Riki Rivera, con su primer disco ‘Estación Khandwa’. - Antonio Vázquez
MÚSICA

Riki Rivera: «El disco está concebido para escucharlo en orden y con una copa de vino»

El artista gaditano estrena su primer trabajo en solitario, titulado ‘Estación Khandwa’ con un recorrido vital que transmite la búsqueda incesante del autor

CádizActualizado:

Un sueño hecho realidad. Una guitarra que habla en primera persona. Melodías imposibles y emoción a raudales. Es la maestría y el genio de Riki Rivera en forma de disco. ‘Estación Khandwa’ es el nombre del primer trabajo en solitario de quien se ha convertido en todo un referente en la industria discográfica española. Con un bagaje profesional de un Goya y tras producir trabajos de artistas de primer nivel como India Martínez o Niña Pastori, entre otros, el artista gaditano ha hecho un alto en el camino para encontrarse. Ha puesto música a su propio proyecto de vida y cuando la vida real se adapta a la música, la emoción aflora y los detalles más insignificantes se transforman en melodías capaces de hacer sentir y pensar.

Su primer disco no deja indiferente a nadie. Con once temas que simbolizan la búsqueda de uno mismo y que deben ser concebidos como una obra completa. Un recorrido musical que alterna palos flamencos como la bulería o la soleá con estructuras poco tradicionales hasta llegar a una apoteosis final, un grito desgarrador que encierra el mensaje de un disco que tendrá continuidad.

¿Por qué Riki Rivera elige este momento para su primer disco en solitario?

–Era el momento porque me siento con madurez suficiente. Hace ya 20 años del grupo ‘Levantito’, con el que empecé, y desde entonces he trabajado con otros artistas que han empezado desde cero y lo han conseguido, así que me apetecía probar. Es bonito tener tu música y tu momento. Han sido cuatro años dedicados a este disco, aunque hemos tenido que ir parando para ir haciendo otros trabajos, pero todo lo que he hecho me ha hecho sentir con herramientas para construir el disco.

¿Por qué ‘Estación Khandwa’?

–Este disco es un homenaje a Saroo Brierley, el niño protagonista de la película ‘Lion’ y que vivía en una ciudad que se llamaba Khandwa. Este niño tras perderse en un tren estuvo buscando durante 25 años a su familia. Una historia descomunal que me traumatizó. Con ello he querido simbolizar la búsqueda, quería homenajear a la gente que siempre sigue buscando, a quien se pierde, a quien no tiene oportunidades, a quien sigue luchando. Porque en todo esto me veo reflejado y eso he querido transmitir con cada uno de los temas. Quiero crear un movimiento que se llame Khandwa porque todos tenemos una búsqueda, una meta.

-¿Es ‘Estación Khandwa’ un disco de flamenco?

–Es un disco de guitarra flamenca en un alto porcentaje. Toco por fandango, tango, zapateado, guajira, soleá, lo que ocurre es que no son el palo de estructura tradicional como lo conocemos. En este caso, he querido crear pasajes, escenas, he llenado el disco de códigos visuales y cinematográficos para que los temas toquen otros sentidos más allá del auditivo. Y casi todo el disco está unido. Por eso, el disco está concebido para escucharlo en orden y con una copa de vino. Todo está unido porque al final te encuentras con un mensaje en forma de canción.

Siempre ha llevado a Cádiz por bandera, ¿hay algún guiño a tu ciudad en esta obra?

–Por supuesto. Para mí Cádiz siempre ha estado en el centro de todo. Cádiz es una ciudad que aporta mucho. He dado la vuelta al mundo dos veces con la danza y el flamenco, pero lo que aporta Cádiz con su luz, sus personas, su música es inigualable. Aquí tenemos una universidad de la música que es el Carnaval. Tenemos todas las asignaturas: armonías, interpretación, canto, teatro, atrezzo y yo he aprendido de todo eso. Salí de pequeño con la Peña Nuestra Andalucía donde conté con un maestro como Antonio Piojo, que no solo nos enseñó a cantar, sino que nos enseñó unos valores que siempre he tenido presentes. En este disco he incluido precisamente una versión del pasodoble ‘Lobo’ de la comparsa ‘Calabazas’ de Antonio Martínez Ares, que me parece un artistazo.

¿Ha cambiado mucho Riki Rivera desde aquel grupo de ‘Levantito’ con el que saltó a la fama?

–Sí que he cambiado mucho desde entonces pero te puedo asegurar que aquella intensidad con la que vivimos todo aquello, que prácticamente se limitó a dos años, está presente en mi día a día. La verdad es que fue una pena que no se pusieran de acuerdo para seguir adelante porque estábamos en el momento ideal y teníamos un grupo que componía su propio repertorio.

-Con todos los artistas que conoce Riki Rivera y no hay colaboraciones estelares, por decirlo de alguna manera...

–En este disco todos mis colaboradores son mis amigos y eso es lo más bonito. Javier e Israel Ktumba, Ale Romero, David Moreira, Pipo Romero, Diego Villegas, Makarines, El Junco, Popo, J. Carlos Roca, Vicente Ballester, Fidel Cordero, José Prieto, Pino R. y Goiko Martínez. Es cierto que yo quería que la última canción la cantase otro artista pero fue imposible. Todos los que lo intentaban me decían que no podían, que tenía que cantarlo yo. Algunos se emocionaban, pero me decían que era tan profunda que tenía que ser para mí. Y por eso al final la he cantado yo, a pesar del respeto que le tengo a cantar.

¿Y después de este disco?

–Éste es un primer disco para lo que tengo pensado después. Ahora sí vendrá un disco más experimental, donde vamos a contar con voces importantes. No va a ser un disco y ya está, esto va a ser el principio. Siempre he querido hacer un disco experimental pero no quería presentarme así. El flamenco siempre va a estar porque yo no sé hacer otra cosa pero tampoco me decanto por ningún estilo. Al final no existen los estilos, existe la música buena y la música mala.

-Ya tiene un Goya a la mejor banda sonora, ¿tienes más ganas de cine?

–Hay muchos proyectos. Ahora tengo tres proyectos muy buenos pero aún no podemos decir nada. Un corto de Daniel Ortiz, una producción holandesa y una producción importante de la que no puedo contar nada. Si funcionara, me gustaría centrarme en la creación de bandas sonoras.