Santi Balmes fue el maestro de ceremonias de «Espejos y espejismos»
Santi Balmes fue el maestro de ceremonias de «Espejos y espejismos» - F.R.M.
CRÓNICA CONCIERTO

Love of Lesbian impregna Sevilla de realismo mágico

La banda indie emociona en el Cartuja Center gracias a la fuerza narrativa del concierto teatralizado «Espejos y espejismos»

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Títeres, sombras chinas, burbujas gigantes con hombres que entran y salen de ellas, coches que derrapan a ritmo de música, zepelines que planean sobre el público, equilibristas que se enamoran desafiando al vacío, gatos que fuman posados en una cornisa… Todo tiene cabida en el enorme almacén donde yacen los sueños (y las canciones postergadas) y que poco a poco va mutando en la ciudad del espejismo, una humilde urbe de cajas de cartón en la que los visitantes (espectadores) asimilan como ciertas todas las inverosimilitudes planteadas gracias al espíritu transgresor de la imaginación infantil, la misma que invoca el versátil y genial Santi Balmes —ayer cantante, actor y maestro de ceremonias— al inicio del extraordinario concierto teatralizado que ofrecieron anoche la banda indie Love of Lesbian ante un abarrotado Cartuja Center Cite.

Un concepto de concierto que, más allá de la música, apuesta por la presencia de lo sensorial como parte de la percepción de la realidad, y cuyo guión escénico transita en la frontera entre lo real y lo fantástico, reverdeciendo por momentos el concepto de «Realismo mágico» acuñado en Latinoamérica a mediados del siglo pasado.

Una idea de paralelismo que se vio reforzada por el hecho de que durante el concierto se reprodujera una grabación del poema cortazariano «Los amantes», recitado por el propio autor de Rayuela, quien también suele ser puesto en relación con la mencionada corriente literaria.

F.R.M.
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Balmes advertía al inicio del show de que no sonarían los éxitos más populares de la banda, «hoy no tocaremos ninguno de los cinco temas más escuchados en Spotify», para dar protagonismo al repertorio más poético y que apenas interpretan en festivales. Canciones que se reivindican gracias a su importante carga emocional y que durante el concierto lucieron incontenibles gracias a una soberbia puesta en escena.

Así, brillaron temas como «En busca del mago», «La noche eterna», «Planeador», «Carta», «Wio», «Niña imantada» o «Mi primera combustión», que contó con la colaboración del rapero onubense Yonse, quien añadió más sentimiento si cabe a sus nostálgicos versos confesando lo que esta canción supuso para él hace un par de años. Un setlist selectivo y acertadísimo, hasta el punto de que nadie se acordó de John Boy, el gran telépata de Dublín. Algo que un servidor dudaba que ocurriese antes de alzarse el telón.

Aparición sorpresa de Rosario la Tremendita

Mención aparte, merece «Segundo asalto». Santi Balmes y Julián Saldarriaga (guitarra) explicaron que lo iban a tocar «en modo unplugged». A viva voz. Lo hicieron con soltura mientras recorrían los pasillos del recinto cartujano, hasta que de manera sorpresiva se unió a la fiesta Rosario «la Tremendita». La cantaora de estética punk emergió del público y se arrancó por derecho para darle un exquisito barniz de tablao al tema compuesto por Balmes hace justo una década. Vellos de punta y ovación atronadora tras el curioso mano a mano que protagonizaron la sevillana y el catalán.

F.R.M.
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Se agradece una barbaridad propuestas como la de Love of Lesbian. Tan laboriosas como arriesgadas, tan enigmáticas como emocionantes, tan curiosas como sensibles, en definitiva, tan fantásticas y reales como la vida misma. Y es que el solo hecho de intentar dar una vuelta de tuerca al concepto tradicional de concierto merece ser alabado independientemente del resultado final, pero si además el desbordante caudal narrativo que derrocha provoca una íntima emoción subrepticia en todas y cada una de las performance que los catalanes desarrollaron anoche durante las casi dos horas y media que duró el espectáculo, el reconocimiento debe ser, y lo fue, mayúsculo.