron Sebastián Castella, que sigue con su gran temporada; el esforzadoIván Fandiño; Eugenio de Mora, buen profesional; Miguel Ángel Perera, siempre poderoso, y Manuel Escribano, muy valiente, con los Miuras. En los rejones, sigue siendo maestro Pablo Hermoso de Mendoza. Entre los novilleros, destaca claramente –como en Madrid– la firmeza del peruano Roca Rey, que debió salir en hombros.

UN ENCIERRO SINGULAR. En general, los encierros han sido muy rápidos, con los habituales incidentes. El viernes día 10, en el debut de las reses de José Escolar, se vivió un episodio muy singular. A poco de salir, al comienzo de la cuesta de Santo Domingo, un toro llamado «Curioso» se separó de sus hermanos, volvió atrás y, pausadamente, regresó al corral. (No es la primera vez de la historia pero sí es muy poco frecuente). Hubo que hacer un «encierrillo al revés» para llevarlo a los corrales del Gas y, desde allí, en camión, a la Plaza.

LA FIESTA DEL TORO. Ésta es la gran fiesta del toro: de la mañana a la noche, el toro bravo es el centro de muchas actividades. La organización de la Casa de Misericordia continúa siendo impecable. Tiene que afinar en la selección de las divisas y de los toros (sobre todo, cuando llegan las primeras figuras). Se debería evitar una excesiva facilidad en la concesión de trofeos. En conjunto, esta Feria, tan arraigada en la psicología navarra y tan universal, goza de una excelente salud.