Ana Fernández y Miguel Hermoso, en «La culpa»
Ana Fernández y Miguel Hermoso, en «La culpa» - SERGIO PARRA

David Mamet pone en «La culpa» un espejo ante los espectadores

Se estrena en España el nuevo texto del dramaturgo estadounidense, con dirección de Juan Carlos Rubio

MadridActualizado:

«Un clásico vivo». Así define -y a los hechos se remite- Juan Carlos Rubio a David Mamet. El último texto estrenado del dramaturgo estadonidense, «La culpa» («The penitent» es su título original) llega el próximo miércoles al teatro Bellas Artes de Madrid dirigido por el propio Rubio sobre una adaptación de Bernabé Rico, y con un reparto integrado Pepón Nieto, Ana Fernández, Magüi Mira y Miguel Hermoso -«son los intérpretes soñados», dice el director-. La escenografía es de Curt Allen Wilmer, la iluminación de José Manuel Guerra y el vestuario de Pier Paolo Álvaro.

«La culpa» cuenta la historia de Charles, un psiquiatra cuya vida cambia después de negarse a declarar en favor de un expaciente que se había vuelto clínicamente violento e inestable, lo que provocó la muerte de varias personas tras un trágico fracaso de sus complicaciones mentales. La manipulación, las convicciones religiosas, la integridad, las consecuencias de las elecciones y los dilemas morales gravitan sobre este texto, que supone el tercer encuentro de Juan Carlos Rubio con David Mamet, del que anteriormente dirigió «Razas» y «Muñeca de porcelana».

«Dirigir a David Mamet da más seguridad que angustia-dice Juan Carlos Rubio-. Estamos hablando de un clásico en vida, con obras de una magnitud extraordinaria y otras quizás menos interesantes, pero en cualquier caso un autor extraordinario. Al dirigirle tienes la garantía de que el texto va a contar una historia potente, con personajes interesantes, y que sus planteamientos van a llevar siempre a los espectadores -y a nosotros mismos- a lugares inquietantes».

Dice Juan Carlos Rubio que lo que le más le llama la atención de «La culpa» es lo mismo que ha encontrado en otros textos de David Mamet: «nos coloca en una tesitura moral y ética complicada. Escarba en conflictos que todos podemos ver cada día en nuestras vidas, que encontramos en los medios de comunicación... Y plantea los temas de una manera bastante cruda. Para David Mamet no hay buenos ni malos; hay circunstancias. Y creo que eso conecta con la realidad del ser humano. Cualquiera de los personajes de “La culpa” actúan por intereses particulares; el ser humano, finalmente, se mueve por motivaciones propias y personales, y eso Mamet lo maneja muy bien. Estoy seguro de que quien se acerque a ver la función se va a encontrar con un espectáculo que le va a llevar a lugares incómodos, y creo que el teatro debe hacer eso -en algunos momentos, en otros está bien que sea mero entretenimiento o distracción-; Mamet nos pone en esta obra un espejo delante de nosotros mismos para que el espectador se forme una opinión acerca de lo que está viendo».

No se puede decir que David Mamet haya sido un seguidor de lo «políticamente correcto». Juan Carlos Rubio cree que la corrección política «es una epidemia; como creador, yo no defiendo a todos los personajes, pero sin sombras no podríamos crear. Un personaje puede creer que la vida es de una manera y eso no significa que tú lo creas. Pero es cierto que existe miedo a decir las cosas; y en eso tienen mucha responsabilidad los medios de comunicación y, sobre todo, las redes sociales. Todos nos hemos convertido en reporteros y juzgamos. Y Mamet navega por temas incómodos; pero está bien poder hablar y discrepar sobre todos los temas».