El cantante Manolo García
El cantante Manolo García - EFE

Manolo García: «Las redes pueden machacar a un artista»

El cantante arranca esta semana una gira de grandes recintos para presentar en directo su último disco, «Geometría del Rayo»

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Después de agotar las entradas en la mayoría de los conciertos de su gira en teatros y auditorios, con la que recorrió gran parte de España la pasada primavera, Manolo García vuelve esta semana a los escenarios para ofrecer nueve únicos conciertos en grandes recintos. Esta gira, «Geometría del Rayo», que tiene más de 70.000 entradas vendidas, arrancó el pasado sábado en Albacete y continuará mañana en Sevilla, para después pasar por Valencia, Málaga, Murcia, Zaragoza, Barcelona Madrid y Bilbao.

—¿Qué tal fue el arranque en Albacete?

—Muy bien, con mucha adrenalina, como la vuelta al «cole» (risas). Tengo la suerte de que, para mí, trabajar dando un concierto sigue siendo como ir a una fiesta. Amo mi oficio.

—«Geometría del Rayo» ha funcionado bien: fue número uno varias semanas y ha sido Disco de Platino.

—Dentro de cómo están las cosas, sí, se puede decir que ha funcionado bien. De todos modos, ahora se han rebajado mucho los requisitos para conseguir un Disco de Oro o de Platino. Es una pena que tengamos que hablar de estas cifras tan pírricas de ventas, por una situación a la que no se ha llegado por casualidad precisamente. Ha habido mentes pensantes que han decidido cambiar los hábitos de consumo y rentabilizar la música a su favor, en contra de los músicos.

Quemado con la SGAE

—¡Qué bien! No lo sabía. Eso debería hacerse en todas las sedes de Google del mundo.

—Van a tocar en la entrada mientras pasan la gorra. Si reúnen 10 libras, será más de lo que YouTube les paga por un millón y medio de reproducciones.

—Aquí, en España, el colectivo de músicos estamos siendo muy «pavos». La SGAE, que se supone que vela por nuestros derechos, me produce asco. Me gustaría hablar con compañeros para hacer algo al respecto. Estamos teniendo unas tragaderas... Es indignante. No tanto por lo que nos pagan, sino porque no nos piden permiso para usar nuestra música. Yo no he firmado nada con YouTube, nunca he hablado con ellos, y no hacen más que piratear mi música. Si quiero utilizar un texto tuyo tendré que pedirte permiso, ¿no? Y si dices que no, me tengo que fastidiar. Yo diría que no a algunas de estas plataformas, igual que he dicho que no a usar mi música en publicidad. He rechazado una millonada por ceder una canción a una marca de refrescos importantísima, por ejemplo, y también me negaría a participar en «la Rueda».

—Fue bonito que defendiera a Amaia Montero de las críticas por aquel concierto que dio, en el que las cosas no le salieron nada bien.

Atacar a una persona cobardemente, desde el anonimato de una red social, me parece que es algo realmente feo. Es compañera. Podría haber sido ella como cualquier otro, somos un colectivo de profesionales que comete errores igual que los demás. Linchar a una persona en las redes por eso es espantoso. Esa grosería, esa agresividad que salta a la mínima... Si un artista no cumple expectativas, ya se está haciendo daño a sí mismo. No hace falta que le hagas más daño. Además, ¿quién eres tú para crucificar a nadie? ¿Eres un sabio ecuánime? No lo creo.

—No sé si ha visto que Amaia está insinuando en sus redes sociales que deja la música.

—Fíjate, fíjate... No lo sabía. Lo duro que puede ser todo esto de los ataques en las redes... Pueden machacar a una persona, desmoralizarla por completo. Voy a pegarle un toque. No es que sea íntimo amigo suyo, pero tiene que haber una camaradería.

—Lleva años implicado en causas medioambientales. ¿Ve algún partido que se tome en serio esta cuestión?

Ninguno. Lo digo de forma rotunda. El último estudio científico que habla de la Península Ibérica dice que dentro de cincuenta años vamos a tener tres meses al año con más de cuarenta grados. Hay muchos temas importantes a los que hay que estar atento, pero esta es la madre de todas las batallas políticas. Si creen que el tema de la inmigración se está poniendo complicado, que esperen a ver qué va a pasar cuando los migrantes climáticos tengan que huir por cientos de millones. Lo de ahora parecerá un juego de niños. Y yo me pregunto, ¿es que los políticos no tienen hijos, no tienen seres queridos a los que dejar un mundo mejor? Están todo el día con sus luchas internas, sus juegos de poder y sus reinos de taifas y les importa una higa los problemas a los que se van a enfrentar nuestros hijos.