Rosalía, ayer en el Palacio de Santoña de Madrid
Rosalía, ayer en el Palacio de Santoña de Madrid - Guillermo Navarro
Rosalía

«Hay momentos del disco en los que pienso: "La que me va a caer"»

La artista española más internacional del momento publica este viernes «El Mal Querer» y actúa mañana en Madrid

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Al terminar su sesión fotográfica con la prensa, Rosalía deja escapar algunos gestos de cansancio. Ella, que siempre ha estado radiante en sus «promos», no puede disimular la paliza que lleva encima. «Llevo un año sin descansar un día como Dios manda. Aunque estoy bien, eh, esto es solo el calentamiento», dice mientras se sienta para charlar sobre «El Mal Querer», su esperadísimo segundo disco (el primero, «Los Ángeles», se publicó el año pasado). En cuestión de segundos su rostro vuelve a brillar. Le sienta muy bien hablar sobre su música.

El disco lleva ocho meses terminado y guardado en un cajón, y esperar tanto tiempo para verlo publicado ha sido «un sufrimiento» para una artista tan inquieta. A pesar de todo, tuvo claro que no quería ofrecer más de dos adelantos (« Malamente» y « Pienso en tu mirá»). «Quería que la gente se encontrase muchas sorpresas en el disco, y por eso solo he sacado las que eran más importantes. Son dos canciones muy canciones, que tienen inspiración flamenca pero no son flamenco. Son dos ganchos para que gente que normalmente no escucha flamenco se interese y escuche el resto del disco, donde sí hay flamenco».

Ella sola ha sacado el tema de la discordia. Flamenco o no flamenco, esa es la cuestión. «Para mí, el flamenco no es ni un medio ni un fin», contesta a la disyuntiva teórica que le planteamos. «Eso, en mi caso, sería poco decir. Le he dedicado los últimos diez años, y ya no es solo un medio de expresión. El flamenco lo es todo, es mi vida. Me niego a creer o aceptar que sólo hay una manera de entender el flamenco. Creo que sobre esto ya lo he dicho todo, ya no sé qué más decir, de verdad». Sus críticos sí, por desgracia.

Tras su reciente paso por la Bienal de Sevilla se pudieron leer dardos como «sólo sabe cantar en falsete», u otros aún más precisos como este otro: «Ignora el ritmo interno de la guajira del Niño de Marchena». «Lo primero es directamente mentira, porque además ¿qué es el falsete ahora? Es un término que no está ni considerado hoy día», se revuelve la artista. «Y sobre el ritmo de la guajira –añade con gesto herido–, es una de las cosas que más he estudiado. Mi maestro incidió mucho en esto. No lo he ignorado, es que no le veo sentido hacerlo como lo hace Marchena. Yo he estudiado a Marchena al detalle, he llegado a transcribir la rítmica de la guajira a mano, dedicándole medio año. Cuando ya lo has estudiado y lo comprendes, creo que el deber como artista es hacerlo tuyo y darle tu emoción, tu respiración».

La menos flamenca

Si tuviera que elegir una canción favorita de su propio disco, Rosalía escoge «De aquí no sales», la menos flamenca, la más experimental, construida rítmicamente solo con palmas, golpes secos de voz y, aquí viene el tomate, acelerones de motocicleta. Casi al estilo de los ensayos industrial-minimalistas de Björk. «Es la que más me gusta, pero a la vez es uno de los momentos del disco que más me hacen pensar: “la que me va a caer”. Pero hay que ser valiente, producir es tomar decisiones y no me arrepiento de nada. Tenía muchas ganas de hacer algo musical con motores. En mi casa siempre ha habido motos, a mis padres les encantaban, desde pequeña he ido en moto y forma parte de mí».

Gracias a los sacrificios que hicieron sus padres «moteros», Rosalía pudo estudiar flamenco e iniciar una travesía musical que ha roto esquemas en la escena musical española, y que según todas las apuestas, le va a convertir en la primera gran diva pop global nacida en la piel de toro. «El camino no está siendo fácil, ha habido muchos momentos en los que he estado perdida, en los que he dicho “¿y ahora qué hago, esto cómo se hace?”», comenta casi en tono de confesión. «Por eso, uno de mis principales objetivos a partir de ahora será construir una plataforma con la que ayudar a nuevos artistas. Quiero que mis logros puedan servir a otros».