Borja Ortiz de Gondra y Jesús Noguero
Borja Ortiz de Gondra y Jesús Noguero - Sergio Parra

Preguntas sin respuestas en el País Vasco

Borja Ortiz de Gondra estrena en el Teatro Español «Los otros Gondra», premio Lope de Vega 2018

MadridActualizado:

En «Los Gondra», obra estrenada en el teatro Valle-Inclán hace un año, el dramaturgo Borja Ortiz de Gondra desnudaba la historia de su familia a lo largo de más de un siglo y a través de ella trataba de radiografiar la dramática situación que ha vivido el País Vasco en las últimas décadas. La obra -en la que él mismo intervenia como actor- terminaba con una frase, que un personaje pronunciaba en un frontón: «¿Podremos olvidar ahora?» La pregunta sacudía al dramaturgo todos los días, y fue el detonante para escribir una nueva obra, « Los otros Gondra (Relato vasco)», que se acaba de estrenar en el Teatro Español. El reparto incluye al propio Borja Ortiz de Gondra, junto a Sonsoles Benedicto, Fenda Drame, Jesús Noguero, Lander Otaola y Cecilia Solaguren. La dirección es de Josep Maria Mestres -que ya dirigió «Los Gondra»-.

«En realidad no es una segunda parte; son textos independientes -aclara Ortiz de Gondra-. Quien no viera “Los Gondra” puede ver perfectamente “Los otros Gondra”». Nació, añade, de una manera muy vital: «no había agotado las preguntas que me llevaron a escribir el primer texto». La obra, cuenta el dramaturgo, empieza en el momento en que terminaba la anterior. «Partimos exactamente de ese momento y esa pregunta para buscar respuestas: el dramaturgo regresa a recoger un premio a Algorta, el pueblo natal donde ocurrió todo, y trata de escribir una obra sobre aquello. Pero la verdad aún duele y nadie quiere romper el silencio: unos, porque creen que hay que pasar la página y olvidar rápido sin asumir la culpa; otros, porque piensan que no hay perdón posible y nunca se debe enterrar el pasado. Sin embargo, los tiempos están cambiando y hay una nueva generación, no ligada al peso de la sangre y los apellidos, que tiene la oportunidad de comenzar de otra manera. Y gracias a la ficción del teatro, que nos permite mirar con distancia y con compasión, tal vez logremos sanar la herida y podamos por fin olvidar».

Incluida dentro de la corriente de «autoficción», Borja Ortiz de Gondra asegura que obras así «sirven sobre todo para explicarme a mí mismo». Reconoce el dramaturgo que con ella se arriesga mucho. «Me presento, me desnudo, pero no es una obra narcisista». Está de acuerdo con el lema: «pinta tu aldea y pintarás el mundo». «Se puede entender a esta familia vasca porque sus problemas, finalmente, son los problemas de una familia universal. Pero hay un plus de verdad en este relato. Y el espectador lo recibe de manera diferente, empatiza de modo distinto con los personajes, que están colocados en otro lugar emocional».

Pero no importa que la obra tenga aspectos autobiográficos o sea de «autoficción». «Los autores siempre nos escondemos detrás de los personajes», explica Ortiz de Gondra. En este texto la diferencia, asegura, es que él sale a escena. «Hablo desde un lugar diferente, cuento una historia real, pero desde una absoluta libertad, desde la ficción. Es una obra compleja porque el autor cuenta, recuerda y escribe también lo que desearía que fuera y no siempre lo que es».

Insiste en que ha escrito con absoluta libertad, sin ningún tipo de autocensura, ni la motivada por las necesidades de una futura puesta en escena ni, mucho menos, ideológica. Porque solo desde esa libertad, añade, se puede contestar a la pregunta principal que plantea la obra. «¿Qué hacemos con el pasado que nos duele?». Y él mismo esboza una respuesta. «Una parte de la sociedad quiere pasar la página y otra no. Y ahí estamos, tratando de encontrar el punto medio. Pero yo creo que tenemos que soltar el pasado y pasar página para poder olvidar, y el olvido es necesario».