Marta Aledo y Álvaro de Juana, en una escena de «Bailar en la oscuridad»
Marta Aledo y Álvaro de Juana, en una escena de «Bailar en la oscuridad»

«Bailar en la oscuridad»: la música para escaparse de la realidad

Fernando Soto dirige esta adaptación de la icónica película de Lars von Trier realizada por Patrick Ellsworth

MadridActualizado:

Dice Fernando Soto que«Bailar en la oscuridad», la adaptación teatral de la icónica película de Lars von Trier, es «un drama emocional, una “tragedia musical” acerca del sacrificio de una madre por su hijo»; y añade que esa es la historia que él, sus actores y su equipo artístico quieren contar. Lo hizo el cineasta en el filme y lo hacen ellos ahora, de modo diferente. «No se trata de llevar la película al escenario», asegura. Cuenta para ello con un reparto que integran Marta Aledo, José Luis Torrijo, Fran Calvo, Luz Valdenebro, Inma Nieto y Álvaro de Juana; y un equipo compuesto por Javier Ruiz de Alegría (escenografía e iluminación), Paola de Diego (vestuario), Zoe Sepúlveda (coreografía) y Tomás Virgós (música). La adaptación es del dramaturgo estadounidense Patrick Ellsworth.

«Bailar en la oscuridad» cuenta la historia de Selma, una inmigrante y madre soltera que trabaja en la fábrica de un pueblo de Estados Unidos con el fin de ahorrar el dinero suficiente para poder operar de la vista a su hijo Gene, que padece la misma enfermedad degenerativa que su madre. Prácticamente ciega, tanto el trabajo como su propia vida cotidiana son para Selma cada vez más difíciles, y encuentra refugio en las canciones y las coreografías de los grandes musicales de Hollywood, de los que es fan. «Selma huye de su realidad –dice Soto– generando en su imaginación momentos de comedia musical en los que ella es la protagonista».

Fernando Soto reconoce que es imposible escapar a la sombra de la película de Von Trier: «La historia y la estructura es la misma –explica–;la función plantea un viaje a través de Selma, que nos cuenta lo que sucedió y al mismo tiempo va entrando y saliendo en su historia con distintos flashbacks».

La importancia de la historia

Si no puedes con tu enemigo, únete a él, reza el refrán. No es que el filme sea un enemigo para Soto; al contrario, «es una obra maestra y mítica». Y aunque dramáticamente ha querido huir de ella, reconoce, estéticamente su montaje es en muchos aspectos deudora. «La historia es lo básico, y para contarla hemos querido rescatar mucho del mundo estético de Von Trier, sobre todo el color en el vestuario».

La historia, insiste, es el corazón y la columna vertebral de la función, que tiene, asegura Fernando Soto, «unos contenidos poderosamente humanos y actuales: la abolición de la pena de muerte, la sociedad capitalista y la consiguiente obsesión por lo material, el concepto de inmigración, la disolución de fronteras y por encima de todos, como director, algo que me interesa poner frente al espectador: la fraternidad, el perdón, el amor y la bondad sin condiciones».

La intención de la puesta en escena, continúa el director, «es centrarse en esos dos mundos por los que transita nuestra protagonista. Un mundo que es la vida, la que toca vivir, la que sigue su curso y parece que la cara que muestra es de fatalidad, de sino trágico. Y, por otra parte, está la huida a otro mundo, a un mundo donde los sonidos de la vida se transforman en música, donde podemos ser protagonistas de nuestro propio musical y que parece ser nuestra única salida espiritual».

La música, evidentemente, tiene un protagonismo fundamental en «Bailar en la oscuridad». «Llega allí donde no llegan las palabras, es un modo diferente de expresarse, algo que suma y no algo que interrumpe». No se han podido usar, aclara, las canciones que sonaban en la película protagonizada por Björk. «Tomás Virgós ha compuesto la música, que tiene el mismo estilo del filme. Hemos querido conservar ese estilo mezclándolo con guiños a los musicales de distintas épocas y estilos».