La artista gaditana Carmen Boza anoche en Nocturama
La artista gaditana Carmen Boza anoche en Nocturama
Nocturama

Carmen Boza incendia con versos y rock el Nocturama de Sevilla

La artista gaditana presentó este jueves su nuevo álbum, «La Caja Negra», en el ciclo de música celebrado en los Jardines del Casino

SEVILLA Actualizado: Guardar
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En este mes de junio, frío, incómodo y extraño, este pasado jueves se vivió una incandescente jornada en Sevilla. A pesar de que el cielo amenazaba con romperse, cientos de personas se apiñaban contra la valla del escenario principal del Nocturama, a eso de las ocho y media de la tarde. «Es la primera vez en esta edición del festival que hay gente guardando el sitio y haciendo cola para ver un concierto», confirman fuentes del evento. 

Y es que los seguidores de Carmen Boza han tenido que esperar mucho. Mucho, para escuchar su nuevo disco. Mucho, para verla en directo. Pero ni la mitad de lo que ella ha tenido que esperar, luchar y exorcizar para sacar adelante estas canciones. Ella, sola. Buscando el sonido que de verdad le convence y que le sirve para dar un paso adelante. «La Caja Negra» es la confirmación de que Boza puede ser un fénix, incansable y pertinaz, capaz de pulir el carbón de sus cenizas para sacar un puñado de diamantes. 

En este caso, el foco del incendio tendría lugar bajo las palmeras del Jardín del Casino, hora y media más tarde, provocado por los riffs y los versos punzantes, honestos y purificantes de Carmen Boza. Ya en el escenario, acompañada de batería y bajo (con su fiel escudera Esperanza Gómez), Boza vierte sobre el escenario los acordes de «This mess we’re in», canción de PJ Harvey y Thom York que le sirven como excusa para lanzar la primera cerilla de la noche: «Fieras». Este es uno de los temas de su anterior etapa que ayudan a propagar la llamarada entre el numeroso público que se aglutina para ver a la artista gaditana. «Tenía tantas ganas, como miedo a fallar», afina Boza, guitarra en mano, mirando al cielo mientras éste se despeja y el incendio se hace dueño de la escena. 

Así, Carmen hila con firmeza pasado y presente, en uno de los primeros bolos que hace, acompañada de su banda, para presentar su nuevo repertorio. «Gracias de verdad, por venir a verme, es un honor estar en Nocturama, no os hacéis una idea», confirma la cantante gaditana ante los cientos de personas que acudieron a la cita. «Vamos a pasarlo bien, yo creo, la noche se presenta disfrutona», avecina Carmen mientras sus dedos empiezan a rasgar las notas de «La Vida Moderna». «Sé sincera, eres como eres no como te gustaría ser», esgrime detrás del micrófono, acompañando sus funambulescos acordes con los gestos casi orgásmicos de su cara. 

Los aplausos apartan el mal tiempo, la mala conjura del pasado y esparcen el calor de las nuevas canciones de Boza que, sin embargo, sigue perfilando el setlist con una de cal y otra de arena. «Este tema lo dedico a los más nostálgicos», apunta, mientras suenan los acordes de «Octubre», en su versión más desnuda y cruda. Sin artificios, sin conservantes ni colorantes: tal y como Boza marca las pautas de su nueva etapa. Y es que, a pesar de todo este tiempo, ella sigue comprometiéndose a no volver hacia atrás, a no esconderse «detrás de una vieja gloria». 

El sonido contundente de «La Caja Negra» 

Tras la dulce introducción al caos, Carmen deja caer «Dámelo» antes de dar rienda suelta al grueso de su nuevo disco. «Quiero casarme con ella, de verdad», asegura una chica entre el público. Como preludio de su nuevo repertorio, Boza siembra los versos de «Culpa y castigo», en una versión mucho más jazz que la que puede escucharse en su anterior disco. Un tema que, en este directo, suena como fumarse un cigarrillo de madrugada, bajo los efectos del insomnio, porque la conciencia te dice que «lo que supura huele, lo que no madura, muere». 

Posteriormente, Boza se desquita del resto de temas de su nuevo álbum, como quien suelta un saco que lleva tiempo cargando en la espalda: con el gusto de quitárselo de encima y poder disfrutar, por fin, de lo que hay dentro, en vez de tener que sufrir por andar hasta tan lejos con todo el peso a cuestas.  Con «Esparto» el público secunda una de sus amenazas más laureadas: «La vida, o lamerte», mientras Boza intenta, con los gestos de su cara, alcanzar los acordes donde no llegan sus dedos. 

Así, «Mantra» reina entre las llamas mientras el público conjura: «Quiero que todo lo malo que tengo dentro, se vaya yendo, se vaya yendo». Sin embargo, con «Astillas», Carmen Boza derrama el talento que lleva años acumulando: no sólo tiene buena voz, además ha profundizado muchísimo a nivel compositivo y está demostrando, riff a riff, que es una de las guitarristas más prometedoras del panorama actual. Algo latente en su último single,«Gran Hermano», que tras escucharlo en directo sabes que va a ser una de esas canciones que ya se van a quedar aquí, entre nosotros, para siempre.

 «Hermanos, amigos, queridos, este es el final», anuncia Boza tras «Intro» y «Mentiras de verdad», dando paso a los primeros acordes de «Poetas», otro de los diamantes que se salvan de este incendio. Al final, resulta que los miembros del Club de Fans de los Poetas Muertos terminan siendo minoría en comparación con los del club de fans de Carmen Boza, que cada día crecen y crecen, aupándola a conseguir paso a paso todas sus metas. Y es que Carmen se ha cansado de jugar a las mentiras de verdad y se ha llevado a su pasado por delante. Hoy por hoy, ella es la reina, ignífuga, que provoca incendios de rock allí por donde pasa. Larga vida, pues.