Lapido presenta «El Alma Dormida» este sábado en Madrid
Lapido presenta «El Alma Dormida» este sábado en Madrid

José Ignacio Lapido, el buen rock de autor contra el nihilismo

«Como dice la canción, es cierto que no nos podemos quedar de brazos cruzados aún sabiendo que el guion que interpretamos en nuestra vida lo ha escrito un pirado», asegura el músico granadino

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El octavo álbum de estudio de la trayectoria en solitario de José Ignacio Lapido, «El Alma Dormida», pasó varias semanas entre los cien discos más vendidos tras su publicación hace poco más de un año. Este nuevo trabajo del granadino, que llegó tras una celebrada gira de reunión de su viejo grupo 091, también le ha traído muchas alegrías sobre los escenarios en una gira que ya pasó por Madrid el pasado mes de febrero y que ahora vuelve a la ciudad para servir una ración más de buen rock de autor a sus fans.

Acompañado por Raúl Bernal a los teclados, Víctor Sánchez a las guitarras, Popi González a la batería y con la nueva incorporación de Jacinto Ríos (compañero de batallas con los Cero) al bajo, Lapido espera ofrecer «una gran noche» a sus fieles seguidores. «Los cinco músicos que estamos en la banda llevamos un año de presentaciones en directo, en salas, teatros y festivales. Y eso, al final de la gira, se nota: estamos muy, muy engrasados. Hay mucha complicidad entre nosotros y espero poder transmitirla a la gente, con electricidad y emoción a partes iguales».

Esos son precisamente los ingredientes de «El Alma Dormida», un disco que, en cierta manera, alerta sobre los peligros del nihilismo. «Como dice la canción, es cierto que no nos podemos quedar de brazos cruzados aún sabiendo que el guion que interpretamos en nuestra vida lo ha escrito un pirado», asegura el artista, que ve en «el libre pensamiento» el arma que tenemos «para romper las ataduras con las que el sistema nos amarra, vital y moralmente. Hay que estar en continuo estado de alerta mental, porque la sofisticación de los mensajes en la nueva era de la comunicación puede llevarnos a creernos más libres cuando realmente estamos más esclavizados que nunca a los intereses de las grandes corporaciones».

El papel del rock como elemento de ruptura con este letargo, sin embargo, parece más difuminado que nunca. «Los géneros musicales son como los seres vivos: nacen, se desarrollan, tienen su época de esplendor y luego otra de decadencia», dice Lapido. «Pero rara vez mueren, porque seguimos escuchando músicas de hace siglos. En el caso del rock es evidente que su época dorada fueron los 60 y 70. Ahí se crearon los cánones del género con una serie de artistas impresionantes que marcaron el devenir de la música popular. Lo que hay que hacer es disfrutar de la música, sea de la época que sea».

Pero, y ¿qué hay de la conexión del rock con las nuevas generaciones? «La juventud tal vez está sobrevalorada artísticamente», replica Lapido. «La mezcla de narcisismo y desconocimiento hace que muchos crean que están descubriendo la pólvora en lo musical, y no es verdad. Tú ves a un viejo bluesman tocando y te emociona igual o más que un joven de veinte años haciendo el mismo estilo. Es cuestión de emocionar, no de la edad».