Lluís Homar, durante los ensayos de la obra
Lluís Homar, durante los ensayos de la obra - DAVID RUANO

Lluís Homar, a solas en el escenario con una parábola sobre los refugiados

El actor se pone a las órdenes del director Guy Cassiers en «La neta del senyor Linh», adaptación de la novela de Philippe Claudel

BarcelonaActualizado:

A solas en el escenario, sin más compañía que su propia sombra, Lluís Homares el narrador. Y también el señor Bark. Y, cómo no, el señor Lihn, el anciano al que el escritor francés Philippe Claudel presentó huyendo de un país asiático y de una guerra tan atroz como cualquier otra con su nieta, poco más que un bebé recién nacido, en brazos.

A solas en el escenario, Homar es la cara y la voz de la conciencia de «La neta del senyor Linh», adaptación teatral del bestseller de Claudel que el director belga Guy Cassiers estrena este jueves 6 de diciembre en Salt (Gerona) dentro del Festival Temporada Alta. La obra, una fábula «sobre el exilio, la soledad y la búsqueda de la identidad», podrá verse también del 13 al 20 de diciembre en el Teatre Lliure de Montjuïc.

Así, de ese juego a tres bandas entre Homar, Claudel y Cassiers surge un montaje que, según su director, convierte en «parábola teatral» la acogida de refugiados en la Europa contemporánea. «Uso esta historia para decir algo sobre la confusión de la Europa de hoy. Con el montaje, abordo el tema más que actual del refugiado, uno de los grandes retos con que se enfrenta Europa en estos momentos», destacó Cassiers durante la presentación de una obra que se presenta ahora en catalán después de haberse estrenado en flamenco, francés e inglés. «Cada versión es diferente porque cada nuevo montaje se adapta a la lengua, la cultura y la personalidad del actor que la interpreta», añadió en declaraciones recogidas por Efe.

Amistad y comunicación

Sobre las tablas, Homar se mete en el pellejo de todos los personajes para acabar mirando Europa con los ojos de un refugiado que no conoce la lengua del país al que acaba de llegar. «No es una historia sólo de refugiados, sino una nueva manera de comprender cómo funciona nuestra sociedad y la dificultad de una persona de encontrar la manera de vivir aquí -relató Cassiers-. Es un espectáculo sobre la comunicación, sobre la amistad y sobre la imaginación, porque la fuerza del protagonista reside en su imaginación».

Para el actor barcelonés, la complicación de su papel no está tanto en manejarse a solas sobre el escenario como en hacerlo embarcado en un proyecto «donde el personaje no es tuyo, sino que es de otros». «Eso te pone en una tesitura diferente», destacó Homar, para quien «es un placer estar dentro de una obra como esta, donde nada es blanco ni negro, y que tiene la capacidad de alimentar el alma».

Además, según Cassiers, el papel de Homar va más allá de lo representativo, ya que de él depende que el juego que se establece entre palabra, imágenes, música y proyecciones acabe funcionando correctamente. «No sólo transmite el texto, sino que crea imágenes en escena y, de alguna manera, es el directo sobre el escenario», destacó el dramaturgo belga. Y todo para conseguir una pieza que «mira nuestras sociedad desde una perspectiva diferente porque se pone en el lugar del señor Linh». «Escuchamos a través de sus oídos, vemos a través de sus ojos y entendemos a través de su forma de entender», subrayó Cassiers.

Durante la presentación de la obra en Barcelona, Cassiers se refirió también al artista belga Jan Fabre, acusado de acoso por algunos de sus trabajadores y con una obra programada en el Teatre Lliure para el próximo mes de junio, para lamentar que los medios de comunicación hayan sentenciado al coreógrafo antes incluso de la que la Fiscalía de Amberes haya terminado su investigación. «Para mí es importante dejar pasar el tiempo para ver qué ha pasado realmente y después llegar a conclusiones», explicó,