Van Morrison
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Música

Van Morrison, Toundra y Okkervil River, los discos de la semana

Repasamos los álbumes más llamativos que se publican este viernes 27 de abril

Actualizado:123
  1. Van Morrison «You're Driving Me Crazy»

    La hiperactividad del león de Belfast (con este ya son cinco discos en tres años) no siempre tiene resultados notables, pero esta vez ha germinado en un disco de incontestable exquisitez firmado junto al virtuoso del órgano Hammond y maestro de la trompeta Joey DeFrancesco, un tipo que ha publicado más de 30 discos a lo largo de su carrera (el primero con sólo 16 años), y que ha colaborado en el escenario y el estudio con grandes artistas como Miles Davis, Jimmy Smith, Ray Charles, Bette Midler, David Sanborn, Arturo Sandoval, John McLaughlin o Elvin Jones, entre muchos otros.

    El dúo cuenta con Dan Wilson (guitarra), Michael Ode (batería) y Troy Roberts (saxo tenor) para explorar varios clásicos del jazz y el blues como «Miss Otis Regrets» de Cole Porter, «The Things I Used to Do» de Eddie Jones, «Every Day I Have the Blues» de Peter Chatman, «Sticks and Stones» de Titus Turner o «You're Driving Me Crazy» de Walter Donaldson, que maridan suavemente con nuevas interpretaciones de canciones originales de Van («Have I Told You Lately» o «Magic Time» entre otras, incluyendo una descomunal adaptación de «The Way Young Lovers Do») en un catálogo de joyas desempolvado con el único modus operandi pertinente.

    Y es que con un repertorio e intérpretes de semejante calibre, sólo quedaba no cometer ninguna estupidez formal para obtener un gran disco. Y afortunadamente, actitud y producción están a la altura, brindando un maravilloso sonido de directo con toda la banda tocando junta y cerrando temas en pocas tomas, generando una atmósfera de speakeasy que es una auténtica gozada.

    8 / 10

    NACHO SERRANO

  2. Toundra «Vortex»

    La música de Toundra quizá no tenga duende como su proyecto paralelo Exquirla, pero sí tiene fernweh, esa palabra alemana que sirve para describir la nostalgia de un lugar que no se conoce. En su quinto disco, el cuarteto madrileño vuelve a manejar el rock duro (en algún lugar entre el post-rock y el prog-metal) instrumental con una tremenda fuerza evocadora que hace volar la imaginación, enfrentando ferocidad y dulzura en un enfoque conceptual que esta vez tiene a la figura del viajante como protagonista.

    No es un disco para escuchas casuales, sino para acomodarse, subir el volumen y abstraerse -si puede ser ante un paisaje montañoso, mucho mejor- y dejarse llevar por el exuberante crisol de arpegios y riffs. Con dos guitarras eléctricas, un bajo una batería es difícil expresar más emociones (el final con «Cruce Oeste» no puede ser más palpitante). Y a nivel técnico es cosa de otro mundo.

    No hay mero ejercicio de estilo, ni mucho menos de ombliguismo, pues el videoclip del single que presenta el disco, realizado en colaboración con los periodistas Manu Brabo y Gonzo, termina marcando la escucha de todo el repertorio traduciendo esa ferocidad y dulzura en el dramatismo y la esperanza que se alternan en la caminata de «Vortex».

    8 / 10

    NACHO SERRANO

  3. Okkervil River «In The Rainbow Rain»

    Tras el introspectivo «Away» (2016), la inclasificable banda liderada por Will Sheff explora en «In The Rainbow Rain» sentimientos tan primaverales como la esperanza, el optimismo y la belleza de la fraternidad. Y lo hace de una forma realmente interesante, llevando su música hacia una suerte de gospel moderno en el que la melodía prima sobre las consideraciones rítmicas e ilumina unas letras empapadas de gratitud.

    Este «buenrollismo» no es gratuito, y de hecho resulta apropiado y original, ya que Sheff lo enarbola como alternativa a la reacción oficial del mundo de la música a la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales. Mientras otros hacen cola para lanzar críticas clonadas, Okkervil River prefieren salirse de la fila e invitarnos a dar un paseo por nuestro mundo real, ese en el que ni Trump ni ningún otro papanatas puede inmiscuirse.

    ¿Escapismo? Claro que sí. Pero no para agachar la cabeza sino para hallar cobijo en una espiritualidad secular sin fuegos artificiales ni sermones pretenciosos, en un disco que picotea del synth-pop o del country alternativo a su antojo, con canciones frescas y resplandecientes que saben seducir y levantar el ánimo.

    7,5 / 10

    NACHO SERRANO