Muelle de las Carabelas, Palos de la Frontera
Muelle de las Carabelas, Palos de la Frontera - Alberto Díaz
Decalle

Lugares colombinos: Antes del grito de «¡Tierra!»

Un recorrido por la antesala del Nuevo Mundo: monasterios, puertos, astilleros y monumentos relacionados con el descubrimiento de América en la provincia Huelva que conforman los Lugares Colombinos

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Eran las 2 de la mañana cuando al grito de «¡Tierra!» los marineros de La Pinta divisaron la isla que en el idioma de los nativos se llamaba Guanahaní. Pero ese grito fue solo la consecuencia de todo lo anterior. El resultado de una apuesta firme a un proyecto pionero y de enjundia: dinero, astilleros, capital humano, fe. Un alarido de gracia que debemos rebobinar en el tiempo para lograr entenderlo al completo.

De ahí que los Lugares Colombinos en los que se fraguó el cambio de una edad a otra sean el mayor atractivo histórico de la provincia vecina. En dichas localizaciones, que recientemente han sido declaradas Bien de Interés Cultural, se realizaron los preparativos del viaje de 1492. El timón pone rumbo a Huelva.

Muelle de las Carabelas

La Pinta, La Niña y La Santa María, tres nombres propios para ensanchar a vela las lindes de la historia. En Palos de la Frontera, un museo al aire libre que contiene una réplica de cada una de ellas se construyó en 1992 para celebrar el V Centenario del Descubrimiento de América. También cuenta con un pequeño barrio medieval alrededor de la dársena y la Isla del Encuentro, que es una recreación del primer San Salvador en el que pusieron pie los tripulantes.

El espacio está abierto al público durante todo el año y, en su centro de interpretación, la sociedad del siglo XV y el arte precolombino se exponen a los visitantes en sus diferentes dimensiones. El relato se ve, se palpa y se escucha en esta reproducción fidedigna de donde partieron las embarcaciones.

Monumento a la Fe descubridora

Cristóbal Colón se apoya sobre una cruz que vista desde Punta Umbría parece estar entre pinares. Mira hacia al oeste y cuando nos acercamos al muelle en el que se encuentra, donde confluyen los ríos Tinto y Odiel, observamos la figura de 37 metros que la escultora estadounidense Gertrude Vanderbitt Whitney realizó en 1929. Asia, África, América y Europa aparecen en los bajorrelieves del pedestal. Y no es un canto a la figura de Colón, sino a la Fe mayúscula y descubridora a través de su hazaña. Está a dos kilómetros del núcleo urbano de Huelva.

La Rábida

El marinero que hoy representa a la fe en el Muelle del Sebo llegó a este monasterio en el año 1485 cabizbajo, casi abatido. Le tendía la mano a su hijo Diego tras la negativa de la corona portuguesa a financiar su travesía mientras buscaba refugio y ayuda. Ambos deseos se cumplieron en este cenobio franciscano que data del S. XIV, pues entre sus muros se desarrolló el proyecto colombino.

Capilla del Monasterio de La Rábida
Capilla del Monasterio de La Rábida - Alberto Díaz

Además, en este enclave, podemos observar frescos de Vázquez Díaz que recuerdan el descubrimiento, así como la iglesia de estilo gótico-mudéjar y la Virgen de los Milagros, imagen titular del monasterio ante la que se arrodillaron Colón y la tripulación que consiguió reunir. La Columna Conmemorativa del IV Centenario y el parque botánico de grandes dimensiones que la rodea, excelente para pasear, también merecen una mención especial.

Puerto de Palos, iglesia de San Jorge y Museo Martín Alonso Pinzón

El verdadero punto de partida de los navegantes estuvo en tela de juicio durante siglos, pero hace algo menos de dos décadas se localizó la ubicación más probable frente a la población de Palos de la Frontera. El puerto desapareció junto al retroceso del agua y hoy tan solo podemos observar La Fontanilla, que era la fuente pública que abastecía al pueblo, y los restos arqueológicos de los hornos, encontrados hace tan solo unos años.

A través de la iglesia de San Jorge se accedía al histórico muelle, pasando antes por la Puerta de los Novios. También en Palos, la Casa Museo Martín Alonso Pinzón, que abre por las mañanas de lunes a viernes, es una construcción del S.XV en la que conocer el legado familiar de los Pinzón primera mano.

Monasterio de Santa Clara y antiguo puerto de Moguer

La abadesa del Monasterio de Santa Clara apoyó a Colón ante la corte, por eso el lugar exhala historia y la nave que se construyó en los astilleros del antiguo puerto de Moguer recibió el nombre de dicha iglesia en su botadura, aunque finalmente se le conoció con el apellido en femenino de su propietario. De Juan Niño, La Niña. El río ha disminuido su caudal y la tierra ha ganado terreno en esta zona cercana a la marisma, aunque una pequeña arboleda y el esqueleto del casco de un barco recuerdan el emplazamiento de dicho puerto.