La muerte de Michael Jackson, el misterio eterno

Igual que la de Elvis Presley, la defunción del Rey del Pop sigue rodeada de enigmas

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Es curioso que las muerte de los dos reyes, el del rock y el del pop, estén rodeadas de tanto misterio. Elvis, se dice, falleció por una sobredosis de barbitúricos. Pero el primer periodista que vio su cuerpo sin vida es uno de los principales responsables de alimentar las teorías de la conspiración (declaró que no podía asegurar que el cadáver que vio correspondiese realmente al de Presley).

Treinta y dos años después, la defunción de Michael Jackson también provocó cientos de especulaciones. Y a día de hoy, cuando ya se cumplen diez años de su muerte, no son pocos los que creen que la verdad del caso, o al menos toda la verdad, nunca saldrá a la luz.

En las semanas previas a su deceso, Michael Jackson había estado ensayando para el nuevo espectáculo que iba a estrenar el 13 de julio de ese año en el O2 Arena de Londres, «This is it». Pero el 25 de junio, su médico personal, Conrad Murray, lo encontró agonizando (apenas tenía un atisbo de pulso cardíaco) en su casa de North Carolwood Drive (Los Ángeles, California). Le practicó la reanimación cardio-pulmonar, pero fue en vano y el músico fue declarado muerto más tarde, en el hospital. Al principio, los medios hablaron de que Jackson había fallecido por un «paro cardíaco». La autopsia reveló que falleció por una intoxicación aguda de propofol y benzodiapzepina, que Murray le había recetado para tratar su insomnio. Él reconoció haberle administrado 25 miligramos, aunque este uso no fuera precisamente «ortodoxo» (como él mismo declaró, ya desde la cárcel al ser condenado a cuatro años) si su intención era volver a los escenarios.

El documental «Killing Michael Jackson», que estrenó el pasado sábado la televisión británica QuestOD, recogió los testimonios de los policías que entraron en la habitación del músico. Los detectives Orlando Martínez, Dan Myers y Scott Smith aseguran que la habitación en la que encontraron en cadáver de Michael Jackson «no parecía adecuada para ningún tipo de tratamiento médico», pero sí que encontraron una bolsa repleta de medicamentos.

«Menos mal que estamos celebrando ahora su recuerdo porque una vez que se conozca el resultado de la autopsia, se armará la de Dios» dijo su amiga Liza Minelli. Y se armó. El propofol es una droga que habitualmente tiene administración intravenosa, pero fue hallado en el estómago de Jackson en el análisis forense. Lo cual sugiere que fue ingerido por vía oral, algo muy extraño y que hizo que apareciesen las palabas «indicios de homicidio» en el informe. Además no había 25 miligramos como aseguraba Murray, sino 180.

Pero hay muchísimos más detalles sospechosos. Según TMZ (el primer medio que informó sobre la muerte del cantante) la Policía estuvo buscando a otro médico, el doctor Tohme Tohme, amigo del cantante y que tendría una presunta participación indirecta en los hechos. El equipo de urgencias se quejó de la falta de cooperación de Murray, y confirmaron que el doctor únicamente mencionó lorazepam y omitió cualquier referencia al propofol. Esto sería confirmado por uno de los guardaespaldas de Jackson ante los jueces, ya que que aseguró que Murray le pidió que se deshiciera de los restos de «un medicamento blanco», que podría ser el propofol.

Incluso se llegó a decir que gente cercana a Jacko poseía una grabación de una llamada de teléfono en la que él mismo advertía de que algo malo podría pasarle. ’'Puede haber un grupo de personas que no me quieren más aquí’. No puedo hablarlo por teléfono, no sé que vaya a suceder pero lo presiento. Pueden dispararme, apuñalarme, incriminarme o decir que tuve una sobredosis”, dice la voz de un audio que todo hay que decirlo, no goza de ninguna credibilidad.

Las llamadas que sí son lamentablemente creíbles son las que realizó Murray durante los momentos previos a la muerte de Jackson. La fiscalía presentó la lista cedida por su compañía telefónica, y demostró que mantuvo once conversaciones en dos teléfonos diferentes y envió múltiples mensajes de texto mientras el artista perdía la vida en su cuarto. ¿A quiénes tuvo que llamar tantas veces en un momento así?

Se dice que Michael Jackson habló mucho sobre su muerte durante aquel mes de junio de 2009. Quizá tuviese que elegir entre quitarse la vida o seguir dejando que fuesen los remordimientos los que lo fuesen matando lentamente. Una teoría, la del sucidio, que resulta bastante verosímil, también que para el periodista de investigación canadiense Ian Helperin, que escribió estas líneas tras la noticia de su fallecimiento. «No quería comer, no quería dormir, y cuando lo hacía tenía pesadillas acerca de su muerte. A él le preocupaba defraudar a sus fans. Incluso dijo algo que me hizo pensar brevemente en un acto suicida. Michael dijo que podría morir antes de hacer los conciertos de Londres y que le preocupaba acabar del mismo modo que Elvis. Siempre se comparaba a sí mismo con Elvis, pero había algo en su tono que me hizo pensar en que quería morir, porque estaba cansado de la vida».

Las demandas, recursos y apelaciones entre la familia, el médico y la promotora de los conciertos de «This is It» todavía siguen en los tribunales a día de hoy.